Coahuila
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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 10 de junio del 2022 a las 04:00
Saltillo, Coah.- ¿Qué es lo que orilla a un niño, niña o adolescente a suicidarse?, esta pregunta es la que se ha generado luego de que este jueves una menor de apenas 11 años se quitó la vida en Saltillo.
Ana Berenice de la Peña Aguilar, directora de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila, explicó que hay muchos factores que pueden influir en los menores de edad, como el bullying o la depresión infantil, que de no ser identificados y tratados a tiempo pueden llevar a que tomen decisiones con consecuencias irremediables.
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Aquí obviamente no hay que crucificar a los papás, a las mamás, a los maestros o las maestras, sino al contrario, esto tiene que ser un cuestionamiento como sociedad de qué estamos haciendo, y en lo personal, qué estoy haciendo yo con mis más cercanos para poder responder”.
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El bullying es un problema que se vive, que desencadena depresión, porque el bullying viene a ser un rechazo de parte de las personas que le acompañan, de parte de las personas con las que convive, de sus padres, para señalarle, para recordarle que las cosas que está haciendo no están bien y obviamente esto va generando sentimientos de baja autoestima, una percepción lastimosa de sí misma, y si no hay un acompañamiento o una detección a tiempo, se pueden desencadenar este otro tipo de situaciones”, detalló la especialista en sicología.
Ana Berenice de la Peña, reiteró que todo este conjunto de sentimientos y situaciones no se desencadenan de la noche a la mañana, sino que vienen guardándose desde tiempo antes, por ello destacó la importancia de que los padres de familia, maestros y todas las personas que están en convivencia con niños, niñas y adolescentes, estén al pendiente de los estados de humor que tienen, los cambios de carácter, los horarios de sueño y hasta las modificaciones que hagan en sus actividades o rutinas diarias.
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Entonces empezamos a observar que ha dormido más, que ha comido más, que ha comido menos, que participa con más o con menos entusiasmo en algunas actividades, la irritabilidad que puedan tener, en el sentido de que por todo se sientan alterados, de que todo lo que están viviendo les afecta, o que se encuentren mucho llorando o que no quieran ir a ciertos lugares, a ciertas actividades, el que rechacen, por ejemplo, ir a la escuela, el que se detengan, el que expresen que se sienten muy culpables o que no valen nada o que empiecen también a deshacerse de sus cosas, a compartir las cosas como en el sentido de empezar a dejar herencia, son signos que tenemos que tener a la mano y estar muy alertas para evitar ese tipo de situaciones”, puntualizó la directora de la Faculta de Psicología.
En cuanto a prevención, de la Peña Aguilar dijo que es necesario que los adultos sean sensibles y empáticos a la hora de escuchar a las niñas, niños y adolescentes y hacerles ver que sus problemas y miedos son importantes, y qué en sus seres queridos van a encontrar la compresión y confianza que necesitan.
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Obviamente pega a la sociedad en fibras muy sensibles, porque nos tiene que llevar a cuestionarnos cómo sociedad que estamos haciendo, que estamos ofreciendo para que niñas y niños no tengan esa esperanza de vida o no tengan esas ganas de estar presentes aquí”.
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Cómo adultos tenemos una gran responsabilidad social de poder generar espacios de paz, espacios libres de violencia, y que todas las personas podamos ser sin prejuicios, porque necesitamos acompañarnos para crecer, para estar cuando hay estos quiebres emocionales y poder seguir caminando en conjunto”, afirmó.
Berenice de la Peña explicó además de esta primera atención a los niños, niñas y adolescentes dentro del entorno familiar y social, también es necesario que las familias acudan a buscar ayuda con un especialista.
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