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Publicado el miércoles, 30 de julio del 2008 a las 14:00
Saltillo.- Además de las maestras, las mujeres que trabajan en las maquiladoras e incluso los hombres, son un grupo vulnerable al acoso sexual debido a la escasez de fuentes de empleo, aseguró la abogada Ana María Villarreal Contreras, coordinadora jurídica del Centro Diocesano de Derechos Humanos Fray Juan de Larios.
Además, asegura, la ley no alcanza para proteger a los denunciantes y garantizarles que se haga justicia, por lo que la mayoría están dispuestas a, en cierto modo “tolerar” el acoso, privilegiando la necesidad de mantener u obtener un empleo.
Ante el Centro Diocesano de Derechos Humanos se han presentado un par de denuncias por acoso, en este caso de obreras de maquiladoras contra sus supervisores o jefes inmediatos. Sin embargo Villarreal Contreras reconoce que las demandas son largas (de un año a dos años) y para las denunciantes es un proceso desgastante y lo que quieren es ponerse a trabajar para sobrevivir.
“Uno de los derechos principales es el derecho al trabajo, debido a la situación económica por la que estamos pasando, el alza en los precios. La gente lo que quiere es un trabajo, aunque sea mal remunerado, inseguro o excesivo”, expresó la abogada.
“Obviamente que no van a denunciar, porque eso implicaría la pérdida de esa plaza o ese trabajo que tiene. Es lo mismo que pasa con el acoso sexual, despidos injustificados, jornadas excesivas o la falta de condiciones de seguridad, es la misma situación”.
Aseguró que la situación de desventaja que tienen las afectadas frente a sus patrones es un factor que desalienta las demandas. “Yo no me voy a quejar de que tengo un salario muy bajo o de que me están explotando o acosando mi jefe. No me voy a quejar de eso, porque de perdido tengo un trabajo, ya no sólo obreros, sino licenciados, ingenieros, doctores que no consiguen un trabajo. El que lo tiene está dispuesto a tolerarlo, porque la consecuencia es dejar a su familia en condiciones de inestabilidad e insubsistencia”, señala Ana Villarreal.
“La mujer y el hombre son vulnerables, a ambos les hacen proposiciones, pero desgraciadamente falta la denuncia, si la hubiese habría maneras de actuar jurídica y extrajudicialmente. Hay procesos legales administrativos, ante la misma dependencia o instancia, o ante el Ministerio Público y juzgados o extrajudiciales, ante las Comisiones de Derechos Humanos”.
Finalmente, la abogada manifestó: “de que existen los caminos para denunciar, existen, de que te vayan a resultar viables rápidos y eficaces, ahí sí tendría yo mis reservas, porque nada más para interponer una denuncia es un proceso largo, burocrático y a veces ineficaz”.
HOSTILIDAD
Según la Organización Internacional del Trabajo, para que haya acoso sexual deben integrarse tres elementos: un comportamiento de carácter sexual, que no sea deseado y que la víctima lo perciba como un condicionante hostil.
PROCESO
El acoso sexual es una situación difícil de probar
» Es un delito de realización oculta.
» Los testigos evitan involucrarse.
» Tiene un juego sicológico que envuelve a la víctima.
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