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Por
Aracely Gallegos
Publicado el domingo, 6 de marzo del 2011 a las 16:00
Saltillo, Coah.- El pilar de la sociedad o la “iglesia doméstica”, como muchos le llaman, grande o pequeña, rica o pobre, qué más da cómo se constituya, lo importante es que hoy podemos festejarla en grande porque hoy es el Día de la Familia.
En cualquiera de sus vertientes, las familias forman parte de un núcleo de donde emana todo lo bueno y lo malo que hay en la sociedad.
“La familia en México tiene un símbolo muy importante en la sociedad que ha ido cambiando con los años. Somos de los pocos países que más importancia le damos a la cercanía con los padres, abuelos o hermanos, y eso es lo que siempre se trata de inculcar para que no se pierda el hábito de integrar a la familia y que sea el símbolo de la sociedad”, explica el sicólogo Carlos Reyes.
El centro de información de la Secretaría de Turismo recomienda varios lugares, donde puede pasar un agradable Día de La Familia, accesibles para todo el público, sin afectar sus bolsillos.
Gina y Alfio recomiendan a las familias mantenerse unidas en estos tiempos de violencia. Dentro de este núcleo o esta pequeña célula, el punto de partida siempre lo marcan los padres.
“La educación que puedan recibir los hijos en la escuela puede ser mínima, pero la que reciben en casa es la esencial y la que va a valer al final de cuentas en lo que respecta a costumbres, hábitos y valores”.
“Creo que la familia es un núcleo o una célula de la que se empieza a formar todo, es el elemento que forma a la sociedad. Lo que enseñemos a los hijos es lo que reflejarán afuera”, continúa el experto.
“Los hijos aprenden los hábitos de los padres, ese es el punto clave de la educación porque si como sociedad queremos cambiar muchas cosas, es en la familia donde se debe empezar a tomar en cuenta ese cambio a través de la educación”.
PRUEBAS DE AMOR
Tres familias saltillenses compartieron con Zócalo Saltillo las vivencias que, tanto felices como tristes, les han ayudado a comprender la importancia de la unidad, el amor y los valores que día a día han fortalecido sus lazos.
Leesly Muñiz y Omar Treviño tienen 11 años de feliz matrimonio, han procreado tres hijos y la principal característica que destacan de su familia es la sencillez.
“La sencillez hace que nuestros hijos puedan estar con personas de nivel muy alto y se comportan igual que con otras personas. Eso es lo que nosotros les hemos inculcado porque creemos que es una llave que te abre muchas otras puertas”, afirma Leesly.
Para Omar, una familia siempre debe luchar por mantenerse unida e inculcar valores. “Hay que mostrar a los hijos que en la vida hay que trabajar, estudiar, hacer buenas obras para recibir buenas obras y ponerles el ejemplo sobre cómo deben vivir su vida cuando sean mayores”, indica.
“Para nosotros, la familia es muy importante porque es la base de cualquier situación que tengamos, de la escuela, de la educación, de la manera que se pueden comportar los niños con el paso del tiempo”, asegura Leesly.
“El valor más importante que debe haber en una familia es el amor, principalmente a Dios para que pueda ser la base de cualquier familia”.
EL MOTOR DE TODO
“Puedes tener un carro muy bonito con muchos lujos y aplicaciones, pero si el motor no funciona, el auto tampoco”.
Esta analogía la aplica Alfio Vega a la función de la familia. Él lleva 8 años y medio casado con Gina Rangel, tienen dos hijos, Caren, de 6 años y Alfio, de 2.
Para ambos, los valores que los padres transmiten a los hijos deben estar presentes desde el nacimiento y partir desde la casa, y no desde la escuela.
“Es muy importante que los valores se inculquen desde el nacimiento. No se vale dejar que los eduquen sólo en las escuelas, porque ahí pasan sólo 4 ó 6 horas y el resto de la vida están con nosotros”, comenta Alfio.
A la violencia que se vive actualmente no sólo en Saltillo sino en el resto del país, la familia Vega Rangel le ha encontrado un beneficio: el acercamiento a la familia.
“La violencia para desgracia de muchos nos ha orillado a buscar seguridad en cosas que estábamos perdiendo y hasta cierto punto hemos vuelto a las reuniones familiares en las casas, a conocer a los papás de nuestros hijos y es lo que tenemos que fomentar haya o no violencia: la familia es primero, la diversión y otras cosas después”.
Las creencias religiosas también ayudan a las familias a encontrar un apoyo para enfrentar situaciones difíciles y sortear cualquier problema.
“Tenemos que enseñarles a nuestros hijos que el apoyo inicial viene de Dios y nuestras familias y eso nos va a permitir ser mejores. Gracias a Dios, hemos tenido pérdida de familiares o amigos, pero acercarnos a él nos ha permitido tener salud y bienestar en todos los sentidos”.
UNIDOS EN LA TRAGEDIA
Aunque todos desearíamos no pasar nunca por una situación triste, desafortunadamente la vida también está hecha de tragos muy amargos, que a pesar de lo doloroso que puedan ser, finalmente nos dejan una enseñanza de vida.
Tal es el caso de la familia Martínez López, que en un instante vio partir a Alejandra López Cabrera, tras un lamentable incendio que le provocó una intoxicación y le arrebató la vida.
A raíz de este suceso, la familia, que ya de por sí era muy unida, estrechó más sus lazos de amor y protección.
Ahora la señora Martha Martínez, suegra de Alejandra, tiene la misión de velar por sus nietos, los gemelos Jesús Alejandro y José Juan, y de su hijo José Juan Martínez. Sin duda, aquel 28 de febrero quedará marcado para siempre en sus recuerdos.
“No se me fue una nuera, sino una hija, porque se ganó el cariño de toda la familia. Ella era una buena esposa, una buena madre y buena nuera, fue muy querida por todos”, dice la señora Martha.
“Este tesoro que tú me dejaste lo voy a cuidar y voy a luchar por ellos con este dolor que siento”.
Los hijos de Alejandra están viviendo de manera temporal con un tío, pues no se quieren acercar al lugar donde murió su madre.
José Juan, su esposo, no quiere comer ni logra conciliar el sueño; sin embargo, la familia ha entrado en escena para asistirlos y apoyarlos en estos momentos tan difíciles.
“Son cosas que sólo Dios sabe por qué las hace”, dice tratando de reconfortar un poco la pena de perder a quien se supo ganar su cariño como si fuera su propia hija.
APOYO
» El incendio en la casa de esta familia consumió todo lo que tenían. Cuatro pequeños: Mónica Joselyn, de 4 meses; Dulce María, de 9 años; José Alberto, de 11 y Cristian, de 8, necesitan ropa y calzado. Si puede ayudarlos, diríjase a Ignacio Arriaga #1238, en la colonia La Peñita.
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