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Agencias
Publicado el domingo, 29 de marzo del 2015 a las 19:14
Lagos, Nigeria.- Los nigerianos acudieron a votar a su presidente este sábado, en unos comicios que se han visto perturbados por la violencia de Boko Haram y numerosos fallos en el nuevo sistema de voto electrónico, lo que obligó a aplazar el proceso hasta este domingo en varios lugares.
Los extremistas de Boko Haram, que habían prometido enturbiar la cita electoral y de hecho obligaron a postergarla seis semanas, cumplieron: el grupo es sospechoso de haber llevado a cabo varios ataques mortales, entre ellos a dos colegios electorales en el noreste del país. El último reporte confirma la muerte de al menos 41 personas, incluido un legislador.
“Oímos a los atacantes gritar: ‘¿No les dijimos que se mantuvieran lejos de las elecciones?’”, aseguró un responsable local de la Comisión Electoral.
Pero, a pesar de los ataques, los electores han acudido en buen número a las urnas.
“Hemos esperado tanto para que Dios nos deje ver este día”, se entusiasmaba un votante, Hassan Yesuza Ziga, de 35 años, en Maraba.
Khamis Amir, desplazado por los ataques de Boko Haram, había caminado 11 kilómetros desde el lago Chad para votar en Maiduguri, la gran metrópolis del noreste del país, la región más golpeada por los extremistas.
La organización técnica, sin embargo, no ha estado a la altura de las expectativas: el nuevo sistema de voto electrónico por medio de un lector de cartas biométricas ha causado retrasos considerables en varias regiones.
Campaña ‘negra’
Al menos siete personas murieron ayer en un supuesto ataque del grupo yihadista contra dos poblaciones del norte de Nigeria, en las que dispararon contra los ciudadanos que se encontraban en los colegios electorales.
Birin Bolawa y Birin Fulani fueron las localidades afectadas, donde los terroristas irrumpieron en un convoy de vehículos, informaron autoridades policiales.
Los atacantes llegaron a por los menos dos centros de votación disparando contra los ciudadanos y quemando las papeletas.
Después recorrieron las poblaciones quemando vehículos e instando a la gente a que no saliera de sus casas.
Otras 14 personas perdieron la vida en los ataques de los extremistas contra Biri y Dukku, en el estado de Gombe, según la policía y el jefe local Garkuwan Dukku.
Entre los muertos figura el legislador estatal de Gombe, Umaru Alí.
En las localidades gemelas de Birin Bolawa y Birin Fulani, en Gombe, dos electores fueron asesinados durante los ataques de Boko Haram a centros de votación. De acuerdo con testigos, los hombres armados gritaron que habían advertido a las personas que no acudieran a las urnas.
En otras cuatro localidades del noreste, individuos armados hicieron disparos al aire desde vehículos en movimiento, atemorizaron a la gente que huyó hacia la maleza, e interrumpieron la votación en algunas partes.
Férreo, despiadado
“Empezaron a disparar contra todo el mundo, sin distinción. Hombres, mujeres, niños, incluso viejos”.
Son palabras del pastor Yacubu Musa, uno de los sobrevivientes del ataque de Boko Haram contra la ciudad nigeriana de Baga, considerado el más sangriento de la historia del grupo, a comienzos de este año.
El grupo extremista, cuyo secuestro de más de 230 niñas en la aldea de Chibok estremeció al mundo el año pasado, aterroriza vastos territorios del empobrecido noreste de de Nigeria, sobre los que ejerce un férreo control bajo el mandato de la sharia, o ley islámica.
Surgido en el año 2002, Boko Haram –literalmente, “la educación occidental está prohibida”– incrementó sustancialmente los atentados y secuestros a partir de 2009, año en el que su fundador fue capturado y ejecutado por el Ejército del país. Bajo el mando de su sucesor, Abubakar Shekau, el grupo islamista se volvió mucho más militarizado y radical.
“El líder que actualmente conocemos –líder entre comillas, porque realmente es un gran mito– es el que le da un impulso fuertemente armado, básicamente terrorista. Por eso a partir de los últimos cuatro años ha habido un incremento de la actividad de Boko Haram”, explicó Hilda Varela, profesora e investigadora del Centro de Estudios de Asia y África.
“Lo que está sucediendo es una debilidad del Estado para responder a la seguridad de la población”.
Reacción tardía
El gobierno de Goodluck Jonathan, que afronta unas elecciones cruciales este fin de semana, es blanco de críticas tanto dentro como fuera de su país por la que muchos consideran como una reacción tardía e insuficiente al problema de Boko Haram, cuya violencia crece a un ritmo acelerado.
Según los datos recabados por Human Rights Watch, 3 mil 750 civiles murieron a manos de los yihadistas en 2014. En menos de tres meses de este año, los fallecidos ya son más de mil. El Ejército de Nigeria es otro de los grandes criticados.
“Realmente, Boko Haram no tiene tanto poder militar (…) pero están motivados por una fe religiosa y el deseo de crear un califato musulmán en la zona”, apunta la doctora Varela.
“El Ejército nigeriano, en cambio, no es muy disciplinado, ni tampoco está muy unido, y le faltan alicientes de todo tipo. No tiene una idea de una construcción de una Nigeria fuerte, sólida. Existe un desinterés y un gran miedo por parte de los soldados”.
Enormes diferencias
Nigeria es el país más rico de África. Posee una de las economías que más rápidamente crece del mundo. Sin embargo, posee el puesto 182 de un total de 193 países en la lista de esperanza de vida de la OMS.
Con información de Reforma y AFP
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