Espectáculos
Por
Agencias
Publicado el viernes, 18 de marzo del 2011 a las 08:31
España.- Como probablemente recordarás, Avril Lavigne participó en la edición 2010 de American Idol como miembro del jurado de los castings.
La cantante fue invitada a acompañar (junto a Katy Perry) a los famosos “jueces” Kara Dioguardi y Randy Jackson para elegir a los concursantes que cometirían en la novena edición de este programa de talentos. Sin embargo, su aparición fue muy criticada por su comportamiento: Avril mostraba poco interés en las pruebas de los candidatos durante los castings y una falta de respeto en el momento de expresar su opinión. En concreto, los espectadores se sintieron ofendidos por las bromas que constantemente hacía a los aspirantes como si les estuviera tomando el pelo.
Un año después parece que la polémica aún no se ha dado por terminada, ahora la cantante canadiense declara que lo que se vio en el programa mostraba solo una aprte de su personalidad por culpa del montaje del material grabado. “Fueron muchos los participantes que me impresionaron y muchos de mis juicios fueron positivos y estimulantes. Pero en la mayoría de las imágenes que se emitieron se me veía riéndome o haciendo muecas, y eso fue lo que vieron los espectadores. Espero que algún día pueda volver. Me lo pasé muy bien”.
Fuente: Avril FanBlog
Se tatúa en una noche loca
Avril Lavigne tuvo una “noche de chicas” el pasado fin de semana, y volvió a su casa con una sorpresa en el cuello: un tatuaje.
A lo largo de la velada, la intérprete de ‘What The Hell’ estuvo escribiendo vía Twitter cada uno de sus movimientos, hasta anunciar qué era lo que se estaba tatuando:
“¡Es un… imperdible, perras!”. Y Avril, que afirma que se hace tatuajes para recordar sus mejores momentos, resumió: “Ha sido un gran día con mis amigas. Y me hice un tatuaje!”.
Fuente: La Botana
Las chicas también crecen
Suele ocurrir. Las chicas crecen. Y Avril Lavigne no es la excepción. La chica que hace una década irrumpía con impronta de nena terrible, y cuyo tema Complicated se convertía en el más escuchado en el mundo durante un bimestre de 2002, hoy, a los 26 años, dejó la patineta por ahí, tiene marca de ropa y perfume propios, un par de estanterías llenas de premios y un flamante cuarto disco que denota un saludable paso del tiempo.
Es cierto que en Goodbye Lullaby , la compositora y cantante canadiense hace un poco más de lo mismo que la puso en la cima de los charts . Y juega a la rebelde, con o sin causa, descargando un breve repertorio de insultos en Smile , y rescatando algo de actitud punk en su versión del hit de Joan Jett Bad Reputation , con My Generation , de The Who como referencia inevitable.
Pero también es verdad que en su nueva producción, Lavigne amplía su radio de acción. Además de aportar todas las letras -autorreferenciales por donde se las aborde-, la chica también se produce -con un resultado que obliga a otorgarle un crédito blando- en 4 Real y Goodbye , dos de las baladas de mejor factura del disco, con base acústica y el espíritu de su compatriota Alanis Morissette rondando muy cerca.
Con una Lavigne más cerca del pop que del sonido rocker de ayer, y de la Alice in Wonderland de Tim Burton, para la que compuso el tema de cierre, que de la irreverencia adolescente, Goodbye Lullaby ofrece una pintura sonora de una artista con su transición a la era de la madurez bastante resuelta, con futuro abierto.
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