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Acompañantes masculinos

  Por Redacción

Publicado el viernes, 3 de septiembre del 2010 a las 14:00


Las mujeres que viven inmersas en la rutina y la competitividad laboral, optan hoy en día por algunos servicios especiales

Ana Bertha Medrano | Saltillo, Coah.- Lo que empezó con una visita al café de costumbre de una de mis mejores amigas terminó por darme el tema para este reportaje, el cual comienza con una entrevista a un profesional del “sexo servicio” de nuestra ciudad, un escort; para terminar con la opinión, comentarios y observaciones de dos profesionales de la salud: el ginecólogo y obstetra Ricardo López, y la psicóloga y terapeuta Rocío Mendoza.

Mi amiga (cuyo nombre no puedo mencionar por circunstancias especiales) es una exitosa profesionista que pasa los 40, y soltera, al menos no por convicción propia. Quien en el día que comúnmente desayuna en un conocido restaurante de Saltillo, fue abordada mediante una tarjeta de presentación en su mesa que decía: “Sólo para mujeres especiales”… un número celular de teléfono, y la palabra “Escort”. Ella sin saber qué hacer e incluso de lo que se trataba, me habló por teléfono para preguntarme al respecto, por lo que le pedí que me viniera a buscar para, ya en persona, explicarle del asunto.

¿PROSTITUTO?

Un escort es un acompañante masculino, es decir, un hombre al cual una mujer le paga por acudir con ella a reuniones, fiestas, salidas a otra ciudad, al cine, de vacaciones, o incluso únicamente por sexo. Pues aunque no siempre incluye este último, en la mayoría de los casos las mujeres que buscan esta clase de servicio es sólo por compañía, le dije.

Además, estos hombres tienen un alto nivel de estudios y una excelente presencia, son educados, refinados, cariñosos, reservados, inteligentes, extrovertidos y muy “open maind”, saben verdaderamente como tratar a una mujer y convertirse en todo lo que tú quieres que sean, añadí.

Luego de la sorpresa de mi amiga por mis palabras, le expliqué cómo en los últimos años este fenómeno ha traspasado las fronteras de género y cada vez existen más hombres, de entre 20 y 40 años, que se dedican al oficio. No en balde el documental “The Great Happiness Space: Tale of an Osaka Love Thief”, rodado y dirigido por Jake Clennell en 2006, refleja el auge de este tema en Japón. Muchas mujeres niponas acuden a locales glamorosos y pagan cientos de dólares por pasar un buen rato con un chico que las complazca; sin duda alguna la versión masculina y moderna de la tradicional geisha.

¿PLACER O COMPAÑÍA?

Nuestra siguiente opción después de la “píldora cultural” fue llamarlo por teléfono, ya fuera por experimentar o divertirnos un rato. Sin embargo, las cosas llegaron más allá, ya que luego de escuchar tan agradable voz a través de la línea, mi amiga quedo prendada de él y concretó una cita para el fin de semana; ¿el costo?… 350 pesos por la cena y el cine (pagando ella todo, por supuesto) más 650 más por dos horas y media de placer.

A lo que nuestra psicóloga invitada, Rocío Mendoza, comentó que el asunto puede tener tanto sus pros como sus contras, pues comúnmente las mujeres solicitan esta clase de servicios más por compañía que por placer, y por lo tanto, terminan por salir lastimadas por confundir “sexo con amor”. Los hombres, por su parte, cuando pagan por sexo se concretan a que es sólo eso, nada más, y no buscan más que satisfacer sus necesidades, sin confundirlas o mezclarlas con sus sentimientos; “créeme Ana, ellos son prácticos por naturaleza, son contados los casos donde un hombre termina casándose con una prostituta, eso sólo pasa en las películas”, añade la experta.

UN ‘ESCORT’ DE VERDAD,LA ENTREVISTA

Ingresado al oficio por mero despecho y casualidad, este hombre de 1.80 de altura, blanco, delgado, torneado y con una presencia apantalladora en traje de vestir azul, llegó hace ya varios años a la ciudad de Saltillo con miras de una mejor vida y de matrimonio con la mujer de su vida, sin embargo, más tarde los planes cambiarían tras descubrir a la que sería la madre de sus hijos en la cama con otra mujer.

Finalmente, despechado tuvo sexo con algunas mujeres en las noches de parranda tras el suceso, incluso con una de las que se decía su mejor amiga y que, fue quien le pidió “de favor” saliera en una cita a ciegas con su hermana, a cambio de una interesante suma de dinero. Así, por increíble que parezca, “Cautivador” (como decidí llamarlo durante la entrevista) ingresó desde entonces a este trabajo que combina junto a su profesión de maestro, el cual incluye tanto los servicio de compañía como de “diversión”, con un costo aproximado de mil y tanto por noche, y la garantía de que cualquier mujer que llegue a sus brazos quedará realmente satisfecha.

Con un “standing” tan alto que lo lleva a vivir de esto y no de su profesión de Diseñador Gráfico, este hombre de aproximadamente 45 años no sólo se caracteriza por su galanura, inteligencia y caballerosidad, sino también por su discreción. Alguien que debido a las circunstancias no pudo rehacer su vida, pero que actualmente se encuentra feliz y satisfecho por lo que hace. “A través de los años me he dado cuenta que las mujeres sólo buscan alguien que las escuche sin interrumpirlas, sin contradecirlas y dejándolas externar sus sentimientos al cien; alguien que les seque las lágrimas o las abrace fuerte durante horas si es necesario, las haga sentir la más atractiva, inteligente y sexy sobre la tierra sin juzgarlas por su peso, tamaño o estatura; ninguna mujer busca afuera de su casa lo que tiene en ella”, concluyó el señor “Cautivador”.

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