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Publicado el sábado, 3 de abril del 2010 a las 18:12
Ciudad de México.- Domingo de resurrección futbolística y anímica. Jesús Ramírez anhela que su América se levante mañana y encuentre el camino a la gloria. Es hora de dar verdaderas muestras de vida.
La fórmula para salir del letargo parece sencilla, al menos en el discurso: no cometer errores, evitar el suicidio colectivo. Otra amarga actuación, como la del domingo anterior frente al Puebla, es intolerable.
“En la medida que se pueda, tenemos que jugar partidos perfectos, porque queremos clasificar”, sentencia el estratega azulcrema. “Deseamos ganar todos los partidos que restan, y debe ser así”.
“No podemos equivocarnos más, ni a la defensiva ni a la ofensiva. Tenemos que concretar mucho más lo que venimos desarrollando. Hay que tratar de jugar partidos perfectos y ganar todos los puntos”.
El director técnico de las Águilas tiene claro lo que representa el Clásico de clásicos para el pueblo azulcrema, por lo que le ofrenda la victoria.
“A la afición, le digo que le queremos regalar este partido, un triunfo, porque los muchachos han trabajado muy bien”, presume. “A lo largo de la temporada, han hecho juegos muy buenos, que no hemos podido concluir”, reconoció.
Llevarse todo el botín del estadio Jalisco podría representar la inyección anímica que tanto necesita un grupo que ha sido golpeado emocionalmente durante lo que va del Bicentenario 2010.
Más allá de mantener intactas sus posibilidades de clasificar a la Liguilla, los capitalinos se demostarían a sí mismos que son capaces de vencer a cualquiera, debido a que le quitarían el invicto como local al actual líder de la competencia.
“Para nosotros, es fundamental ganar y qué mejor escenario que este Clásico, el cual tenemos que llevarnos sí o sí”, sentencia Chucho. “Deberíamos tener más puntos. La realidad es otra, pero este partido puede consolidar muchas cosas que el equipo ha venido haciendo bien”.
El recuerdo de la única victoria águila en el actual torneo fuera del Azteca, trae ilusión a Ramírez. El destino hizo que los Estudiantes-Tecos fueran locales en el Jalisco, inmueble que se pintó aún más de amarillo y azul.
Aquella agónica anotación de Daniel Márquez le dio el triunfo a las Águilas (2-1) y desató el júbilo en el coloso, historia que el timonel desea repetir, aunque está consciente de que mañana no contará con el aliento unánime del público.
“Nos fue bien con Tecos”, rememora, antes de sonreír. “El apoyo de la afición también fue impresionante, prácticamente se llenó el estadio de americanistas”.
“Mi equipo tiene una forma de jugar y debe desarrollarla donde se pare”.
-Pese a las ausencias de Salvador Cabañas y Enrique Esqueda ¿el América es más equipo que el Guadalajara?
-Me gusta mucho más mi equipo, porque juega muy bien, tiene un estilo arraigado de la pelota, de jugar, de ofender.
Calidad que debe ser complementada con ímpetu. El Clásico de clásicos será la primera de las “cinco finales” que le restan a las Águilas en el campeonato, pero el estratega subraya que el futbol suele no alcanzar en esta clase de choques.
“El orgullo va ahí, el amor propio, el amor a tu camiseta. Todo eso se refleja en la pasión”, sentencia. “Es fundamental ponerlos al servicio del equipo”.
“Se va reduciendo el número de partidos, por lo que hay que aprovechar cada uno. Por eso, tenemos que pensar en un cierre perfecto, si queremos estar clasificados y ser campeones. Tenemos que pensar así y se puede dar… No veo por qué no”.
La primera prueba son las Chivas… Y todo lo que representa enfrentarlas.
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