Internacional
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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 2 de abril del 2026 a las 01:10
Ciudad de México.- Un choque entre un barco de activistas ambientales y un buque pesquero encendió la tensión en las aguas de la Antártida, en medio de la creciente disputa por la explotación del krill, un recurso clave para el equilibrio del ecosistema marino.
La embarcación M/V Bandero, operada por la Fundación Capitán Paul Watson, colisionó con el barco noruego Antarctic Sea, propiedad de la empresa Aker QRILL Co., durante una maniobra captada en video. La compañía calificó el hecho como un “ataque deliberado”, mientras que los activistas defendieron su actuación como una forma de intervención directa no violenta.
De acuerdo con la empresa, el impacto ocurrió cuando el Bandero avanzó hacia la popa del pesquero y golpeó su costado. Aseguró que la colisión estuvo a centímetros de alcanzar un tanque de diésel, lo que habría provocado un desastre ambiental en una de las regiones más frágiles del planeta. Aunque la tripulación resultó ilesa, el incidente dejó a sus integrantes conmocionados.
El krill antártico, un pequeño crustáceo similar al camarón, es esencial en la dieta de ballenas, focas y aves marinas, además de desempeñar un papel relevante en la captura de carbono. Sin embargo, su creciente demanda para suplementos, harina de pescado y otros productos ha intensificado su explotación.
Desde la fundación, los activistas señalaron que la acción formó parte de una operación de cinco horas para interrumpir la pesca industrial, durante la cual incluso desplegaron dispositivos para inutilizar redes. En su relato, describieron la escena como un enfrentamiento desigual entre una pequeña embarcación y una gran operación pesquera.
El episodio vuelve a colocar en el centro de la polémica a Paul Watson, figura histórica del activismo ambiental marino, conocido por sus tácticas confrontativas desde la década de 1970. Aunque no se encontraba a bordo, su nombre respalda la operación, que forma parte de la campaña “Krill Wars”.
La pesca de krill alcanzó cifras récord la temporada pasada, lo que llevó incluso a suspender anticipadamente la actividad. Aker, responsable de más de la mitad de la captura mundial, es uno de los actores principales en esta industria regulada por un organismo internacional que agrupa a 27 países y la Unión Europea.
El incidente podría derivar en acciones legales, dependiendo del puerto al que arribe el Bandero. Bajo el derecho marítimo internacional, la embarcación que rebasa a otra tiene la obligación de mantener distancia, un punto que será clave en cualquier investigación.
En el fondo del choque no solo hay versiones encontradas, sino una disputa más amplia: cómo proteger uno de los ecosistemas más delicados del planeta sin frenar una industria en expansión.
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