Coahuila

Publicado el sábado, 2 de abril del 2022 a las 03:59
Saltillo, Coah.- Al grito de ¡basta!, los finalistas del concurso estatal Niñas y Niños Impulsores 2022, exigieron a los adultos dejar la televisión o redes sociales y convivir con sus hijos; a las autoridades piden seguridad y crear condiciones para que niños tengan que comer, vestir, educación y salud, pero sobre todo, protegerlos para no ser víctimas de abusos, maltratos y cosas
inimaginables.
A ninguno le tembló la voz. Los tres hablaron fuerte, claro, sin tapujos. Estaban presentes sus papás, autoridades estatales y maestros. Y nada intimidó a dos niñas y un niño, que levantaron la voz, no para pedir, sino para exigir, se cumplan esos derechos tan hablados, pero poco aplicados.
Del evento de premiación salieron ovacionados Madiam Marín Limón, de la primaria Presidente Alemán, en el municipio Francisco I. Madero; Jimena Lizbeth Macías Anzur, de la primaria Benito Juárez, en Zaragoza; el ganador del certamen, José Joel Vielma Sandoval, de la escuela 16 de Septiembre, en San Buenaventura.
A sus 10 años, dieron una cátedra de derechos de los niños, pero también cuestionaron con su visión del mundo, la manera en que se está obstaculizando el desarrollo de una infancia más sana, libre y feliz, no solo la suya, sino la de los coahuilenses y mexicanos.
‘Se roban nuestro tiempo’
Madiam Marín, de playera, falda negra que casi llega al suelo y botines con agujetas desabrochadas, dijo que una familia feliz y completa, no es solo la que da sustento, vestido, comida y casa a los hijos, sino donde hay amor y convivencia entre padres e hijos.
Lamentó que debido a las largas jornadas de trabajo, los papás lleguen tarde a sus casas, con pendientes laborales que concluir, absortos en el cansancio, intentando distraerse con aparatos electrónicos, ignorando a sus hijos.
“
Basta, basta, basta, los niños queremos un futuro mejor, para nosotros y los que vienen detrás de nosotros, y esto no lo lograremos si nuestra familia en lugar de apoyarnos está ocupada con sus jornadas excesivas de trabajo, viendo tele, contestando mensajes o viendo sus redes sociales”, espetó Madiam.
La voz enérgica y firme atrajo la atención, pero más cuando les recordó a los papás, que demostrarles amor a sus hijos no es comprar el juguete de moda o el más caro para compensar su ausencia y calmar sus conciencias por no brindarles tiempo de calidad.
“
Demostrarnos amor, es darnos tiempo, apagar un momento el teléfono, sentarnos juntos a leer un libro, o dar una vuelta en bici. Papá, mamá, te exijo que no nos robes las horas que nos pertenecen, apaguen la tecnología, y disfruta más de la niñez de tus hijos”, afirmó contundente.
El silencio inundó el patio central de Palacio de Gobierno. Las autoridades escucharon atentas cuando Madiam les pidió hacer convenios con empresas y comercios, que disminuyan largas jornadas de trabajo, para que los padres de familia lleguen a convivir con sus hijos a sus casas.
Además, lamentó que debido a la ausencia de papás y mamás, por tener que trabajar largas jornadas o dobles turnos, descuidan a sus hijos, quienes terminan vagando en la calle, donde hay violencia, vicios y gente que les provoca daños irreversibles.
“
Es triste ver tantos niños en la calle, sin una familia que los proteja, al contrario, los maltratan. Ver como gente sin sentimientos abusa de ellos, esas son marcas que se quedan por siempre, ¿y qué va a pasar cuando sean adultos y se conviertan en padres?, ¿qué vida les ofrecerán a sus hijos?”, se preguntó la pequeña.
Se contestó con tristeza, que esos niños dañados, serán los padres del futuro, repitiendo los errores de sus propios papás, una y otra vez. Por eso, declaró que aún hay tiempo para corregir errores y hacer algo construir un futuro mejor.

