Nacional
Por
AP
Publicado el jueves, 24 de marzo del 2011 a las 07:49
México.- Los cables diplomáticos de la embajada de Estados Unidos en México que cuestionaron la actuación del ejército mexicano en la lucha contra el narcotráfico sí provocaron desagrado entre los militares, aunque no afectaron la moral y el combate al crimen organizado, afirmó un funcionario de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
“Para nosotros son opiniones personales”, dijo a The Associated Press el funcionario de la Sedena, que pidió no ser identificado conforme a procedimientos internos.
Rechazó que el ejército mexicano actúe con lentitud y “aversión al riesgo”, como fue calificado en uno de los cables, y consideró que muchos de los comentarios hechos por la representación estadounidense se sustentaron en información de medios de comunicación y no de datos de inteligencia.
En la primera referencia pública por parte de la Sedena al caso de los cables, el funcionario dijo que el ejército ha demostrado su compromiso en el combate al crimen organizado y una muestra es la reciente captura del principal sospechoso de haber asesinado a un agente del Servicio estadounidense de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Interrogado sobre cómo fueron percibidos los comentarios vertidos en los cables dentro del ejército, señaló que “no agradaron”.
Sobre si había causado algún desánimo dentro del ejército, el funcionario afirmó que no.
“La moral del personal militar va más allá de unas simples declaraciones”, dijo.
Tras la divulgación de los cables, el gobierno mexicano no ha ocultado su molestia por el contenido, e incluso el presidente Felipe Calderón ha declarado públicamente que se había dañado la relación bilateral con unos textos que reflejaban la “ignorancia” de la situación del país.
El embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, renunció el fin de semana en medio de las fricciones generadas por los cables.
En algunos de los despachos filtrados por Wikileaks, funcionarios de la embajada estadounidense consideraron que el gobierno mexicano no tenía una estrategia clara en la lucha antidrogas, la que además se ve afectada por luchas internas entre las distintas agencias de seguridad.
En uno de los cables firmado por Pascual, el ejército es criticado a raíz de una operación de la Marina mexicana que culminó en diciembre de 2009 con la muerte de Arturo Beltrán Leyva, considerado el líder del cartel de lleva sus apellidos.
En el cable fechado ese mismo mes, el diplomático aseguró que agencias de Estados Unidos dieron información inicial a la Sedena sobre la ubicación de Beltrán y el ejército se negó a actuar “rápidamente” y mostró “una aversión al riesgo”.
El despacho añade que los datos fueron entonces entregados a la Marina, que culminó exitosamente la operación.
El funcionario de la Sedena dijo no saber con precisión si Estados Unidos les dio información sobre la ubicación de Arturo Beltrán, aunque señaló que de haber sido así, el ejército tiene “procedimientos de actuación” que implican confrontar y compaginar información procedente de varias fuentes antes de lanzar una operación.
Además, señaló que el ejército sí apoyó a la Marina en esa operación al establecer un perímetro de seguridad en la zona donde cayó abatido el capo.
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