Arte

Publicado el miércoles, 1 de abril del 2026 a las 04:05
Saltillo, Coah.- En algún momento de su vida Tony Murguía cruzó “una crisis” existencial. Un trecho difícil que compara con los 40 días que Jesucristo estuvo en el desierto y fue tentado por Satanás. Ahí, entre la soledad, la reflexión y el ayuno presenció una revelación filosófica y espiritual que ha trabajado durante años: la Metatrifusión.
Este concepto, apunta, es una forma de ordenar el pensamiento “súper compleja pero a la vez muy fácil”, ya que conjuga todos los caminos religiosos y los une en un sendero de conocimiento personal en el que ha estudiado “la esencia humana: quién soy, a dónde voy, de dónde vengo. Las preguntas más grandes de la historia filosófica, desde los griegos, y también de cualquier religión y creencia”, dijo en entrevista con Zócalo.
Para dar con esta idea, Murguía se dedicó durante cinco años a estudiar “ciertos conocimientos históricos relevantes de la historia, la filosofía, la religión, y de donde surgió una disciplina de donde hice de lado lo dogmático, porque te empiezas a dar cuenta de muchas cosas. Yo hice un ayuno de cada 14 días, donde existió una manifestación no religiosa, que descubrí, porque leí mucho del conocimiento antiguo, el hermetismo, budismo, hinduismo, etcétera.
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Entonces descubrí que son distintos lenguajes, pero que apuntan hacia una misma dirección. Pero, desgraciadamente, entre ellas están divididas: Una está de un lado, otra está abajo, otra está en el medio, otra está arriba. Entonces el conocimiento para encausarlas está en la conciencia y en un libro, que yo no lo veo como un libro sagrado ni religioso, sino como una guía del entendimiento interno, que es la Biblia”, apuntó Murguía.
Con ese punto de partida, Murguía comenzó a ahondar en sí mismo y su experiencia fue la que, según apunta, le dio a entender que el camino para la trascendencia era unir los tres elementos principales del humano: la mente (percepción y entendimiento), el espíritu (esencia y propósito) y el cuerpo (acción y materia).
Una vez en sintonía, estos elementos llegan a la “coherencia” necesaria para la Metatrifusión, es decir “el estado del ser humano que, mediante el conocimiento, disciplinas y prácticas, logra la fusión de la mente, cuerpo y espíritu en una sola unidad metafísica, alcanzando así la coherencia interna, la evolución de la conciencia y el potencial de desarrollar un estado superior de realización humana”.
Para él, el fallo de las religiones y los sistemas filosóficos es que interpretan el mundo a través de uno de estos elementos o, a lo mucho, dos, pero nunca los tres. Lo que da una visión incompleta de su significado y realidad. “Cuando empiezo a interpretar la Biblia palabra por palabra lo hago con todo, porque cuando uno lo interpreta sólo con la mente no lo entiende, porque tenemos que usar otros elementos que son el espíritu y el cuerpo. Y el ser humano no puede aplicar el conocimiento que no entiende.
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Entonces el gran problema del ser humano durante toda la historia cristiana es que vivimos fragmentados”, apuntó.
Para él, Jesús de Nazareth comprendió, al igual que otros maestros espirituales, la forma correcta de señalar el camino: con palabras sencillas pero cuya traducción se ha perdido y, de ahí, la comprensión de la humanidad actual. Es por ello que Murguía desarrolló un método con la ayuda de la Inteligencia Artificial de ChatGPT, a la que nutrió con mucha información sobre su sistema metatrifusional para generar “un diccionario” en el que las fábulas, las parábolas y las metáforas de las religiones pueden traducirse a un lenguaje y comprensible.
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Todas las enseñanzas no las hemos entendido, nadie, ni la religión la ha entendido, porque están dichas con un lenguaje que no se comprende con la mente, un lenguaje rimbombante, elegante, con demasiados adornos. Cuando nos hablan en una metáfora hermosa, la escuchas y dices ‘¡guau, qué bonito se oye!’, pero no sabes qué es. No la comprendes: ‘¡Guau! Tienes una súper sabiduría’, sí, pero ¿en qué se te está integrando en tu ser? O sea, “Los iluminados no son de una religión, ni es un estado de santidad, sino de comprensión. Ellos han comprendido ese lenguaje y más importante, lo han practicado. Pero uno sólo puede practicarlo de forma coherente con los tres elementos del espíritu, la mente y el cuerpo que propone la metatrifusión”, explicó.
Murguía señala que la Metatrifusión ya fue registrada en el Indautor y se encuentra en preparativos para presentarlo en la Universidad Autónoma de México (UNAM), con el fin de difundir una forma distinta de interpretar el mundo.
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