¡Que esto acabe ya!
Enfundada en unos cómodos tenis blancos y pantalón de mezclilla negro, Jimena Lizbeth Macías habló con citas de memoria de la Constitución, cuales son los principales derechos de las niñas y los niños y las autoridades que deben velar por hacerlos cumplir.
Y cuestionó, “¿todo eso se cumple, acaso todos los niños reciben educación, o todos los niños comen diariamente una porción adecuada para su desarrollo, cuentan con servicios médicos, a todo niño se le permite saber quiénes son sus padres o como se llaman, o expresar u opinar lo que piensan”.
Después agregó, “yo creo que si existen esos derechos es por un motivo, razón o circunstancia. Entonces ¿porqué cada vez hay más niños en la calle, sin padres, ni comida, sin atenciones medicas, ni nombres ni apellidos, mucho menos expresarse o tener una vida donde estén protegidos?”.
Con cifras, datos y porcentajes, se refirió a la cantidad de niños que no gozan de esos derechos en México, debido a las malas condiciones de vida, como la pobreza, la falta de agua potable, o vivienda de calidad.
Dijo que las enfermedades y la pobreza amenazan el futuro de los niños, pero también la inseguridad, que los mantiene con el miedo constante a salir a la calle, por el temor a ser víctimas de delitos, al ser los menores de edad los más vulnerables.
“
Hay días que me enfada no poder ir a la casa de mis amigas o de algunos compañeros, porque mamá y papá dicen que puede ser peligroso. No soy la única que ha pasado por esto, y tenemos tantas ganas de que esto ya acabe”, expuso con firmeza la finalista.
Culpó a los adultos de generar una cadena en la que no se respetan los derechos y obligaciones, con lo que terminan por mostrar a sus hijos que la violación sistemática de estos, es la normalidad, creando un círculo vicioso interminable.
“
Nos hablan de que está mal la corrupción y algunos adultos, enfrente de nosotros, dan mordida a los policías para no recibir infracción, o a mamás que le dicen a su hijo que no le pegue a su hermanito castigándolo con un golpe”, evidenció la Jimena.

‘Están viviendo el terror’
José Joel, el ganador del concurso, destacó, como sus compañeras finalistas, por su singular soltura, ademanes naturales, fluidez de voz y sobre todo, por no amedrentarse a la hora de hablar con firmeza, evidenciar los problemas de la niñez y exigir soluciones.
Enfundado en pantalón negro de mezclilla, playera y botines, inició su participación usando cubrebocas y en lo más álgido de su discurso, se lo quitó, enfadado, declarando estar harto de esta prenda que le resta libertad.
“
Quiero que todo vuelva a la normalidad, ser libres de cubrebocas, respirar aire puro, vivir mi vida de niño al aire libre, nos sentimos temerosos del futuro, hay ansiedad, depresión, estrés, angustia”, declaró Joel elevando una y otra vez sus brazos, lo mismo que su voz.
Criticó severamente a todo lo que se han enfrentado las niñas y los niños durante estos dos años de pandemia, no solo durante la contingencia y confinamiento, sino con las clases no presenciales a las que no todos tuvieron acceso.
“
¿Qué es de aquellos niños que no tienen acceso a un celular, una tablet o una computadora, o internet para hacer sus tareas o tomar clases virtuales?”, cuestionó a las autoridades educativas. Y dejó ver que esas carencias, traerán consecuencias graves para esos niños en un futuro próximo.
Pero expresó que no es lo único negativo que trajo la pandemia para la niñez, sino también fueron afectadas sus emociones, aumentando la violencia física y verbal en las casas, y con ello la desintegración familiar.
“
¿Qué están haciendo de nuestra infancia, me da mucha tristeza saber que en mi querido San Buenaventura, Coahuila y en muchos otros lugares más, hay niños que están viviendo en el terror, sufriendo golpes, abusos, maltratos y cosas inimaginables”, dijo elevando la voz.
Y luego, con un golpe firme de su pie derecho en el suelo, agregó “¿Acaso creen que nos pueden utilizar, vender, maltratar o hacer callar? Pues no, levanto mi voz y estoy aquí para exigir nuestros derechos, y recordarles que somos seres únicos e irremplazables”.
Les dijo que los adultos deben velar para que se respeten sus derechos, que se cumplan sin importar la raza, el sexo o la religión, pues todos son iguales y con el mismo derecho a ser respetados, protegidos y amados.
“
Recibir educación de calidad, a tener un hogar digno, una familia unida, a tener paz, a ser respetados, y sobre todo a ser felices. Debemos crecer bajo la responsabilidad de nuestros padres y nuestro entorno”, expuso.
Se dirigió a los adultos, autoridades, padres de familia y público en general, pidiéndoles reflexionar sobre la situaciones que afectan a los niños y los pone en peligro, les solicitó encarecidamente apoyo y empatía, porque el futuro de las niñas y los niños está en sus manos.

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