Espectáculos

Publicado el viernes, 1 de agosto del 2025 a las 03:52
San Miguel de Allende, Gto.- A la productora Rosy Ocampo nunca le gustaron las historias al estilo de Cenicienta, donde los problemas los solucionan hadas madrinas y príncipes, sino tramas reales, lo que ha definido su carrera en las telenovelas.
Al mirar los programas que ha llevado a la pantalla, Ocampo se enorgullece de abordar siempre problemas sociales y ofrecer así a su audiencia una manera de reflexionar al mismo tiempo que se entretenían, según compartió en su asistencia al Festival Internacional de Cine de Guanajuato.
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Más que educativos, (mis proyectos) son entretenimiento con impacto social. El melodrama es mágico, un espejo donde uno como espectador te puedes identificar con los personajes. Ves sus retos, sus problemas. “Lo que nos ha hecho distintos en que en cada novela nos hemos asociado con una ONG, no solo decimos: ‘este es el problema y la solución’. Hay un teléfono, un sitio web para que la personas que ven el capítulo puedan llamar y no se queden nada más con la carga emocional”, resaltó durante su conferencia.
Su saga de telenovelas Vencer ha resaltado aquel sello distintivo, donde sus protagonistas femeninas logran empoderarse ante situaciones que las vulneran. Pero remarcó que lo ha buscado desde sus inicios en la producción, como con El Diario de Daniela (1998).
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Dentro de esa novela se trató el maltrato infantil. Los números que nos estaba dando Unicef era que había una gran cantidad de niños maltratados, sobre todo por los padrastros. Lo más importante es que se creó esta consciencia, pusimos una semilla para un cambio. “En La Doble Vida de Estela Carrillo estábamos retratando a los migrantes que viven en Los Angeles. Fuimos, hicimos una investigación exhaustiva y a partir de historias que la audiencia nos contó es que realizamos la historia”, recordó.
Para Ocampo, el mayor éxito es impactar al menos una vida y que una persona, gracias a los personajes, pueda salir de situaciones difíciles, algo que ha pasado por relatos de su audiencia.
Durante su charla valoró también el apoyo de su esposo para escalar en su oficio. Ambos eran profesionistas, pero su hijo de tres años de pronto dejó de hablar. El diagnóstico que les dieron es que simplemente requería atención, por lo que el marido de Ocampo eligió renunciar a su empleo y ser él quien se quedara en casa para que ella no perdiera sus oportunidades.
La productora fue honrada en esta edición del GIFF con la Cruz de Plata y la Musa que entrega la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión.
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