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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 24 de marzo del 2022 a las 04:05
Ciudad de México.- Suena Down to Joy, compuesta y musicalizada por el irlandés Van Morrison y las tomas de Belfast se centran en los grafitis y las grúas marítimas de la Irlanda del Norte actual, segundos después, el filme de Kenneth Branagh rebobina hasta 1969.
Aclamada por la crítica, con siete candidaturas al Oscar, entre ellas Mejor Película y Mejor Director, la historia, que llega finalmente hoy a las salas de Saltillo, es una cinta de conciliación con las memorias de su niñez, sus cuestionamientos sociopolíticos de la época y las decepciones que lo marcaron.
“ Me han dicho que puede ser una carta de amor hacia mi ‘yo niño’, y yo prefiero visualizarla como una carta de conciliación, como cuando le escribes a alguien para exponerle tu sentir sobre algo sin rencores o sobresaltos, solo exponiendo la realidad y asumiéndola.

“ Me pareció un ejercicio mayúsculo de introspección y para muchísimos de los detalles sentí como si hubiera hecho terapia conmigo mismo. Y no creo haber sido el único, creo que muchos de los de mi generación crecimos cuestionando, pero con pocas respuestas. Y cuando la terminé, lloré mucho”, expresó Branagh en entrevista.
Enmarcada en imágenes monocromáticas, Belfast presenta al pequeño y encantador Buddy (Jude Hill), quien ametralla con todo tipo de cuestionamientos a su Pá (Jamie Dornan), a su Má (Caitriona Balfe), a su Abue (Judi Dench, nominada a Actriz de Reparto) y a su Pap (Ciarán Hinds, a Actor de Reparto).
Es un típico niño irlandés de clase media de los 60: usa chaleco o suéter, corbata de moño, y está fascinado con el futbol; lo han educado para tener buenos modales y respetar el protocolo de las comidas familiares, parece ser muy feliz hasta que una protesta lo estampa en un mar de dudas.
Se trata de los inicios de The Troubles, conflicto norirlandés donde se enfrentaron los republicanos, esencialmente católicos, y los unionistas, protestantes en su mayoría.
“ Todos tenemos momentos dolorosos y gozosos, y siento que los dolorosos te pesan porque no siempre te aseguras de superarlos. Yo era muy curioso y preguntón, y cuando se trataba de niñas, la sonrisa me
delataba.
“ Algo en lo que hago énfasis y ya no sucede, o muy poco, es el juego entre amigos de la infancia, ya veo más a los niños embelesados con el celular y conectados a distancia que con el vecino o el amigo de la cuadra pateando el balón”, acotó el director (Hamlet y Thor).
Pasan los minutos en el filme y suenan más piezas creadas por Van Morrison, genuino procedente de Belfast, y quien además también aspira al Oscar por Mejor Canción Original por Down to Joy.
“Con el paso del tiempo he descubierto que la música se ha vuelto fascinante y vibrante en los filmes, antes no pensaba ni en una canción. Ahora siento que es una representación del guion. Y tanto los actores, como la música, te seducen con lo que te dan, con cómo se muestran”, expuso Branagh.

En el monocromático que propone Branagh, la nostalgia es clave: la lectura del periódico en el desayuno, la recepción de información en las cartas que vienen del buzón, las noticias en el radio.
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