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Paola A. Praga
Publicado el lunes, 5 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- A cinco meses de que se termine el “gasolinazo”, la reforma fiscal del Gobierno federal para el aumento de la gasolina y el diesel por 18 meses, las consecuencias de la inflación ya se sienten en el bolsillo de los ciudadanos.
El economista José María González Lara señaló que los incrementos de la primera quincena de diciembre en frutas, servicios turísticos y cigarros, ha disparado la inflación en un alto nivel en que no se había registrado en los últimos 7 años.
Actualmente el 40 por ciento de las gasolinas utilizadas en México se importan del extranjero, ya que los gobiernos federales recientes no han tenido la visión de atraer refinerías para que México produzca sus propios energéticos.
“No se previó que subir la gasolina es un efecto inflacionario, no es porque estemos demandando gasolina, sino porque están subiendo los precios de los energéticos a nivel mundial, eso disparará mucho más la inflación”, expresó.
Según el economista, desde finales de 2008 y principios de 2009 el empleo se reducirá aún más, la economía informal se incrementará en un nivel considerable y los precios de la canasta básica se incrementarán entre 10 y 15 por ciento.
“Esta medida de eliminar el subsidio lo único que está haciendo es deteriorar más la economía mexicana, no se debe de subir de golpe el precio de la gasolina para eliminar subsidios”, explicó González Lara.
Advirtió que la reforma fiscal aprobada por el Congreso de la Unión tendrá mayor impacto en las variables macroeconómicas, ya que su objetivo central no es impulsar el crecimiento, sino dotar de más recursos al Gobierno federal para reducir la dependencia de los ingresos petroleros.
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