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Buscan el por qué de los suicidios

  Por Agencias

Publicado el domingo, 8 de abril del 2018 a las 09:00


Reconstruyen psicólogos vidas para entender muertes

Conacyt | Saltillo, Coah.- Manuel fue encontrado muerto en su domicilio, en abril de 2017. Meses después, Alicia, hermana de Manuel, también fue localizada sin vida en su casa. El tercer hermano —al que llamaremos Juan—, de 14 años, es propenso a ser la siguiente víctima del mismo “asesino”. 

Manuel estaba casado y adoraba a su hijo, pero estaba pasando una serie de problemas de pareja y económicos. Alicia era una mujer trabajadora dentro del sector industrial, le gustaba bailar, siempre lucía contenta y aunque vivía en unión libre con algunos problemas, buscaba salir adelante.

Todos conocían “quién” era el asesino, pero no podían detenerlo y jamás habían visto claramente su rostro. Se necesitaría una autopsia para conocer el porqué y cómo el suicidio se llevó la vida de estos dos hermanos.

“Conforme ha pasado el tiempo, nos hemos dado cuenta de que el problema fue que los dos depositaron su felicidad en otras personas”, afirmaría la madre de los jóvenes.

RECONSTRUCCIÓN POST MORTEM

Especialistas del cuerpo académico de Procesos Sicosociales y Salud de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC) investigan el fenómeno del suicidio, empleando el instrumento de autopsia psicológica.

Las autopsias psicológicas son un instrumento que se utiliza para recabar datos y reconstruir las características personales, sociales, familiares y sintomatológicas de una persona que cometió suicidio y ya no existe forma de obtener esa información de manera directa.

“Estas autopsias sicológicas se van desarrollando a partir de datos que te brinda la familia o las personas cercanas a la persona que ha muerto. En este caso, en específico, las autopsias se realizan a familiares de personas que han cometido suicidio y, a través de esta información, se logra reconstruir la personalidad del sujeto”, explicó la maestra en ciencias Karla Patricia Valdés García, profesora investigadora del cuerpo académico de Procesos Psicosociales y Salud, de la Facultad de Psicología de la UAdeC.

Este instrumento tiene como objetivo generar estrategias preventivas, pero también comprensivas respecto al fenómeno del suicidio, para establecer hipótesis, causales y, en algún punto, hacer prevención universal; además de proporcionar información sobre la situación de las familias de personas que se quitaron la vida.

“La autopsia psicológica se trabaja desde el expediente, donde miras algunas cuestiones como el método que utilizó para suicidarse y cómo tiene esto significado, pero nunca vemos la parte anatómica ni fisiológica. Por eso la llamamos autopsia psicológica. Lo que se pregunta son los factores estresantes o detonantes, la motivación, intencionalidad y letalidad; son los cuatro aspectos que observamos”, puntualizó la doctora Iris Rubí Monroy Velasco, profesora investigadora del cuerpo académico.

Este proyecto surgió a partir de una convocatoria de la Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de Coahuila de la pasada Administración, como parte del Comité Estatal de Prevención del Suicidio, integrado por secretarías de Gobierno, hospitales, instituciones educativas, etcétera.

“Con base en la invitación de estar en este comité, se vio la necesidad de seguir estudiando el tema del suicidio porque es un tema muy dinámico, las razones por las cuales las personas se quitan la vida no es algo estático y va a lo largo del tiempo, se va modificando por cuestiones sociales, políticas, económicas, ideológicas y otras”, precisó Valdés García.

SE ABRE DE NUEVO LA HERIDA

Para desarrollar este proyecto, a través del Sistema Estatal de Atención a Víctimas, se solicitó un consentimiento informado a los familiares de personas que se suicidaron y que aceptaron participar. Después de un primer contacto, vía telefónica o por visita, se hacía una segunda solicitud de consentimiento para confirmar.

“Entrevistamos a ocho personas, de las cuales sólo se pudo obtener información más sustanciosa de seis casos. Entrevistamos sobre todo a familiares: padres de familia y hermanos. En las autopsias psicológicas, entre más informantes tengas del mismo caso, la información será enriquecida, lo ideal de la técnica es que si yo tengo una persona que se quitó la vida, tenga la entrevista de la mamá, papá, hermano, pareja, amigos, compañeros de trabajo”, indicó Valdés García. 

Aclaró que esto no pudo llevarse a cabo, consideraron que tentativamente podría deberse al estigma que se genera en torno al tema, por lo tanto en estas autopsias tuvieron dos informantes o sólo uno.

La doctora Monroy Velasco añadió que aplicar este instrumento fue una labor complicada, ya que en los diferentes casos habían transcurrido algunos meses del deceso de su familiar.

“Abres nuevamente la herida. Cuando hacíamos la investigación, en algunos casos habían pasado siete meses, en algunos tres meses y es muy complicado poder articular algunas de las preguntas. Lo que hacemos es dar contención en el preciso momento”.

PRINCIPALES RESULTADOS

Como resultado de las autopsias psicológicas, en el aspecto de motivaciones para cometer suicidio destacaron: problemas sociales, como la imagen del sujeto ante los demás; ser juzgado, sentir emociones no saludables frente a cómo podía relacionarse con el resto de las personas en general, entre otros.

Respecto a problemas familiares en general sobresalen: las situaciones complicadas después de divorcios, custodias de hijos, exigencia de mayores pensiones y en cuanto a los problemas en relaciones de pareja: codependencia, rupturas y conflictos diversos.

En cuanto a letalidad, todos los casos utilizaron una de las más altas: cinco casos de ahorcamiento y uno con disparo con arma de fuego.

Dentro de los resultados resaltó que, no en todos los casos, se dio una planeación deliberada, ya que sólo la mitad de los casos había hecho comentarios previos, o dado indicios o focos de alarma de posible suicidio.

“Esto hasta cierto punto es importante porque luego a nivel social se estigmatiza mucho a las familias y se dice que: ¿cómo no se dio cuenta si era su hijo o esposo? Y no en todos los casos se va a lograr detectar a una persona hasta que no lo cometa y sólo si no se consuma con la muerte, se podría empezar a intervenir”, explicó la investigadora Valdés García.

En cinco de los casos hubo ingesta previa de alcohol o drogas, esto no indica que todos los consumidores podrían cometer suicidio, pero sí existe ideación por cometerlo y si se mezcla con alcohol o drogas, esto vuelve al sujeto más propenso a cometer el acto por la falta de reflexión.

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