Saltillo, Coah.- Tras la elevación a Santuario del templo de San Francisco de Asís en Saltillo, el rector Fray José Daniel Ramos Rocha, invitó a los fieles a volver, no solo con plegarias en los labios, sino con testimonios que celebran lo imposible: los milagros que sirvan de alimento para la fe de los creyentes.
“Si alguien recibió un milagro, que vaya y se presente con nosotros y hacemos testificación como se hace en algunas iglesias con sello y firma, que se puedan llevar este testimonio palpable de un milagro invisible que pudieron haber recibido”, dijo en entrevista para Despega Con Chuchuy de Tele Saltillo.
Así mismo, extendió la invitación a aquellos que han recurrido a los juramentos en los casos en que han confiado en San Francisco para dejar sus adicciones o bien, para solucionar problemas de diversa índole, con la confianza de que el santo es un “poderoso intercesor ante Dios”, “no por nada se le llamó el Alter Christus” (del latín que significa “otro Cristo”).
Reconoció que no se entiende la historia de Saltillo sin la presencia franciscana, de la que se tienen registros 5 años después de la fundación de la ciudad, con su primer asentamiento en un convento en San Esteban. Mientras que fue para 1877 cuando se asentaron en la ubicación del templo en Juárez y General Cepeda y en 1957, tras una demolición, se da inicio a la construcción del templo actual.
Fue el fin de semana pasado cuando el templo de San Francisco de Asís, luego de un largo proceso, se convirtió en santuario. Todo comenzó con una visita que realizó Monseñor Hilario González a la fraternidad que atiende el templo, en donde les dijo que deseaba que “San Francisco siguiera siendo un oasis en medio del caos del centro”, palabras que motivaron la solicitud formal siguiendo los procedimientos correspondientes, donde la devoción de la fe saltillense fue un factor fundamental.
Con esta elevación, se potencializa lo que ya se está haciendo desde este templo como un centro de fe, garantía de obtener misericordia y que siga siendo un lugar que garantice la presencia de Dios en el ejercicio de los sacerdotes y de todos los servidores.
“Los tiempos de Dios son perfectos, llega en el momento que tiene que llegar. Creo que este es el momento de Saltillo, de reafirmar la ciudad como todos hermanos, todos miembros de una misma sociedad”, dijo Ramos Rocha. Recordó que, en las actividades previas a esta ceremonia, se realizó una caminata cultural, de la mano con los hermanos Bautistas, vecinos del templo, como una forma de predicar el ejemplo de San Francisco.
Entre esperanzas renovadas, San Francisco sigue su camino con la ciudad, dejando más claro que nunca que la fe también se vive y se comparte en lo cotidiano.