Cd. De México

Publicado el domingo, 21 de mayo del 2023 a las 12:19
Ciudad de México.- El crecimiento de la Ciudad provoca islas de calor con mayores temperaturas que, a su vez, reducen los vientos y aumentan la contaminación, expuso la investigadora Danaé López.
“ Las condiciones en los patrones atmosféricos han cambiado, incrementando la temperatura del aire”, comentó la especialista del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático (ICACC) de la UNAM.
“ Tenemos vientos más débiles en superficie, con direcciones diferentes que pudieran ser determinantes para estos episodios de concentraciones de contaminantes”.
La temperatura de las llamadas zonas grises contribuye a la generación de ozono y la falta de viento reducen su dispersión, fenómeno que no sólo se da a nivel del suelo.
“ También en la vertical observamos que la anomalía de la temperatura al menos en los perfiles de latitud y longitud analizados, llega hasta 800 metros sobre la superficie”, anotó López.
Las construcciones absorben más calor y lo liberan más lentamente, por lo que hacen que aumente la temperatura, a diferencia de las zonas verdes. El llamado calor sensible mide justo este tipo de energía en watts.
La especialista comparó con modelos científicos la superficie del lago de Zumpango con una área urbanizada, y acreditó que pasó de cero a 400 watts por metro cuadrado.
Durante un taller de la Comisión Ambiental de la Megalópolis (Came), la investigadora expuso el contraste en el promedio de 24 horas de la temperatura que se registró el 5 de mayo de 2022, día en que se registró contingencia por ozono.
Mientras en las zonas verdes la radiación de onda corta era menor a 100 watts por metro cuadrado, en las islas de calor producto de la urbanización predominaban mediciones de hasta 200 watts y, en algunos, hasta de 300.
La urbanización inició con el desecamiento de los lagos y, desde entonces, se generó un primer cambio climático en el Valle de México, plantearon los expertos del ICACC.
“ En los últimos 500 años las modificaciones antropogénicas en el sistema lacustre del Valle de México han resultado en un incremento irreversible en la temperatura”, expusieron.
“ El impacto en la respuesta térmica debido a la extinción del sistema lacustre puede alcanzar los 5.7 grados centígrados, siendo mucho mayor que el promedio de las proyecciones globales debidas al cambio climático”.
Ante el aumento global de la temperatura, las consecuencias de proseguir la urbanización tienden a agravarse, expusieron.
“ El proceso del cambio de cobertura y uso de suelo en el Valle de México, por el crecimiento descontrolado de la urbanización, ha resultado en un impacto directo en las condiciones meteorológicas imperantes en el siglo 16″, señalaron.
Subrayaron que el sistema lacustre funcionaba como un regulador térmico de la Ciudad.
“ Este impacto podría ser menor en un escenario con la presencia de cuerpos de agua”, sugirieron.
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