Coahuila
Hace 6 meses
‘El locutor tenía que hacer muchas cosas’.
Era el tiempo de las grandes películas del coahuilense Emilio “El Indio” Fernández Romo, en la década de los años 40 del siglo 20, gran artífice y genial protagonista de la Época de Oro del cine mexicano, cuando inicia como locutor el saltillense, Emilio Hernández Cárdenas, quien por azares del destino y sin él proponérselo acepta el alias de Emilio “El Indio” Hernández.
Don Emilio, sin lugar a dudas, fue una de las bellas y pulcras voces que desfilaron ante los micrófonos en los inicios de la XESJ de Saltillo, invitado por don Froilán Mier Narro, quien era su grande amigo y fue a laborar a la recién inaugurada SJ, en unos pequeños estudios ubicados en los altos del Cinema Palacio, por la calle Manuel Acuña.
Su voz era inconfundible, grave, de gran dicción y el de muy buena erudición (experto en ciencias, artes y otras materias). En su paso por la “llamada de la cultura”, así se denominaba la estación de don Froylán Mier Narro, Hernández Cárdenas se especializó en la música clásica de los grandes maestros y en la ópera. Fue de tanto éxito su programa aderezado por sus narrativas y su voz, que fue buscado en Saltillo por gente de la National Broascating Company de Nueva York; don Emilio no aceptó la invitación y la firma de un contrato. Su voz sonaba como la de los anunciadores norteamericanos. Su pronunciación era impecable.
No sabemos por qué circunstancia dejó la locución don Emilio; para dedicarse a otra de sus pasiones, la de impresor, en la especialidad de buen linotipista, artefacto de impresión parecido a una máquina de escribir pegada a una fundición, con un teclado de 90 caracteres que produce una línea completa de tipo en metal a la vez, en lugar de tener que componerla de modo manual, letra por letra. De ahí su nombre, que proviene de “a line off type”. A él lo enseñó su hermano mayor, Óscar, e incursionó en el periodismo como impresor, tanto en la ciudad como en Tampico, Tamaulipas.
Los descendientes de don Emilio y doña Lupita, fueron ocho (cinco mujeres y tres hombres). La mayor es María Dolores, luego le siguen Emilio, María del Carmen, María Elena, María Guadalupe, Ana Luisa, Raúl y Héctor.
Emilio y Raúl incursionaron en la comunicación radiofónica; el primero fue practicante en la XEKS y Raúl fue conductor de noticieros de televisión y de radio en Saltillo. Además, editor del semanario Crónicas de Coahuila y colaborador de varios periódicos.
El nieto de don Emilio y doña Lupita, Carlos Emilio, hijo de Raúl, se dedicó a la radiodifusión, en la estación Radio Coahuila.
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