Nacional
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La Jornada
Publicado el domingo, 18 de enero del 2026 a las 18:29
Tijuana, BC.– A cuatro años de que las ráfagas de balas silenciaran la lente de Margarito Martínez, el caso del fotoperiodista tijuanense continúa estancado en un laberinto judicial. Aunque existen dos sentenciados por la autoría material, los autores intelectuales permanecen sin castigo, manteniendo a la familia de la víctima en un exilio forzado por la inseguridad.
María Elena Fraustro, viuda del fotoperiodista conocido como el “4-4”, denunció que el proceso para castigar a quienes ordenaron el crimen está lejos de concluir. En un reclamo cargado de dolor, señaló la falta de información clara y la ausencia de un acompañamiento institucional efectivo para ella y su hija.
La reparación del daño, contemplada en la sentencia de los sicarios que aceptaron un proceso abreviado, ha quedado reducida a “letra muerta”. Además, la inseguridad ha impedido que la familia regrese a su hogar en Tijuana, obligándolas a desplazarse a otra entidad debido a que el proceso penal se encuentra suspendido.
Pese a que durante las audiencias de 2024 se señaló directamente a un hombre apodado “El Cabo 20” como quien dio la orden de asesinar al comunicador, hasta la fecha no existen cargos formales en su contra por este homicidio. El sospechoso se encuentra detenido y procesado únicamente por otros delitos.
El estancamiento judicial se debe a una serie de amparos interpuestos por uno de los implicados, lo que ha frenado el avance de la justicia. La investigación reveló que el móvil del crimen fue una represalia basada en información falsa:
– El engaño: Círculos criminales hicieron creer al “Cabo 20” que Margarito era el autor de fotografías de él y sus allegados publicadas en un semanario local.
– La evidencia: Mensajes de WhatsApp expuestos en las audiencias confirmaron la comunicación entre los sicarios y los intermediarios que transmitieron la orden de ejecución.
Recordado este 17 de enero con una misa, Martínez fue un referente indiscutible del fotoperiodismo policiaco en Tijuana. Colaborador incansable de más de seis medios locales, Margarito creció en las redacciones bajo la guía de su madre, la también periodista Eglantina Esquivel, fallecida en agosto pasado.
A cuatro años de aquel ataque en la puerta de su casa en la colonia Sánchez Taboada, el gremio periodístico y su familia insisten en que el caso no puede cerrarse mientras los responsables intelectuales gocen de impunidad.
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