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Publicado el jueves, 12 de febrero del 2026 a las 17:20
Madrid.- Una noche memorable en el Metropolitano, una lección de ambición, vértigo, contundencia y fútbol, encumbró al Atlético de Madrid en un primer tiempo descomunal, en el que destrozó al Barcelona como nadie lo ha hecho en mucho tiempo, sobrepasado, devorado y casi eliminado, pendiente de una hazaña en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.
El Atlético descargó toda su ambición, la rebeldía de un grupo que no se conforma con ser secundario. Y es capaz de todo. Desplegado con una intensidad descomunal, pero, sobre todo, preparado al detalle, al milímetro, para el partido que quería. El plan de Simeone trazó el camino. La ejecución de los futbolistas fue sublime: explotó cada debilidad del Barça en la primera parte. Lo encaró y lo machacó, muchas revoluciones por encima de su rival, con ímpetu, precisión y fútbol, con el que desbordó como nunca a su adversario.
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Hay matices, instantes, que condicionan parte del todo. Quizá, el 1-0. Un error tremendo de Joan García, que se excedió de confianza en su control cuando Eric García le cedió un balón atrás. La posición de su pie derecho, demasiado elevado, hace intuir que quería pisarla. Lo cierto es que le pasó por debajo directo a la portería. Y, por más que reaccionó, cuando la alcanzó ya había sobrepasado la línea. Por las dudas, Lookman remachó.
El origen del 2-0, apenas en el minuto 14, está ahí. Cuando el atacante nigeriano controló con finura en el extremo izquierdo, ya en campo contrario, pero se percató de que iba solo contra el mundo. Esperó el apoyo de Julián Álvarez, mientras por el otro lado surgía Nahuel Molina, la sorpresa del once. De un lado a otro hasta la llegada de Griezmann, cuyo suave zurdazo fue definitivo, junto al poste, lejos del foco de Joan García. Gol.
El 3-0 de Lookman tan solo en el minuto 33, tremendo también su impacto en apenas tres encuentros, no fue un contragolpe. Fue una jugada desde atrás del Atlético, que cambió el ritmo cuando debió, cuando sorteó por encima (también) a la defensa del Barcelona, con la carrera de Giuliano, pura velocidad; el pase de Julián Álvarez y el remate final. Otro más.
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Y fue aún más allá el Atlético en la primera parte, protegido por la atención y la salida de Musso en el duelo contra Fermín y agrandado hasta límites insospechados por el 4-0 de Julián Álvarez, cuyo zurdazo fue con el alma, con el peso de los once partidos sin marcar y las dudas que lo han perseguido en los últimos meses. La liberación. Era el minuto 47.
No le salió nada al Barcelona. Ni siquiera cuando marcó gol en el minuto 52. Ya lo había celebrado Cubarsí, en la carrera hacia su campo, contra el tiempo, cuando el VAR detectó una posición dudosa. El fuera de juego fue tan milimétrico para su invalidación que la revisión necesitó más de seis minutos. Tensa espera. No subió al marcador. Otro golpe para el equipo azulgrana, que ya no logró más. ¿Definitivo? Casi. Queda la vuelta. No la jugará Eric García, expulsado con roja directa en el minuto 85 por una patada a Baena.
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