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Publicado el domingo, 11 de abril del 2010 a las 14:10
México, DF.- Que le caiga al Barcelona la Ley Antimonopolios, porque el futbol que despliega simplemente no tiene rival.
Ni siquiera el Real Madrid, perfecto en el Santiago Bernabéu a lo largo 15 juegos en la Liga hasta que el Barza pisó su césped y se llevó un 2-0 en el que los blancos no lo hicieron mal, pero que refleja una realidad mundial: ningún club sabe parar al mejor equipo.
El resultado pinta de azul y grana el campeonato, pues los hombres de Josep Guardiola llegan a 80 unidades, por 77 de los de Manuel Pellegrini, y con el “goal average” a su favor, lo que obliga a los blancos a superar en puntos a los culés para ganar la Liga a falta de siete jornadas, al haber perdido los partidos entre sí.
Ahora el héroe del duelo, si es que hay que nombrar a uno, no fue Lionel Messi, y sin embargo regaló una pincelada en el 1-0, sino Xavi Hernández. El volante otorgó dos preciosos pases para los goles, uno a la “Pulga”, quien hizo una recepción dirigida -sin mano- en el área, se fue de Albiol y definió ante la salida de Casillas al 33’, lo único que tuvo que hacer para ganar el duelo personal a Cristiano Ronaldo.
El segundo balón se lo dio a Pedro Hernández, quien aprovechó el despiste en la marca de Arbeloa y la mandó guardar ante una tibia salida de Iker, al 56’. Hasta el primer gol, los porteros no habían sido requeridos. El ímpetu del Madrid, que había ligado 12 triunfos, no causó impacto porque al Barza no le dio la gana; la visita definió cuando quiso y sin pisar el acelerador.
La única ocasión merengue en el primer tiempo acabó por desmoralizar a un perdido Gonzalo Higuaín, quien se plantó solo en el área y la mandó al segundo piso del estadio. Desde entonces, CR9 tuvo que arreglárselas por su cuenta, pero no logró hacer daño en las pocas veces en que se llevó a Gerard Piqué.
En un par de mano a mano que Ronaldo tuvo frente a Víctor Valdés, el arquero culé contuvo a la perfección, e hizo lo mismo ante Van der Vaart tras un enorme pase de Guti.
El “14” blanco sirvió de poco, en el que pudo haber sido su último Clásico, pues justo cuando iba a entrar cayó el 2-0. Con ese marcador y tras la falla de Van der Vaart, los ingresos de Raúl y Benzema -al primero le anularon un gol por una mano del segundo- tampoco se notaron, pero cómo, si enfrente estaba la máquina de Pep, que incluso perdonó más goles, y terminó brincando en el centro del campo, en una celebración que podría servir de ensayo para el 22 de mayo, cuando se juegue en el Bernabéu la Final de la Champions.
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