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Alfonso González Cano construye un brillante futuro

Por Ana Sakanassi

Publicado el domingo, 26 de marzo del 2023 a las 05:00

Texto: Ana Sakanassi
Zócalo | Saltillo

Saltillo, Coah.– Se lo propuso y lo logró. Alfonso González Cano recibió el 10 de marzo la noticia de que fue admitido en la Phillips Academy Andover, institución ubicada en Massachusetts, Estados Unidos, y que es considerada el mejor colegio de toda América.

La Phillips Academy fue fundada en 1778 y desde su primer año fue visitada y recomendada por George Washington. En el plantel también fueron educados dos presidentes estadunidenses, George H.W. Bush y George W. Bush.

La escuela tiene un porcentaje de admisión muy selecto, ya que de 70 mil aspirantes, al final y después de un riguroso proceso de selección, solo acepta a 250 jóvenes.

Alfonso es uno de ellos y pronto partirá de Saltillo a territorio estadunidense, pero antes platicó con Elite sobre cómo eligió esta academia para continuar sus estudios de preparatoria y su exhaustivo proceso de preparación para lograr uno de sus más grandes sueños.

Nada a medias
Estudiante del octavo grado en el Colegio Americano de Saltillo, un verano antes Alfonso tomó la decisión de estudiar la preparatoria en el extranjero y recibió la sugerencia de su papá de aplicar en la academia Culver, de gran prestigio en los Estados Unidos.

Yo no soy alguien que hace las cosas a medias”, comenta Alfonso, “y pues Culver sí es una buena academia, pero dije: ‘aquí yo vivo bien padre con mi familia, ¿para qué me voy a ir a un lugar más o menos? Le voy a tirar a las mejores, y si lo logro, padrísimo’. Y pues sí, busqué cuáles son las mejores preparatorias en Estados Unidos y apliqué a esas”.

Es así como Alfonso aplicó para la Phillips Academy Andover y la Phillips Exeter Academy, y en ambas fue seleccionado. Pero no fue fácil. Había que trabajar y prepararse mucho para conseguir lo que muy pocos logran.

Fueron aproximadamente ocho meses de estudio. Cinco de esos meses fueron para el examen de admisión que está dividido en tres partes: vocabulario, lectura y matemática. En la parte del vocabulario, tuve que estudiar una lista de 4 mil palabras y sus definiciones. Todos los sábados iba tres horas a una clase de matemáticas y los demás días tenía una clase de una hora en mi casa, y para la parte de lectura, pues yo siempre he sido un buen lector, así que no me tuve que preparar tanto, solo seguir leyendo”, relata.

De los siguientes tres meses de preparación, dos los dedicó a escribir los ensayos requeridos por la academia para conocer los valores de los aspirantes, en los que tenía que responder a preguntas como: ¿Cuál ha sido tu mayor error y qué aprendiste de él?, ¿Cuál ha sido tu mayor logro y cómo lo conseguiste?, ¿Cuándo fue que ayudaste a alguien o a tu comunidad?, entre otras. El último mes, el estudiante de secundaria lo dedicó a prepararse para las entrevistas, en las que por supuesto le fue muy bien. Alfonso nos cuenta cómo fue el momento en el que recibió la noticia de su selección.

“Yo ya sabía que me iban a decir el 10 de marzo si entraba o no, entonces la noche pasada le recé a Dios bastante para que me ayudara, con toda mi fe le recé, y luego toda la noche me acuerdo que tuve pesadillas de que no me admitían y luego me levantaba y checaba la hora, porque tenían una hora en la que me iban a decir, y pues eventualmente se llegó esa hora y me levanté, eran las 6:58 de la mañana. Salí corriendo, mi mamá ya estaba despierta y le dije: ‘ya, ven para ver los resultados’, no la dejé ni alcanzar a grabar, accedí al portal web, primero chequé Andover, y al momento de abrirlo decía que los resultados ya estaban, había un link al que le picabas y entonces salió como que mucho confeti y decía ‘Estás admitido’. Yo jamás había llorado de felicidad, y en ese momento lloré de felicidad”. Luego revisó también los resultados de Exeter, donde también aprobaron su solicitud. Sin embargo, Alfonso optó por Andover y nos cuenta por qué.

