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Notimex
Publicado el miércoles, 23 de marzo del 2011 a las 22:35
Chicago.- Políticos y activistas locales empezaron a movilizarse para garantizar que los once reactores nucleares que tiene Illinois, el estado con un mayor número, sean totalmente seguros para la población, tras las explosiones en la central japonesa de Fukushima.
El gobernador Pat Quinn, los senadores Richard Durbin y Mark Kirk, así como varios ambientalistas, buscan que la empresa Exelon, responsable de las seis centrales nucleares que hay en el estado, asuma ese compromiso.
Quinn considera que las plantas son seguras, pero está pidiendo fondos adicionales para una inspección exhaustiva de los 11 reactores, y estudia la posibilidad de elevar el monto de las cuotas a la empresa, la cual entrega cada año al estado 18 millones de dólares, a fin de aumentar las inspecciones a las centrales.
Desde que se dieron los primeros problemas en las plantas de Japón tras el terremoto y tsunami del 11 de marzo pasado, el gobernador ha mantenido reuniones de consulta con sus funcionarios y especialistas para asegurarse que Illinois no enfrentará ningún tipo similar de accidente nuclear.
La Agencia para el Manejo de Emergencias del estado tiene un departamento de seguridad nuclear que supervisa los 11 reactores, y la Comisión Nuclear Reguladora recientemente evaluó la seguridad de los mismos, estableciendo 20 años más para el funcionamiento de las plantas.
La propia empresa Exelon, el mayor operador de plantas nucleares en Estados Unidos, con sede en Chicago, declaró en días pasados que todos los reactores del país son seguros.
Indicó que están construidos para resistir desastres provocados tanto por la naturaleza como por el hombre y que el aumento programado en su capacidad también está garantizado.
Por su parte, los senadores federales por Illinois, el demócrata Durbin y el republicano Kirk, organizaron para este viernes en Chicago un foro sobre la seguridad de los reactores nucleares del estado y si existe la suficiente preparación para atender un accidente.
Al foro fueron invitados expertos nacionales y estatales, así como protectores del medio ambiente.
Y aunque Durbin y Kirk aseguran que no hay en este momento una razón para preocuparse, coinciden en que la crisis nuclear en Fukushima es una advertencia para establecer un proceso permanente de revisión periódica de las plantas de Illinois.
En tanto, algunos grupos de ambientalistas han declarado a los medios locales su preocupación por el funcionamiento de cuatro de los 11 reactores de mayor antigüedad, por las centrales que tienen el mismo diseño y años que las de Japón, así como por los planes de la empresa de aumentar el potencial para la generación de electricidad.
Los defensores del medio ambiente admiten lejana la posibilidad de que en Illinois se registre un terremoto como el de Japón e imposible un tsunami en el Lago Michigan, pero existe la duda sobre la resistencia de los reactores a otro tipo de situaciones como accidentes aéreos o ataques provocados.
Además de las inspecciones regulares federales, el estado lleva a cabo sus propias revisiones en cada uno de los 11 reactores localizados en seis plantas nucleares que proporcionan más de la mitad de electricidad, algunos con 30 años de antigüedad pero que tienen todavía 40 años de vida.
De las seis plantas en activo, más una cerrada en 1998, la más antigua es la de Dresden que empezó a operar en 1970, además están la de Quad Cities de 1973; La Salle 1984; Byron 1985; Clinton 1987, con sólo un reactor, y Braidwood de 1988.
Exelon tiene otras tres centrales en Pennsylvania y una más en Nueva Jersey.
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