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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 2 de marzo del 2026 a las 04:18
Ciudad de México.- La industria automotriz mexicana rara vez cambia de rumbo de forma abrupta. Lo hace por acumulación: nuevos modelos que llegan casi silenciosamente, inversiones que primero parecen ajustes operativos y plantas que, sin anunciarlo explícitamente, comienzan a fabricar vehículos distintos a los que las definieron durante décadas.
Desde mediados de 2024 ocurre justamente eso. Más que una serie de lanzamientos aislados, México ha atravesado un relevo productivo que está modificando el tipo de vehículos que se fabrican, el valor agregado que generan y el papel del país dentro de Norteamérica y el mundo.
Coahuila y Guanajuato
En Coahuila, General Motors consolidó la producción del Cadillac Optiq en Ramos Arizpe. La llegada de esta SUV totalmente eléctrica confirmó que el complejo ya no sólo participa en la transición energética, sino que forma parte del portafolio premium eléctrico basado en la arquitectura modular de GM.
En el caso de Guanajuato, la planta de Honda en Celaya inició la producción del Acura ADX, el primer modelo premium ensamblado en el estado. Aunque las primeras unidades piloto salieron a finales de 2024, fue durante 2025 cuando el programa alcanzó producción en masa. El volumen no es tan grande como el de HR-V -poco más de 32 mil unidades durante el año-, pero su significado sí lo es: México empieza a integrarse con mayor naturalidad a programas de mayor valor por unidad dentro de Norteamérica.
Pick ups con corazón mexicano
En Saltillo, Stellantis reinició la producción de la Ram 1500 Light Duty en octubre de 2025, y el ramp-up masivo en febrero de 2026, devolviendo a México la manufactura de una de las camionetas más rentables del mercado norteamericano. La planta, altamente automatizada y preparada para alcanzar hasta 163 mil unidades anuales, consolida a Coahuila como el corazón global de producción Ram.
-Capacidad proyectada: hasta 163 mil unidades anuales
-Segundo turno en preparación con capacidad de 40 unidades/hora
-Más de 2 mil empleos directos
El complejo de Saltillo cuenta con una superficie de 166 mil metros cuadrados y está equipado con una zona de carrocerías con 370 robots, una línea de pintura con 92 robots y un sistema adicional para pintar cajas con 36 robots, además de tres líneas principales de ensamble. Esta infraestructura permite altos niveles de automatización, precisión y control de calidad en cada etapa del proceso.
Stellantis se electrifica
La planta de Stellantis en Toluca inició en diciembre de 2025 la producción del Jeep Cherokee híbrido y del Jeep Recon totalmente eléctrico. Con una inversión de mil 600 millones de dólares y la incorporación de la plataforma STLA Large, Toluca pasa de operar a 46% de capacidad, a proyectar un uso significativamente mayor durante 2026.
– Proyección producción Jeep Cherokee HEV en 2026: +40 mil unidades
– Proyección producción Jeep Recon en 2026: +25 mil unidades
Actualmente, uno de cada 10 pesos de la producción automotriz mexicana proviene del Estado de México. Con la llegada del Recon y el nuevo Cherokee, Stellantis proyecta que Toluca se consolide como uno de sus principales centros productivos a nivel global, abasteciendo tanto a Norteamérica como a otros mercados.
Protagoniza GM cambio en el mapa automotor
Más allá de los SOP (inicios de producción) confirmados, el mapa industrial mexicano también se está moviendo en una dimensión menos visible: la de las inversiones que todavía no se traducen en un modelo específico, pero que anticipan cambios importantes en los próximos años.
General Motors es uno de los casos más claros. La compañía anunció una inversión de mil millones de dólares para el periodo 2026-2027 con el objetivo de fortalecer su manufactura en México. Aunque no se han detallado todos los programas asociados, el enfoque apunta a ampliar su portafolio eléctrico e híbrido, así como a reforzar opciones destinadas al mercado local.
En un contexto donde Ramos Arizpe ya produce EV premium y Silao mantiene un papel clave en el ensamblaje de pick ups, la inversión sugiere que GM no sólo consolidará su presencia eléctrica, sino que podría diversificar su mezcla productiva entre híbridos estratégicos y versiones adaptadas a la demanda regional desde San Luis Potosí.
Si algo muestran los últimos dos años es que México va dejando de reaccionar a las decisiones globales y ha comenzado a anticiparse a ellas. Las plantas no solo esperan asignaciones; se modernizan para ser candidatas naturales a los programas futuros.
Y en una industria donde la competencia por nuevos modelos es cada vez más intensa, esa preparación puede ser la diferencia entre participar en la siguiente generación tecnológica… o quedarse fuera de ella.
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