Carbonífera
Por
Paúl Garza
Publicado el lunes, 22 de noviembre del 2021 a las 04:05
Allende, Coah.- La villa de Allende se convirtió en el escenario de un cruento combate entre los huertistas y los carrancistas cuando los primeros intentaron someter a Coahuila y al gobernador Venustiano Carranza por desconocer al usurpador Victoriano Huerta tras el cobarde y artero asesinato de don Francisco I. Madero y a José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente de la República, respectivamente.

De estos hechos narra el historiador e investigador de la Revolución Mexicana, don Rafael Urista de Hoyos, quien refiere que la heroica batalla en Allende se prolongó por dos días: El sábado 25 y el domingo 26 de abril de 1914.
El enfrentamiento entre las fuerzas armadas se registró en un área despoblada cercana a la antigua estación del ferrocarril.

En entrevista, el también biógrafo de Pancho Villa pone en contexto que la muerte a quemarropa de Madero y Pino Suárez ordenada por el traidor Victoriano Huerta ocurrió el 22 de febrero de 1914, para autonombrarse presidente provisional con el apoyo mayoritario de congresistas sometidos y adláteres del asesino usurpador.

Las reacciones no se hicieron esperar especialmente del entonces gobernador de Coahuila, don Venustiano Carranza Garza, tras el asesinato de su coterráneo Francisco I. Madero, junto con sus homólogos de Chihuahua y Sonora, desconocieron de toda validez el mandato presidencial del usurpador Huerta.
“ Esto dio por resultado una nueva Revolución liderada por el gobernador Carranza, quien se levantó en armas el 4 de marzo de ese mismo año; esta nueva revolución se llamó Constitucionalista porque defendía la Constitución de 1857, misma que fue violada por el chacal Victoriano Huerta, quien traicionó y mandó asesinar al presidente Madero”.
Carranza, al encabezar el movimiento contra el usurpador, seguido apenas de un puñado de hombres, detuvo su paso por la Hacienda de Guadalupe y ahí proclamó un plan revolucionario para desconocer a Huerta, a los poderes Legislativo y Judicial, y a los gobernadores cómplices del cuartelazo.

En este nuevo orden constitucional, los ahí presentes y firmantes, le otorgaron a Carranza el nombramiento de “Primer Jefe del Ejército Constitucionalista”.
El documento en cuestión fue rubricado por sus seguidores aun con los rostros cubiertos de polvo levantado por el trote de los caballos para adentrarse a las tierras sureñas del desierto.
A partir de la fecha, sobrevinieron enfrentamientos en los territorios ocupados y controlados por los huertistas en Coahuila, los cuales se fueron replegando al norte después de que Pancho Villa y su División tomara las plazas de Torreón, San Pedro de las Colonias y la capital Saltillo.

En el norte nada más quedaban los poblados del valle de Santa Rosa (Múzquiz), Allende (Cinco Manantiales) y la frontera Porfirio Díaz (Piedras Negras), mientras el movimiento constitucionalista se extendía por todo el país.
Sin embargo, en un intento por defender el norte de Coahuila, aún bajo el dominio huertista, el 27 de marzo, se reagruparon cientos de federales en la villa de Allende por ser el paso obligado de los carrancistas a la ahora frontera nigropetense.

El ejército de los federales fue ordenado por el general Gustavo Mass y comisionó al general Luis Alberto Guajardo y al capitán Atilano de la Garza, en tanto el Ejército Constitucionalista era encabezado por el intrépido general Francisco Murguía.
Los carrancistas continuaron avanzando y la plaza Santa Rosa (Múzquiz) quedó abandonada y desprotegida porque sus reservas recibieron la orden de dirigirse a la villa de Allende para contener al general Murguía, quien movilizaba a más de dos mil hombres fuertemente pertrechados.

Las noticias de las tomas de Torreón, San Pedro y Saltillo por la División del Norte de Pancho Villa acrecentaron aún más los ánimos en los combatientes carrancistas, quienes “como relámpago llegaron al campo de batalla en la villa de Allende”.
Ya en Allende, no más de mil 500 federales ya estaban atrincherados en espera de los carrancistas.
Cabe mencionar que la mayoría de los huertistas eran militares desplazados del sur de Coahuila; se descartó a los nativos de Allende porque no estaban preparados para un combate de esta magnitud, aunque el destino final del general Murguía era llegar a la frontera Porfirio Díaz (Piedras Negras) y no la ahora región Cinco Manantiales.

Se levantaron barricadas en área adyacente a la estación ferroviaria, y en los días se 25 y 26 de abril de 1914, la comunidad vivió un intenso duelo de artillería y a decir del historiador entrevistado, los hechos consignan el valor heroico de ambos generales y sus tropas en esta batalla.
Sin embargo, la superioridad de más de dos mil carrancistas y mejor armamento, terminó por flanquear hasta encapsular a los pocos huertistas sobrevivientes, quienes terminaron por deponer las armas y darse a la huida, “no por ello se debe dejar de reconocer la tenaz y heroica resistencia del general Guajardo y su gente”.
“ Las fuerzas federales bajo la dirección de Luis Alberto Guajardo fueron totalmente derrotadas por el ejército constitucionalista de Francisco Murguía”, sentenció el cronista don Rafael Urista.
“ Aquel mediodía del 26 de Abril de 1914, cuando la batalla de Allende estaba perdida, el general Luis Alberto Guajardo, herido de un brazo, Atilano de la Garza, Regino Olguín, Miguel Guerra, Juan Cadena, Felipe Múzquiz, Pedro Zepeda, Ignacio Elizondo, Rafael González, Emilio Acosta, Espiridión Hernández, Ubaldo Múzquiz, Rafael Urista, entre otros cuarenta hombres se salvaron y escaparon de caer prisioneros”.
Y por el lado de los carrancistas para reforzar el ataque contra los huertistas, destacan los regimientos de caballería e infantería integrada por Esteban Cruz, Isabel y Eleuterio Maltos, Andrés González, Manuel Reyes, Rafael y Porfirio Cadena, Faustino Ávalos, Miguel Múzquiz, Rosendo Romo, Gil Guzmán, entre muchos otros.

Y para finalizar, el historiador don Rafael Urista de Hoyos, cierra con broche de oro el relato:
“ Dos meses más tarde (el 24 de junio para ser exactos), el general Francisco Villa toma la ciudad de Zacatecas, asestando así el golpe final y definitivo al gobierno usurpador del chacal Victoriano Huerta, quien viéndose perdido, renunció a su ilegítimo cargo de Presidente de la República el 15 de julio de 1914, huyendo precipitadamente a los Estados Unidos”.
A recordar
Ocurrió el 25 y 26 de abril de 1914 cerca de la estación ferroviaria
El artero asesinato de Francisco I. Madero propició una nueva revolución
El gobernador Venustiano Carranza desconoció al usurpador Huerta
Trazó un plan revolucionario en la Hacienda de Guadalupe
Francisco Villa tomó las plazas de Torreón, San Pedro y Saltillo
El general Francisco Murguía encabezó la batalla en la villa de Allende
Los generales Luis Alberto Guajardo y Atilano de la Garza, los derrotados
Valor heroico y tenaz resistencia durante esa batalla revolucionaria
Se estima que participaron cerca de 4 mil combatientes de ambos mandos
Múzquiz, Cinco Manantiales y Piedras Negras eran controladas por Huerta
Carranza y Villa unieron fuerzas por separado para derrocar al usurpador
La toma victoriosa en Zacatecas destronó al chacal Victoriano Huerta
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