Internacional
Publicado el sábado, 29 de agosto del 2026 a las 14:32
Massachusetts, EU.— Durante cinco semanas, un jurado ha escuchado testimonios desgarradores sobre la muerte de tres niños y el deterioro de la salud mental de su madre. Ahora deberá decidir si Lindsay Clancy es responsable de sus muertes o si, como sostiene su defensa, actuó durante un episodio de psicosis posparto.
Clancy está acusada de matar en enero de 2023 a sus hijos Cora, de 5 años; Dawson, de 3, y Callan, de apenas 8 meses, en su vivienda de Duxbury, Massachusetts. Después del crimen, intentó quitarse la vida al lanzarse desde una ventana del segundo piso y quedó paralizada.
El caso ha girado alrededor de una pregunta crucial: ¿Clancy sabía lo que estaba haciendo?
La defensa no niega que la mujer haya matado a sus hijos, pero asegura que sufría una grave psicosis posparto, con alucinaciones, delirios y pensamientos suicidas, que le impidieron distinguir entre el bien y el mal.
Durante el juicio, familiares describieron cómo su comportamiento comenzó a cambiar después del nacimiento de su hijo menor. Su exesposo, Patrick Clancy, declaró que la vio perder peso, deprimirse y hablar de pensamientos suicidas. También relató el momento en que regresó a casa y encontró a sus tres hijos muertos.
Más de una decena de especialistas en salud mental participaron como testigos. Mientras la defensa cuestionó el tratamiento que recibió Clancy y sostuvo que su enfermedad no fue atendida adecuadamente, la Fiscalía argumentó que la mujer conservaba la capacidad de distinguir entre lo correcto y lo incorrecto y que actuó de manera deliberada.
Uno de los testimonios más impactantes señaló que Clancy habría dicho que escuchaba una voz que le ordenaba matar a sus hijos. Sin embargo, especialistas presentados por la Fiscalía cuestionaron que existieran señales claras de psicosis en las consultas médicas que recibió antes de los asesinatos.
El proceso también provocó tensión en la sala cuando los fiscales hicieron referencias a la fe católica de Clancy. El juez ordenó al jurado ignorar ese testimonio y calificó esas preguntas como inapropiadas.
Tras los alegatos finales, el jurado comenzó a deliberar. Si Clancy es declarada culpable de asesinato en primer grado, podría enfrentar cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Si es declarada no culpable por razón de enfermedad mental, no quedaría libre automáticamente, sino que podría ser internada en una institución psiquiátrica.
El caso ha colocado nuevamente bajo el reflector un problema poco conocido: la psicosis posparto, una condición grave que puede provocar alteraciones extremas de la percepción y el comportamiento, y que en este juicio se convirtió en el centro de la disputa entre la Fiscalía y la defensa.
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