Con el inequívoco propósito de estar vigente en el proceso electoral de sucesión presidencial en México, después de haber explotado mediáticamente hasta las cuestiones que le implican como beneficiario político de dinero del narcotráfico, ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador, como nueva estrategia, presentó antes de que salga a la venta, un libro de su supuesta autoría al que ha titulado “¡Gracias!”, el cual aseguró, está dedicado principalmente a jóvenes interesados en la política, como si el que no lo estuviera le interesara.
Siguiendo su estilo de querer imponer hasta la imagen que de él mismo deben tener sus seguidores, el libro realmente es una autobiografía, no sólo autorizada, sino hasta escrita por el mismo personaje central. Así pues, tratando de autoadjudicarse el rango de “heroico personaje histórico”, Andrés Manuel dictó, no sé a quién, un libro con todas sus perspectivas y conclusiones personales, las que ahora intenta dejar como legado a quienes quieran escucharlo.
“Es un repaso sobre mi vida pública, está dirigido, dedicado a los jóvenes porque creo que hay algunas enseñanzas que les van a ayudar, sobre todo a quienes quieran dedicarse al noble oficio de la política. La política que es tan importante, tan humana, tan limpia que ni los más sucios políticos han podido manchar”, dijo al autor de tal mamotreto.
En fin, el libro del Presidente “¡Gracias!” es un autorecorrido por su sexenio, en el que realiza reflexiones propias acerca de lo que para él significa la cuarta transformación, su perspectiva sobre la oposición y los representantes del poder económico del país. Para López Obrador era necesario hablar de su llegada a la presidencia, la supuesta consolidación de su movimiento político y lo que para él, será el porvenir del país sin su presencia.
Hasta ahí nada es problema, ya que al final quien quiera leer el libro y hasta acatarlo, podrá hacerlo sin reproche, sino que el problema surge cuando, de manera despectiva, el autor del libro llama a la candidata del PRI, PAN y PRD Xóchitl Gálvez, como ladina y clasista, acusando a la oposición de quererla hacer ver como una persona popular, como si el ser de origen indígena fuera impedimento para lograrlo.
“Como nació en pueblo de Hidalgo, pensaron que su origen sería útil para ofrecer una supuesta imagen popular, cuando en realidad es ladina e igual de clasista y racista que los conservadores de mayor rango o nivel en la escala económica, social y política del país”, escribió el Presidente.
En su libro AMLO, a pesar de destacar que Xóchitl Gálvez trabajó como coordinadora, por méritos propios, de los pueblos indígenas en el Gobierno de Vicente Fox, y ser jefa delegacional en Miguel Hidalgo! Le resta importancia al decir que ahora, a pesar de ser de origen indígena, ahora sirve a los más ricos del país”, desdeñando con eso cualquier mérito personal de la candidata, hasta acusarle de india ladina racista y clasista.
Por desgracia en habla hispana, el uso de la palabra indio ladino, siempre alude a la capacidad que tiene un originario de la América conquistada, en convertirse en persona agazapada, astuta y sumamente hábil, sólo por la necesidad de sobrevivir al intrincado y excluyente sistema social colonial. La palabra ladina se emplea normalmente en un sentido despectivo… Continuará.
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