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Publicado el viernes, 5 de diciembre del 2008 a las 15:59
Monclova, Coah.- El pasado 24 de mayo el presidente de AHMSA, Alonso Ancira Elizondo reveló en rueda de prensa que líderes del Sindicato Minero lo extorsionaron con millón y medio de dólares a cambio de no estallarle la huelga en la Siderúrgica Dos, la empresa formuló la denuncia, surgió la orden de aprehensión y ayer fue capturado en México el dirigente Carlos Pavón Campos y desde anoche fue internado en el Cereso de Monclova.
El encargado de los asuntos políticos del Sindicato Minero dijo anoche desde el penal que su captura es parte de la persecución política que el Gobierno Federal emprendió contra el Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Minero.
En mayo, también fueron denunciados por ese concepto Napoleón Gómez Urrutia, el delegado José Ángel Hernández Puente; el tesorero José Barajas Prado; el secretario general suplente Mario García Ortiz; el secretario de Trabajo, Javier Reyes; y Juan Linares quien desde el miércoles fue detenido en Michoacán en cumplimiento a una exhorto de autoridades de Coahuila, aunque también enfrenta otras órdenes de aprehensión.
El millón y medio de dólares equivalentes en ese entonces a 18 millones de pesos serían distribuidos como apoyo social entre los 18 mil sindicalizados de AHMSA y subsidiarias de carbón y fierro a razón de un mil pesos por trabajador, pero el dinero nunca llegó a sus manos.
Fuentes de Altos Hornos de México revelaron que efectivamente la detención de Pavón Campos se produjo a consecuencia de la denuncia interpuesta por la empresa en mayo pasado luego que en el marco de la revisión del tabulador con la Siderúrgica Dos, los dirigentes del Comité Ejecutivo Nacional condicionaron conjurar el riesgo de huelga a cambio de un millón y medio de dólares.
su arresto “Pensé que era un asalto. Luego llegaron otros hombres y me subieron violentamente a otro vehículo, de mi casa salieron dos mujeres y fueron empujadas y aventadas por esos hombres”, narró Pavón Campos.
Agregó que ya en el interior de la unidad, por el modo de hablar de los sujetos que lo llevaban se dio cuenta de que no eran asaltantes o secuestradores, sino policías.
Lo despojaron de sus pertenencias, entre ellas su teléfono celular, pero ya en la comandancia le permitieron hablar por teléfono y se contactó con otros miembros del CEN minero, quienes estuvieron con él y llegarán probablemente hoy a Monclova para apoyarlo, con abogados del sindicato.
Dijo que también tuvo oportunidad de hablar con Napoleón Gómez Urrutia, de quien no hay orden de extradición como asegura el gobierno: “Eso es asunto más mediático que legal”.
Cuando Carlos Pavón llegó a su casa en el Distrito Federal co-mo a las tres de la tarde para llevar a su familia al centro, un hombre vestido de civil se bajó de un automóvil con una pistola en la mano y lo abordó.
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