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Publicado el lunes, 17 de noviembre del 2008 a las 00:15
Madrid, Esp.- La Cumbre del llamado G-20 en Washington reveló que es necesario un nuevo equilibrio mundial y que países como China deben participar en la solución de la crisis, afirmó el ex presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn.
En una entrevista concedida al diario español El País, señaló que el hecho de que sea un G-20 en lugar de un G-7 el que se haya reunido para decidir el destino de la economía mundial refleja el hecho de que el equilibrio ha cambiado.
“Dentro de 20 o 30 años, China podría ser perfectamente la principal potencia económica mundial. Eso se tiene que reflejar institucionalmente”, advirtió.
Wolfensohn explicó que la crisis actual emana de los países más desarrollados, donde se ha producido un abuso del crédito, del apalancamiento financiero y de la falta de ahorro “que ha hecho que el castillo se derrumbe”.
“Por mucho que esto haya causado un sufrimiento relativo en Estados Unidos, como por ejemplo las ejecuciones hipotecarias, las personas que viven en los países más pobres ven peligrar su vida y su sustento debido a la falta de recursos”, agregó.
Precisó que siguen habiendo tres mil millones de personas en este planeta que viven con menos de un euro y medio al día, y en este contexto, el Banco Mundial va a necesitar una gran capitalización.
Preguntado sobre los países que resentirán en mayor medida la crisis, el ex presidente del Banco Mundial señaló a Africa “que es sin duda el último de la fila”.
Allí hay mil millones de personas repartidas por 53 países, lo cual no es un modelo ideal para llevar a cabo un programa económico, abundó.
Consideró que Asia, China e India han avanzado mucho a la hora de reducir el número de personas que viven en la pobreza absoluta, sin embargo, es allí donde la gran mayoría vive con menos de un euro y medio al día.
Wolfensohn se manifestó a favor de seguir reforzando las estrechas relaciones que ya existen entre los bancos centrales, pues son un modelo de cómo se puede y se debe llevar a cabo la cooperación internacional.
“Lo que necesitamos es que los ministros de Economía más importantes del G-20 se reúnan y traten de diseñar un foro de cooperación que no se ocupe solamente del mundo rico, sino que reconozca asimismo que el mundo en vías de desarrollo es cada vez más vulnerable”, dijo.
Expresó que su experiencia en el pasado ha sido que, si sólo se reúne el G-7 o el G-8, seguramente se reconocerán algunas de las preocupaciones de los países en desarrollo.
Sin embargo, continuó, a estos líderes les resulta muy difícil centrar su atención y sus recursos políticos en los destinos de los que no son sus electores y esto es especialmente cierto en los momentos en que la economía se hunde y su gente pasa algún que otro mal rato.
No obstante, el ex presidente del Banco Mundial recalcó que el resto del mundo debe estar dentro de los planes de los encargados de diseñar el orden económico.
“Por eso lo que me gustaría es que el G-20 sustituyera el antiguo formato de gobierno global del G-7 o el G-8”, concluyó.
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