“Siento que la comunidad es más mi estilo, es un poco más relajado que Exeter en el sentido de que no te fuerzan a tomar algunas clases, y también porque siento que encajo más y tienen más cosas, por ejemplo, el centro de computación en Andover está más padre para mí que el de Exeter, y también acaban de poner una alberca gigante y pues yo practico natación. Son algunas de las razones por las que decidí ir a Andover sobre Exeter.

Porvenir promisorio
Los egresados de la Phillips Academy Andover reciben una preparación especial para asistir a las mejores universidades de los Estados Unidos y que pertenecen a la denominada Ivy League, incluyendo Stanford, Princeton, Harvard, Columbia y Yale. Debido a su gusto por la tecnología, Alfonso tiene en su primera opción para estudiar la universidad al MIT (Massachusetts Institute of Technology), y en segunda a Harvard.

Sus metas las tiene muy claras. Es determinado y seguro de lo que quiere. Por eso sabe que una vez terminada su carrera, al frente ya de su propia empresa, no descarta desde una plataforma política ayudar a que la educación en México sea mejor para beneficio de todos los niños y jóvenes.

Cuando sea grande, me gustaría tener mi empresa alrededor de la tecnología, pero en un futuro quisiera entrar un poco a la política, a lo mejor empezar como diputado y, más adelante, gobernador, y quizá, si Dios quiere, hasta presidente. A mí me gustaría en los colegios públicos meter más horas con más materias, como Inglés y materias relacionadas con las artes. El inglés es uno de los lenguajes más útiles en todo el mundo, te abre tantas puertas, y pues sí me gustaría que todos los mexicanos tuvieran acceso a esas puertas”.

En un futuro, Alfonso también se ve recorriendo el mundo e impartiendo pláticas de cómo llegó hasta el lugar que planea alcanzar. Porque sabe que llegará. Y sin duda su familia ha sido un gran apoyo en todos estos sueños y metas que transitan por la mente de un joven que con sencillez y alegría va construyendo su propio y exitoso camino.

Mi familia me ha ayudado en todos los pasos, mi mamá me ayudó bastante en todo, durante todo el proceso, en especial con los ensayos. Mi papá, en las entrevistas, me ayudó bastante a prepararme para las preguntas. Mi hermana, con su apoyo emocional, siempre motivándome, diciéndome que sí puedo, que vale la pena el estudio. Mi familia siempre me ha apoyado, no les gustaría que me fuera, pero están completamente de acuerdo”, agrega.

Para un joven de 14 años como Alfonso, es difícil hacer los sacrificios que él ha hecho por alcanzar sus sueños. Perderse fiestas, convivencias con sus amigos, juegos… Pero si de algo está seguro, es de que ha valido la pena. “Porque a largo plazo voy a poder llegar a esta prepa que me va a impulsar a entrar a una de estas buenas universidades, entonces a lo mejor a corto plazo no hace sentido por qué estoy perdiendo tiempo de mi juventud si al final de cuentas voy a entrar a una prepa más difícil, más trabajo duro, pero ese trabajo, el graduarme de ahí me va a permitir ir a una buena universidad y cumplir todo lo que digo. Yo de grande quiero dejar un legado, una marca en este mundo, y para lograrlo tengo que graduarme de ahí”.

Alfonso comenta que a quienes más admira es a sus padres, y en segundo lugar a Napoleón Bonaparte, por ser alguien que no venía de muy buena posición, pero estudió duro y demostró que tenía lo que se necesitaba para convertirse en militar. “Me inspira porque era alguien que no venía de una muy buena posición y con puro trabajo duro terminó llegando muy lejos”, agrega.

