Internacional
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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 28 de julio del 2021 a las 17:02
Bogotá, Colombia.- Juan Carlos Cuesta Córdoba, descrito por autoridades como un “nuevo capo excéntrico” del narcotráfico del Clan del Golfo, fue detenido por la Policía de Colombia en una vivienda de Montería, capital del departamento de Córdoba.
El presunto narcotraficante de 29 años, conocido como “Gordo Rufla”, es conocido por sus excentricidades, como realizar rituales de santería con integrantes de su grupo criminal para evitar ser arrestados por las autoridades.
Según informaron las autoridades colombianas, Cuesta Córdoba fue detenido en una operación conjunta de la Policía y la Fiscalía colombiana y el FBI en un sector exclusivo de la ciudad de Montería, en el noroeste de Colombia, y será trasladado a Bogotá a la espera del trámite de extradición a Estados Unidos.
El “Gordo Rufla” era objetivo prioritario para el FBI porque presuntamente se encargaba de coordinar el envío de cocaína desde varias regiones colombianas hacia Centroamérica, México y Estados Unidos.
Un comunicado de la Policía detalla que Cuesta tenía orden de captura con fines de extradición solicitada por la Corte Distrital para el Estado Medio de la Florida por los delitos de “tráfico de narcóticos y concierto para distribuir cocaína”.
Según las investigaciones policiales, el detenido tenía nexos con organizaciones de narcotráfico de Honduras, Costa Rica, Panamá y México y contaba con capacidad para enviar hasta 10 toneladas mensuales de cocaína en lanchas rápidas.
El “excéntrico capo” era uno de los hombres de mayor confianza de Dairo Antonio Úsuga David, alias “Otoniel”, jefe máximo del Clan del Golfo, considerada la mayor organización criminal del país.
Las excentricidades del capo
El “Gordo Rufla” se movía en los departamentos de Antioquia, Atlántico y Córdoba, en los que tenía apartamentos, casas, camionetas lujosas, motocicletas de alto cilindraje, empresas de insumos agrícolas y fincas ganaderas a nombre de testaferros.
Varias de estas inversiones, adquiridas con dineros del narcotráfico y a las que se suman licorerías, ferreterías, restaurantes, entre otros negocios, eran utilizadas supuestamente para blanquear capitales.
El director de la Policía colombiana, general Jorge Luis Vargas, dijo que una de las excentricidades era que el narcotraficante practicaba rituales de santería junto con los demás integrantes de su estructura criminal para, supuestamente, evitar que las autoridades pudieran capturarlos.
También organizaba fiestas para lo cual contrataba artistas. Igualmente compraba joyas que ostentaba en videos y tenía una gran afición por las lociones y ropa de exclusivas marcas.
Para satisfacer sus gustos personales, gastaba semanalmente una suma calculada en hasta 127.000 dólares.
Información por Debate.
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