Una parte importante de la defensa de la soberanía nacional consiste en negarse a ser el vertedero de otros países.
En el año de 2018 el Gobierno de la República Popular China decretó una política pública denominada Espada nacional; dicha política pública prohíbe que se importen plásticos reciclables al país. De no haberse implementado, el 50% de los plásticos desechados en el mundo hubieran inundado China. La medida fue ignorada por el mundo capitalista y ahora nos encontramos con el colapso del sistema de manejo de residuos plásticos.
A principios de siglo 20, el descubrimiento de los polímeros derivados del petróleo permitía una increíble variedad de usos por su capacidad plástica de adaptarse a muchos objetos que impactó en la formación natural de los ecosistemas y del trabajo humano al acelerar los procesos de producción, distribución y consumo. Después de la Segunda Guerra Mundial se pensaba que los polímeros iban a sustituir a los productos naturales y de esta manera se preservarían las maderas y las especies amenazadas por los productos de origen animal, sin embargo esta producción superior a las 8. mil millones de toneladas se convirtió en masiva con el peligro de qué lleve a crear 600 millones de toneladas diarias para las próximas décadas. Además, que su producción va acompañada de gases efecto invernadero que están colaborando en el calentamiento global y en la generación de nanoplásticos de los cuales somos portadores incluso los seres humanos.
En nuestro país existe un manejo irresponsable de la clasificación, desecho y contención que nos lleva a vincular directamente la sustentabilidad de nuestras ciudades con la recolección.
El sureste industrial de Coahuila es encabezado por los municipios de Saltillo y Ramos Arizpe, donde se ha convertido también en el principal problema para la convivencia urbana y el desarrollo sustentable de sus habitantes; los 15 camiones recolectores de Ramos son notoriamente insuficientes; no por nada la mayor queja de la ciudadanía que he recibido en mis recorridos se refiere a la recolección de basura.
En Ramos contamos también con un centro de recolección de residuos, Cimari, normado por estrictas reglas que sin embargo en administraciones municipales anteriores han sido burladas con la autorización de centros temporales de recolección cercanos a asentamientos humanos donde ponen en peligro también los mantos acuíferos, tan preciados en el semidesierto.
En el municipio de General Cepeda, en Noria de la Sabina, existe también un Cimari que opera bajo el auspicio cómplice de las autoridades ambientales del Estado, donde existe la sospecha fundada de conflicto de intereses entre las familias de la funcionaria que otorgó el permiso y el empresario propietario de este lugar, establecido tras haber engañado a los pobladores, pues pone en peligro el agua de Ramos Arizpe.
El manejo y la recolección de los residuos sólidos plásticos y peligrosos y en general de toda la basura está relacionado con el Estado, los recursos naturales pero también con aspectos económicos y sociales, un manejo integral es una problemática compleja que requiere la participación, no sólo de la gestión municipal, ni de la autorización estatal, sino de la participación de todos para considerar la sustentabilidad que permita evaluar las políticas públicas para responderlo y requiere por tanto una acción legislativa directa e inmediata que tenemos que dar desde el Congreso del Estado.
Yo legislo por Coahuila.
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