Puedes lograrlo

Alfonso está entusiasmado por iniciar su preparación en Andover. En su voz se percibe la emoción por todas las clases que tomará y todo los conocimientos que adquirirá, ya que dice que es una institución en la que estás aprendiendo desde que te levantas hasta que te vas a dormir. “Creo que me va a ayudar a llegar muy lejos”, afirma.

Además del examen académico, de los ensayos y de las entrevistas, los postulantes tienen que ser aprobados por tres concejos diferentes: el Concejo de Admisión, el Concejo de Maestros y el Concejo de Andover. También destaca una de las políticas de la institución denominada Blind Admissions, que se refiere a que la academia realiza su selección sin importar de quién es hijo, si tiene dinero, si está recomendado, etcétera.

Al joven estudiante le gusta la programación, jugar en línea con sus amigos, construir PC’s y la natación. También tocar el piano. Además de la beca académica del 100% que consiguió, tiene otra para viajes que se llama Conociendo el Mundo que le permitirá viajar a Alemania a estudiar en vacaciones, y una más para tomar clases de un instrumento musical.

Sus papás, Alfonso González Vélez y Georgina Cano Torralva, comentan que se sienten muy emocionados y orgullosos por este sueño que ha logrado. “Dentro de lo que hemos aprendido de la escuela es que ellos buscan a estudiantes que no solo sean brillantes académicamente, sino que sean personas que busquen aportar algo a su comunidad, a su entorno, al mundo, y que tengan cualidades de liderazgo, de empatía hacia los demás… son muchos valores”, comenta Georgina.

Alfonso siempre fue un niño extraordinario en muchos aspectos”, agrega Alfonso padre, “a lo mejor tenía dos pies izquierdos, a lo mejor no le pegaba al balón como le pegaban todos los demás, a lo mejor no podía batear o cachar un balón, pero de chiquito era muy inquieto en el sentido de que le gustaba mucho leer, lee demasiado. Un día nos hablaron de la escuela para preguntar si lo llevábamos a otro lado a estudiar porque su léxico era muy avanzado para su edad. Estaba en segundo de kínder. Y vivimos de todo, vivimos mucho bullying quizá por su forma de ser más académico que quizá deportista o de ‘no caber en la bolita’. Y siempre hemos buscado, en las horas de la cena, de darles el mensaje de: ‘el sacrificio de hoy, mañana te va a pagar tu esfuerzo’ Entonces siempre llamó la atención su interés por adquirir conocimiento, pero porque él quiere, no es un tema de genialidad: es un tema de ganas y de querer hacer las cosas. Y tiene un gran corazón, yo siempre le digo que lo único que le pido es que nunca cambie su forma de ser, que ese corazón que tiene nunca lo deje a pesar de los golpes de la vida”.

Por su parte, su hermana Georgina no puede evitar la emoción en su voz al hablar de esto logro de Alfonso.

Sí estoy muy orgullosa de él, pero lo voy a extrañar. Hemos estado en juntos desde chiquitos”.

En definitiva, Alfonso no se rinde. Sabe lo que quiere y lo consigue. Y sabe también que cualquiera puede hacerlo, por eso el mensaje que en este espacio da a todos los jóvenes:

Tú ponte la meta que quieras, por más ambiciosa que sea, y luego trabaja duro. Tú puedes hacer lo que te propongas con que le pongas las horas, la dedicación y el esfuerzo”.

Alfonso Cano González

Edad: 14 años
Escuela: Colegio Americano
Papás: Alfonso González Vélez y Georgina Cano Torralva
Hermana: Georgina González Cano

Sus favoritos

Comida: Frijol en todas sus formas
Deporte: Natación
Libro: La serie The Secrets of the Immortal Nicholas Flamel
Película: Unbroken
Lugar: Acuña

 

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