Espectáculos

Publicado el lunes, 15 de febrero del 2021 a las 03:04
Saltillo, Coah-. Con empleados despedidos o a medio sueldo, y prácticamente sin ingresos durante 2020, las compañías distribuidoras de cine independiente en México agonizan. Hoy representan un eslabón más en el abismo de la industria de la exhibición cinematográfica en el país, golpeada por la pandemia.
La labor de compañías como Piano, Zima, Gucci y Alfhaville tiene un peso específico para traer películas no comerciales, premiadas, de cineastas reconocidos, que de otra manera sería difícil ver en el país.
“Le damos alternativas al público y a estas películas frente a los blockbusters que inundan las salas”, subraya Leopoldo Jiménez, director de Nueva Era Films, empresa con 26 años en el mercado y 13 empleados.
Estas distribuidoras se han encargado de lanzar películas como la mexicana Tiempo Compartido (ganadora en Sundance) o la francesa Félicité (ganadora del Oso de Plata en la Berlinale), así como de traer filmes galardonados en Venecia y Cannes, incluida la ganadora de la Palma de Oro The Square. Pero, a casi un año del primer confinamiento, su continuidad corre peligro, pues dependen de la reapertura de los cines. Y con el anuncio del cierre de Cinemex por la crisis no parece haber luz al final del túnel.
“Estamos en una situación difícil. No vivimos al día, pero dependemos de toda la cadena productiva de la distribución y exhibición. Nuestras ventas han caído en 90%”, añade Jiménez, cuya empresa apenas pudo estrenar cuatro películas en 2020, cuando su promedio anual era 12.
Ester Bernal, directora del Departamento de Distribución de Piano, comparte que el año pasado lograron respirar gracias a los ingresos que generó en taquilla la película mexicana Mano de Obra, en su corrida de agosto a diciembre, cuando las salas estuvieron abiertas al 30% del aforo.
“Obviamente, los números no fueron los planteados al inicio del año, pero la respuesta de la gente fue buena, una motivación para seguir buscando formas de mantenernos vivos”, señala Bernal, quien también solo pudo estrenar cuatro películas en 2020.
Estas compañías han tenido que repensar sus estrategias. El primer paso fue no hacer adquisiciones nuevas en los filmes a distribuir, en primer lugar, por falta de ingresos, y en segundo, porque ya tienen de por sí una lista de películas por sacar, que tendrán que programar cuando reabran las salas. Y aunque no han despedido personal, tuvieron que reducir muchos salarios.
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