Espectáculos

Publicado el viernes, 30 de enero del 2026 a las 20:51
Los Ángeles, EU.– La categoría de Mejor Película Animada en los Premios Oscar ha dejado de ser, desde hace mucho, un espacio exclusivo para el público infantil. Este año, la competencia se centra en una dicotomía fascinante: por un lado, el fenómeno global y comercial de Las guerreras K-Pop —reciente ganadora del Globo de Oro—; por el otro, la sofisticación visual y narrativa de Arco, la ópera prima del historietista francés Ugo Bienvenu.
Arco es una rareza cinematográfica. A diferencia de la mayoría de las historias de viajes en el tiempo, la trama se desplaza entre dos futuros distantes, ignorando por completo nuestro presente.
La historia arranca en un porvenir remoto donde la humanidad habita plataformas sobre las nubes, al más puro estilo de Los Supersónicos. Aquí conocemos a Arco, un niño de 10 años que, desafiando las reglas familiares, roba una capa arcoíris capaz de abrir brechas temporales. Su objetivo: ver dinosaurios. Sin embargo, un error de cálculo lo arroja al año 2075.
En el 2075 de Bienvenu, el colapso ambiental es una realidad cotidiana, pero retratada con una estética que recuerda a los dibujos animados de los sábados por la mañana.
– Aislamiento social: Debido a tormentas extremas, los hogares están confinados en burbujas protectoras.
– Crianza automatizada: Los padres, ausentes por extenuantes jornadas laborales, se comunican como hologramas, dejando la crianza en manos de robots familiares que enseñan, construyen y curan.
– El vacío cultural: En uno de los pasajes más potentes del filme, los protagonistas se refugian en una biblioteca vacía, un monumento al olvido en una era hiperdigitalizada.
A diferencia de otros relatos distópicos donde la inteligencia artificial es la antagonista, en Arco la tecnología se presenta como la herramienta de salvación. A través de la amistad entre el visitante del futuro y la joven Iris —una niña del 2075—, Bienvenu explora cómo la innovación puede convivir con el desastre.
La película añade un toque de humor francés con un trío de rastreadores torpes que persiguen la estela del tiempo, equilibrando la carga dramática de la crisis ecológica.
Aunque Las guerreras K-Pop llega con el impulso de la taquilla y los premios previos, Arco destaca por su optimismo inusual frente a la catástrofe. Es una cinta que, al igual que WALL-E, logra conmover a los adultos mediante una crítica social profunda, sin perder la magia visual que exige el género. En la carrera por el Oscar, la moneda sigue en el aire: ¿pesará más el ritmo del pop coreano o la vanguardia del dibujo europeo?
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