Sociedad
Por
Mónica Ceballos
Publicado el domingo, 4 de abril del 2010 a las 15:00
Saltillo, Coah.- El ser humano tiene millones de receptores de aromas en la nariz. Cuando detectan una esencia, envían la información al bulbo olfatorio -un órgano del tamaño de un guisante en el cerebro, que ordena las señales y controla el sistema límbico. Esta parte primitiva del cerebro gobierna muchos recuerdos y emociones, y algunos de los comportamientos más básicos:
cuestiones de la alimentación, la lucha o la huida, así como los deseos sexuales, el placer y también la adicción. Debido a su proximidad, los controles neurológicos de estos comportamientos pueden enredarse. Esto ocurre por ejemplo, durante las primeras etapas de la atracción, la cena por ejemplo, que es el preludio de la relación sexual.
Esto explica cómo un olor puede ayudar a relajar los niveles de estrés, incrementar el desempeño mental y físico, aliviar el dolor, terminar con el insomnio e incluso ayudar a bajar de peso, según algunas investigaciones.
Para resistir un ataque de antojos Pruébelo: mantenga una botella de su esencia favorita a la mano y que pueda llevarla en su bolso y acérquela a su nariz cuando tenga una antojo.
Para levantar su libido Pruébelo: suavice su piel con un poco de talco para bebé luego del baño. O para una cena romántica, sirva un pay de calabaza y mantenga un aroma a pepino cerca de la cama.
Para sentirse joven Pruébelo: existen perfumes que tienen esencia de toronja.
Para calmar calambres menstruales Pruébelo: agregue dos gotas de aceite de lavanda, una gota de aceite de salvia y una gota de aceite de rosas a una base de aceite de almendras y masajee su abdomen un día por semana antes de su periodo.
Para aliviar el dolor Pruébelo: la próxima vez que tenga un dolor de cabeza, inhale un pañuelo salpicado con gotas de aroma de lavanda o menta.
Para relajarse Pruébelo: añada algunas gotas de aceite a un difusor de ambiente y úselo en su oficina sobre todo en los días de mucho estrés.
Manzanas verdes o un aroma que adore: no importa cuál sea, pero eso le ayudará a manejar su antojo. En un estudio, se probó con plátano, manzana verde y menta con personas que sentían antojos de repente, y con ellos omitían su deseo de comer comida “chatarra”.
Talco para bebé: éste, junto con el pepino y el regaliz, pueden hacer que se levante el libido de las mujeres, incrementando el flujo vaginal en un 13%. El pay de calabaza y la lavanda tienen el mismo efecto en un 11 por ciento.
Toronja: este cítrico puede influir en la percepción de la edad. Cuando algunos voluntarios vieron fotografías de modelos luego de haber estado expuestos al aroma de la toronja, percibieron que las chicas eran hasta tres años menores que las personas que las vieron y no habían estado expuestas al mismo aroma.
Aceites esenciales: en 2006 un estudio realizado en Corea se dividieron mujeres con intensos calambres menstruales en tres grupos. Uno recibió un masaje abdominal diario de 15 minutos con aceites esenciales durante una semana antes de sus periodos menstruales; otro grupo recibió los mismos masajes, pero sin fragancia; y el último grupo no recibió ninguna terapia. Quienes recibieron aromaterapia reportaron que su malestar disminuyó en tan sólo media hora.
Lavanda o menta: buscando opciones para tener menos repercusiones durante un tratamiento médico, especialistas de la Universidad del Centro Médico de Nueva York, expusieron a los pacientes a aceite de lavanda mientras se les practicaba una cirugía laparoscópica de bypass gástrico, aplicándolo en la mascarilla por donde se suministra la anestesia. Quienes fueron sometidos a esta práctica requirieron sustancialmente menos morfina y analgésicos que los que no. La menta ayuda también. Luego de una revisión de varios estudios, un investigador de la Universidad Jesuita de Wheeling concluyó de que puede aliviar el dolor y un investigador alemán reportó que el enérgico aroma es tan efectivo como el acetaminofén.
Naranja o lavanda: un estudio realizado en Austria, los investigadores esparcieron esencia de naranjas a algunos participantes y lavanda a otros. Ambos grupos se sintieron con menos ansiedad, más positivos y calmados, comparados con los participantes que no fueron expuestos a la fragancia.
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