Por enésima vez, la Tesorería de Coahuila, a cargo de Blas Flores, buscará una nueva reestructura de la deuda estatal.
El “moreirazo”, ese caudal de pasivos dejados por la Administración de Humberto Moreira, es el cuento de nunca acabar.
Es tal el impacto de la herencia maldita que, a pesar del titipuchal de millones abonados en una década, el monto actual es el mismo que se heredó en el 2011.
Por más monedas que le echan al cochinito, este no termina de llenarse.
La necesidad de una reestructura no habla sino de apremios y manejos deficitarios.
Blas y todos los tesoreros habidos y por haber no podrán hacer otra cosa en las próximas décadas más que patear y patear el bote. ¿Y Humberto y compañía? Bien gracias.
SNTE: ganar-ganar
El triunfo de la oposición en la Sección 38 del SNTE terminó en un juego de ganar-ganar para el sindicato y la parte oficial.
Tanto Miguel Riquelme como la nueva dirigente del magisterio, Isela Licerio Luévano, lograron sin proponérselo resolver asignaturas pendientes comunes.
¿El principal? Sacar de la estructura a los llamados “líderes de las dos mentiras”: aquellos que ni eran guías ni eran morales.
Si la oposición celebró con bombo y platillo el fracaso de Carlos Moreira en el proceso de renovación de la 38, dicen que el Gobernador lo festejó con trombones, tubas y bombardinos.
No por nada, fue evidente la buena química entre Riquelme y Licerio en su primera reunión oficial.
Blindaje ‘patito’
Haber apostado todo su capital por Ricardo Mejía en el proceso para elegir al coordinador de la defensa de 4T, trae al Alcalde de Frontera con una resaca de “padre y señor mío”.
El error de cálculo le podría salir caro. Resulta que Armando Guadiana, ganador del proceso, tiene catalogado a Roberto Piña como persona non grata.
Y desde ahora se dice que si el senador llegara a la Gubernatura, no le perdonará una sola de sus afrentas. Por el mismo tenor andan las cosas con el priista Manolo Jiménez.
Como la Administración de Frontera no es precisamente un modelo de orden, transparencia y pulcritud, Piña se aferra con 20 uñas a los restos del naufragio de Mejía, a quien, dicen, ve como su único salvador.
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