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Alejandra García diseña desde que tenía 4 años

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Alejandra García hizo su sueño realidad

Por Ana Sakanassi

Hace 1 mes

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Saltillo, Coah.- Alejandra García es pionera del diseño de modas en Saltillo. Tiene su propia marca y ha logrado consolidarla a través de los años.

Desde que tenía 4 años diseña. Hacía los dibujos de vestidos y se los “vendía” a sus amigas, “de mentiras”, recuerda.

Así transcurrió toda su vida escolar, desde kinder hasta preparatoria, en su natal Sabinas. Con dibujos en el reverso de sus cuadernos, sin embargo, no tenía idea de que podía vivir de eso.

También le gustaba bailar y diseñaba los vestuarios de las presentaciones. Comenta que cuando estaba en tercer grado de primaria, una de las maestras le pidió que eligiera la tela de los atuendos.

Nunca me imaginé que yo me iba a dedicar a eso, realmente lo hice sin saber, era como un hobbie”, comenta.

 

Cuando llegó el momento de elegir su carrera, por su mente nunca pasó el diseño. Pensó que podía ser doctora o sicóloga.

Sus amigos, debido a su afición por el diseño, le decían que iba a ser costurera, pero tenía sus dudas.

Al terminar la preparatoria, se fue durante un año a Minnesota y su host mom era diseñadora de modas. Todo parecía alinearse para mostrarle el camino que la llevaría al éxito.

Su mamá anfitriona le comenzó a enseñar libros sobre el diseño de modas, y a platicarle lo que hacía. Fue cuando Alejandra supo qué era lo que deseaba hacer.

Así que llegó a Saltillo y comenzó a estudiar la licenciatura en Diseño de Modas e Industria del Vestido, en la Universidad del Valle de México, de donde egresó en 2014.

Inicio difícil

Al principio, la joven diseñadora cuenta que lo que quería era vender, pero no sabía a ciencia cierta qué.

El mismo año en el que egresó de la carrera comenzó su negocio con una socia, y el inicio no fue fácil.

Alejandra cuenta que el primer año no ganaron nada, toda la ganancia se fue solo en pagar la renta del local.

Iniciaban su trabajo a las 9 de la mañana, y salían a las 4 de la madrugada. De lunes a domingo. “Ese año fue cuando aprendimos a coser, ya sabíamos, pero no es lo mismo adquirir la experiencia. Aprendimos, tuvimos que aprender, y muchas veces te dan ganas de aventar todo, porque pues éramos muy inexpertas, pero siempre decíamos: ‘un cierre no va a truncar mi carrera'”, comenta.

Terminó el primer año de arduo esfuerzo, y Alejandra tenía muy claro que no quería quedarse en una boutique. Lo que más la motivaba a crear su marca era dar trabajo, empleos, y que fuera algo más grande y más serio.

Marca en crecimiento

En palabras de la empresaria, Saltillo es una ciudad en la que se está trabajando para hacer que se valore el trabajo del profesional del diseño de modas, ya que mucha gente aún no distingue entre una diseñadora, una modista o una costurera.

Cuenta que en ocasiones llegaban personas solicitando algún trabajo de ajuste de prendas, o con algún modelo en mano para su confección, por lo que ha dejado muy claro que su trabajo es diseñar, no replicar prendas que alguien más diseñó.

Yo no tengo nada de malo con eso, pero tengo que defender mi carrera”, afirma, “mi trabajo como diseñador es innovar, crear una tendencia”.

 

Por eso agrega que, si las nuevas generaciones de diseñadores se mantienen bajo esa línea, habrá futuro para ellos, porque establecer claramente la línea de su labor, hará que la ciudad crezca y se modernice.

Ya cuatro años sola con su empresa desde que la sociedad se deshizo, Alejandra ha llevado a su marca, García del Castillo, a una fuerte consolidación con varias líneas diseñadas por ella.

La línea de rentas la confoman vestidos exclusivos. “Es lo que te vendo, la exclusividad, además de que los ajustes son personalizados”, agrega.

También están la línea de damas de honor, y la de alta moda. “En alta moda es hacerte un vestido con una construcción en particular”, explica, “pero no solo el vestido, mi trabajo es que vayas bien vestida al evento. Te hago todo tu look, de pies a cabeza, mi trabajo es hacer el styling”.

Para ello, Alejandra toma en cuenta todos los detalles de la persona y también del evento: el lugar, la temporada, la hora, y hasta cómo es el piso. Toda para que las clientas se sientan en las mejores manos.

Mi trabajo como diseñadora es como de una intérprete. Yo te veo y trato de interpretar lo que tú buscas. Y mi trabajo también es ver lo que tú no has visto. Yo no puedo diseñar como si fueras una persona genérica, tengo que ver qué es lo que tú buscas y cuál es tu personalidad”, agrega la empresaria.

 

Siempre adelante

García del Castillo vive de los eventos, por lo que la pandemia le pegó fuerte a la empresa. “A mí lo que más me podía eran mis empleadas”, comenta Alejandra, quien tiene 8 personas a su cargo, “no quería que ellas se sintieran desprotegidas o abandonadas. Me dije: ‘a ver cómo sale, pero no las puedo abandonar a ellas'”.

Aunque no había rentas de vestidos, lo que salvó a García del Castillo fueron las bodas petite y las novias. Alejandra incluso, durante esta etapa, creó la colección Azahar, de vestidos de civil para las novias.

Como creadora, Alejandra define su estilo de diseño como arquitectónico, sensual y sobrio. Por eso lanza sus colecciones, porque en ellas va su sello impreso, a diferencia de los diseños que realiza en su faceta de intérprete del gusto de los clientes.

Entre sus proyectos se encuentra darle énfasis al mercado en línea, ya que tiene muchas clientas interesadas en sus diseños en varias partes del país y del extranjero. “Quiero que desde que escuchen la marca, García del Castillo, sepan que es de México y reconozcan que en nuestro país hay talento”.

Yo no me rindo, puedo tener el peor día y aquí no he aventado nada. Soy muy comprometida. También que no le hago caso a la gente, todo mundo opinaba cosas diferentes de mí, pero ya sabía lo que quería hacer”, comenta Alejandra cuando se le pregunta sobre las claves de su éxito.

 

Y el éxito continúa gracias a su persistencia y tenacidad. “Creo que lo que te hace crecer es sentirte inspirado. Yo pienso que la inspiración es un regalo de Dios, porque cuando te sientes inspirado, quieres más. Y cuando sientas la inspiración, tienes que valorarla. Es un regalo prestado y tú sabes si lo aprovechas o no”.

Sus papás, Miguel Ángel García Rodela y Rosalba Torres Santos, son ambos profesores, originarios de Sabinas, Coahuila, y a quienes siempre agradece todo el apoyo que le han brindado.

Para finalizar, el consejo que Alejandra le da a todas las mujeres que quieren emprender, es que “si quieren hacer algo, que no le hagan caso a nadie. Que no se dejen desanimar por los comentarios ajenos. Tú sabes lo que quieres. Hazlo. Y que sean muy disciplinadas, la práctica hace al maestro”.

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IG: garciadelcastilloo 

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