Coahuila
Por Ludivina Leija
Hace 2 años
Ha transcurrido casi una década desde que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Banco Mundial emitieron este manual dirigido a las empresas del sector privado, con el cual se reconoce su papel en la lucha contra la corrupción.
Este objetivo se vuelve complicado cuando se refiere a las pequeñas y medianas empresas por su capacidad más limitada, no obstante, el manual representa una “luz” ante la enorme necesidad de desarrollar una ética anticorrupción y programas de cumplimento, para estos entes.
A manera de recapitulación de este documento, se incluye un apartado con el marco internacional anticorrupción bajo el cual operan las empresas; el segundo con un proceso para evaluar el riesgo en las empresas y, de esa forma, desarrollar la ética anticorrupción efectiva y los programas correspondientes; y un tercero, con los instrumentos más importantes para las empresas, entre los que se incluyen la ética básica. Finalmente, encontramos comparaciones entre estos instrumentos, para las empresas.
Entre los instrumentos corporativos par la lucha contra la corrupción, se ubican: los Principios empresariales para contrarrestar el soborno, la Guía de buenas prácticas sobre controles internos, ética y cumplimiento; los Lineamientos para empresas multinacionales –Parte VII sobre Lucha Contra el Soborno, Solicitación de Sobornos y Extorsión; los Lineamientos para el Cumplimiento de la Integridad; los Principios para Contrarrestar el Soborno; las Reglas para Combatir la corrupción; el Código de Conducta Anticorrupción de APEC para Empresas; y la Convención de las NU Contra la Corrupción.
Ahora, viene el “golpe de realidad” pues según Transparencia Internacional, en su última medición en el Índice de Percepción de la Corrupción de 2022, afirma que en más de 10 años el promedio mundial de la percepción de este fenómeno, se ha mantenido sin cambios.
Según refiere, “a pesar de los esfuerzos concertados y los logros obtenidos con tanto esfuerzo por parte de algunos, 155 países no han logrado avances significativos contra la corrupción o han disminuido desde 2012”.
Aunado a ello, la corrupción ha sido causa y resultado de otros problemas como el deterioro de la paz mundial, en los últimos 15 años.
En este escenario, ni los países mejor evaluados se salvan, pues durante estos periodos, han recibido dinero producto de la corrupción, por parte del exterior, permitiendo que se incremente la riqueza, el poder y las ambiciones geopolíticas destructivas.
Es decir que, aquellos y otros esfuerzos a nivel internacional han servido poco o nada en la erradicación de la corrupción, pues incluso los países “bien librados” de estas mediciones, luego contribuyen a que el problema perdure.
En ese sentido, el sector privado es corresponsable –con el sector público– en el combate a la corrupción, pues los fines de crecimiento, progreso y prosperidad, deben ser alcanzados por ambas partes, claro, con la participación de la ciudadanía.
Por ello, se insta a las empresas, cualquiera que sea su tamaño, a la adopción de los actuales estándares a nivel internacional y nacional en materia anticorrupción, con apoyo de las organizaciones civiles y de profesionistas, como lo es nuestro Instituto Mexicano para Ejecutivos de Finanzas que, desde nuestra trinchera, apoyamos en esta gran tarea cívica de erradicar la corrupción.
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