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Aprenden en las aulas; enseñan con la música

  Por Yadira Leos

Publicado el sábado, 23 de mayo del 2015 a las 14:01


Pamela e Ignacio son dos jóvenes que combinan su amor por los acordes y su compromiso por titularse y sobresalir en la sociedad

Saltillo, Coah.- En las aulas encuentran conocimiento y sabiduría; en la música, su pasión. Pamela Rodríguez e Ignacio Arriaga son dos jóvenes estudiantes que comparten su gusto por los acordes y las melodías.

Pamela tiene 17 años y estudia en la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Siempre ha convivido con personas allegadas a la música, por lo que desde pequeña se inclinó por el canto y desde el jardín de niños realizó sus primeras presentaciones.

En el festival del Día de la Madre o en un convivio estudiantil siempre destacaba por ser la voz seleccionada. Sus padres siempre le han brindado el apoyo que la joven necesita, orientándola en las melodías adecuadas o la forma de vestir según cada presentación.

“Toda la familia de mi papá son músicos, crecí rodeada de instrumentos y música, desde los 3 años cantaba junto a mi padre; me inclino más por las baladas pop y he participado en los programas ‘Canta Canta’, ‘Paquín’ y ‘Villa Alegría’”, cuenta.

Dice que en la primaria Centenario, institución en donde cursó su educación básica, estaba en el coro, donde recibió algo de vocalización, aprendizaje que complementa con el proporcionado por Xavier Rodríguez y Alma Rosa de la Peña, sus padres, a quienes considera sus mejores maestros.

“Cuando estoy muy nerviosa siento que se me va el aire y no puedo moverme”, explica la jovencita, quien confiesa que pese a ello, estar sobre un escenario y frente a un público es lo que la calma.

Con dos discos de covers en su haber y cuatro canciones propias, decidió estudiar en la Facultad de Ciencias de la Comunicación y poder así combinar su profesión con su pasión.

Su sueño es ser artista, pues le gusta mucho la idea de decir que es cantante y que la gente coree sus
canciones.

“Quiero salir adelante en esta carrera, pero en un futuro quiero ser cantante, que la gente coree mis canciones, me dejaré mi nombre Pamela Rodríguez, me gusta y estoy a gusto con ese nombre”, dice.

Entre risas platica que una vez se le salió un “gallo” cuando cantaba y le dio un ataque de risa; recuerda esos momentos como gratos, pues le han dado experiencia para continuar. Ahora, sus presentaciones son más profesionales.

A partir de la preparatoria comenzó un desarrollo más profesional al participar en concursos organizados por la de la UAdeC, en los que como requisito para entrar solicitan vestuario y canciones inéditas.

Belinda y Dana Paola fueron sus artistas favoritas en su niñez, pero crecieron y se desilusionó de ellas por la manera tan drástica en que cambiaron su vida.

“Uno creció con la carita angelical y las canciones bonitas, y vas creciendo con la carrera del artista, pero luego se alocan y uno dice ‘eso no era lo que me gustaba’”.

ENAMORADO DE LA MÚSICA

Su pasión por la música y el deseo de practicar para superarse y allegarse unos pesos, llevó a Saúl Ignacio Arriaga Huerta, de 18 años, a cantar en el transporte público por las tardes. Está por cumplir dos años de subir y bajar de las combis con su guitarra al hombro.

Asegura que la experiencia de cantar en los camiones, la cual comenzó desde que tenía 16 años, no cambia y no se avergüenza, pues le ha dejado grandes satisfacciones, además de conocer a otros jóvenes talentosos.

Cuenta que en esta etapa la Rondalla Voz y Sentimiento de Saltillo lo invitó a unirse a la agrupación; con ellos participó en varios eventos locales.

Sin embargo, buscando crecer en el ámbito musical, junto con un grupo de amigos de infancia decidió emprender el vuelo y formó la Rondalla Encantadora de Saltillo; con ellos cobra 800 pesos por serenata.

Siempre ha estado ligado a la música, gusto que comparte con su padre. Fue en la preparatoria en donde ingresó al club de rondalla. Confiesa que ahí fue víctima de acoso escolar, lo que lo llevó a darse se baja del Conalep e ingresar a una institución privada.

El jovencito comparte su tiempo entre su estudio de mecatrónica, la rondalla y su andar en los camiones, en donde obtiene cerca de 100 pesos diarios, recurso que utiliza para adquirir productos de uso personal.

Sabe que la música es un arte y que no está bien remunerada económicamente, motivo por el cual sus padres, Juan Ignacio Arriaga López y Yeneri Huerta Martínez, hablaron con él de la necesidad de contar con una carrera. Le hicieron ver que con título en mano ya será más fácil andar por la vida y disfrutar su pasión, que es la música.

En el marco de la celebración del Día del Estudiante, Ignacio y Pamela exhortan a las autoridades a brindar más espacios en donde ellos puedan desarrollar sus talentos, pues ante la falta de espacios culturales ven mermados sus proyectos musicales.

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