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Excélsior
Publicado el martes, 26 de febrero del 2013 a las 20:18
Ciudad de México.- Benedicto XVI está a 48 horas de convertirse nuevamente en Joseph Ratzinger, aquel alemán que naciera en Baviera y que le tomara cariño a los colores del Bayern Múnich.
Aunque no fue portero en sus tiempos mozos, como Juan Pablo II, el todavía Papa tuvo momentos en los que se acercó al balompié. Lo hizo en un escrito en su libro Mitarbeiter Der Wartheit (Cooperadores de la verdad) en donde narra la fascinación del hombre por este juego.
Tuvo acercamientos con equipos como el Real Madrid, Atlético, Inter, Milán y Lazio, cuyos directivos y jugadores se acercaron al Pontífice. Nunca faltaron las playeras autografiadas y presentaciones de personajes como Diego Simeone, Franco Baressi o Javier Zanetti.
Incluso se le vio bendiciendo el trofeo de la Clericus Cup 2008 (Mundialito del Vaticano), que terminó en manos del seminario Mater Ecclesiae, equipo dirigido por el entonces seminarista mexicano Marco Rosales. El estratega, en compañía de otros cinco seminaristas mexicanos, se alzó con la Copa bendita, tras derrotar 2-1 a los ex campeones del Redemptoris Mater.
Sin embargo, y a pesar de recibir con agrado a representantes de diversos clubes, Joseph Ratzinger siempre ha mostrado su preferencia por el actual líder de la Bundesliga, el Bayern Múnich, el que la próxima temporada será dirigido por otro Josep (Guardiola).
En 2005, el técnico italiano Giovanni Trapattoni contó que habían mantenido charlas telefónicas cuando entrenaba al equipo, entre 1994 y 1997.Ratzinger fue elegido Papa el 19 de abril de 2005 en el primer Cónclave del siglo XXI, tras la muerte de Juan Pablo II y fue por aquellos días que Trapattoni reveló el secreto.
El dato fue publicado en una entrevista a Trapattoni, realizada por el cardenal Tarcisio Bertone, para Radio Vaticana. En un momento en el que comenzaron a hablar de futbol, el italiano reveló el dato.
“Con el Papa nos conocimos cuando yo entrenaba al Bayern. Ratzinger vivía entre Roma y Munich y un amigo común nos puso en contacto. Hablábamos frecuentemente por teléfono, pues seguía con gran interés al equipo del que es hincha”, contó el DT.
La relación se fue haciendo tan amistosa que Ratzinger le regaló libros para que mejorara el manejo del idioma alemán.
Meses después, el propio Bayern Múnich lo hizo socio honorario: le dio el carnet número 100 mil. Ello según información del jefe de prensa del múltiple campeón de la Bundesliga, Markus Horwick.
Según el diario alemán Bild am Sonntag, el carnet del Bayern Múnich hacia Ratzinger es también una revancha del carnet de socio que el Schalke 04 le entregó hace años al fallecido Juan Pablo II.
Benedicto XVI nació en una localidad bávara y fue arzobispo de Múnich de 1977 a 1982.
Cabe recordar que el “culpable” de que Benedicto XVI tuviera que ver con el futbol fue el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, quien impulsó el Mundialito del Vaticano entre cientos de seminaristas que estudian en el Vaticano, así como su brazo derecho a la hora de recibir a hombres del balompié en la casa de San Pablo.
Será casualidad, pero Joseph Ratzinger se irá a vivir a la residencia pontificia de Castel Gandolfo, mientras inicia la apuesta por su sucesor. Una vez que aparezca el humo blanco, el jubilado Papa se refugiará en el seminario de Mater Ecclesiae, edificio en el que aún perdura aquel trofeo que en 2008 ganaran cinco mexicanos y otros extranjeros, comandados por el ahora Padre Marcos Rosales, otrora técnico del equipo.
“Pan y juego”
“Cuando se hojea la prensa y se escucha la radio, se comprueba que hay un tema dominante: el futbol. Este deporte se ha convertido en un acontecimiento universal que une a los hombres por encima de las fronteras nacionales, con un mismo sentir, con idénticas ilusiones, temores, pasiones y alegrías.
Surge espontánea la pregunta sobre el porqué de la fascinación que ejerce este juego. El pesimista contestará que es una repetición más de lo que ya se experimentó en la antigua Roma: pan y circo; panem et circenses.
Si aceptáramos esta respuesta, tendríamos que preguntarnos: ¿y a qué se debe semejante fascinación, que lleva a poner el juego junto al pan, y a darle la misma importancia?
Podríamos decir que aquel grito que pedía “pan y juego” era la expresión del deseo de una vida paradisiaca. En este sentido, el juego se presenta como una especie de regreso al hogar primero, al paraíso; como una escapatoria de la existencia cotidiana, con su dureza esclavizante.
Sin embargo el juego tiene, sobre todo en los niños, un sentido distinto: es un entrenamiento para la vida.
A mi juicio, la fascinación por el futbol consiste en que sabe unir de forma convincente estos dos sentidos: ayuda al hombre a autodisciplinarse y le enseña a colaborar con los demás dentro de un equipo, mostrándole cómo puede enfrentarse con los otros de una forma noble.
Desde luego, la seriedad sombría del dinero, unida a los intereses mercantiles, pueden echar todo esto a perder.
Al pensar detenidamente en todo esto, se plantea la posibilidad de aprender a vivir con el espíritu del juego, porque la libertad del hombre se alimenta también de reglas y de autodisciplina.
En todo caso, la visión de un mundo que vibra con el juego debiera servirnos para algo más que para el entretenernos, porque si fuéramos al fondo de la cuestión, el juego podría mostrarnos una nueva forma de entender la vida.”
*Texto escrito por el cardenal Ratzinger, antes de ser elegido Papa, en un libro que recoge su pensamiento como teólogo y autor espiritual. -Mitarbeiter der Warheit-.
Mourinho, Armstrong, Balotelli…
Aunque parezca increíble, José Mourinho, Lance Armstrong y Mario Balotelli aparecieron como candidatos para convertirse en el próximo Papa, según algunas casas de apuestas que incluyeron a dichos personajes entre candidatos serios como los cardenales Mark Ouellet o Peter Turkson, entre otros.
LB apuestas pagaba mil un euros por cada euro apostado por el técnico del Real Madrid, dos mil uno por Balotelli y diez mil uno por Armstrong.
También había opciones reales. En William Hill consideraron que el nuevo Papa será el canadiense Marc Ouellet o el ghanés Peter Turkson, ambas opciones se abonan a 4.50 euros por euro apostado. El italiano mejor colocado era Angelo Scola, con cuota 6, y el español que más opciones tenía era el valenciano Antonio Cañizares, que cotizó a 34.
Otros mercados aún más curiosos. El nombre más probable era el de Pedro, pagado 2 a 1, y el siguiente el de Pío, que subió hasta 5 a 1.
Las apuestas, sin embargo, fueron sido suspendidas sin explicación poco después de su apertura.
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