Internacional
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Notimex
Publicado el jueves, 15 de abril del 2010 a las 19:59
Pekín, China.- El presidente chino, Hu Jintao, de gira por América Latina, y el primer ministro, Wen Jiabao, que tenía previsto visitar el sudeste asiático, cambiaron hoy sus agendas con motivo del terremoto en el oeste del país, que dejó al menos 600 muertos.
La cancillería china indicó que Hu, quien se encuentra en Brasilia para participar en la cumbre de jefes de Estado del llamado grupo de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), acortará su gira para volver cuanto antes a su país, por lo que pospuso su visita a Venezuela y Chile.
En la misma línea, el primer ministro canceló una gira por Indonesia, Brunei y Myanmar, y se desplazó esta noche a la zona del sismo, donde prosiguen las tareas de rescate.
Wen, quien suele ser el mandatario que representa públicamente al gobierno central en este tipo de catástrofes, llegó durante la noche y tiene previsto inspeccionar la zona de la catástrofe y reunirse con víctimas.
En tanto, las tareas de rescate prosiguen a contrarreloj para encontrar gente con vida de las cientos de personas que se estima que todavía están bajo los escombros.
Las 100 mil personas que se han quedado sin sus viviendas en la zona del sismo afrontan su segunda noche a la intemperie, con la dificultad añadida de que las temperaturas siguen siendo muy bajas y rondan los cero grados.
Los últimos datos informan de la muerte de 617 personas, la desaparición de 313 y de nueve mil 110 heridos (970 graves) en el peor sismo de los últimos dos años, según el balance de las autoridades.
Miles de personas pasaron ya la noche de ayer a la intemperie, ya que en algunas localidades, como en Jiegu, el 85 por ciento de las viviendas resultaron destruidas por el terremoto de 7.1 grados en la escala de Richter que se produjo ayer por la mañana en la provincia de Qinghai, junto al Tíbet.
Miles de militares, médicos, bomberos y rescatistas han sido desplazados a la zona del sismo y luchaban contra el frío, el tiempo y la altitud para tratar de salvar vidas.
“El frío, la altitud y la escasez de oxígeno están dificultado las tareas de rescate”, indicó Hou Shike, subdirector del Equipo Internacional de Rescate y Búsqueda de China.
Indicó que algunos rescatistas están sufriendo mareos a causa de la escasez de oxígeno debido a la altitud, que se sitúa en cuatro mil metros por encima del nivel del mar en el epicentro.
Como ya sucediera en el terremoto de mayo de 2008 en Sichuán, cuando 90 mil personas murieron, decenas de escuelas han vuelto a derrumbarse por el temblor, lo que provocó la muerte de un centenar de jóvenes, según datos oficiales.
Unas mil personas han sido ya recuperadas de entre los escombros, mientras se espera que en las próximas horas lleguen más refuerzos y material para contribuir en las tareas de rescate y mantenimiento del orden.
El portavoz del gobierno local de Yushu, el condado donde fue registrado el terremoto, indicó que se necesita con urgencia tiendas de campaña, equipos médicos y medicinas.
Los enfermos más graves debían ser trasladados a las ciudades de Chengdú y Xining, a cientos de kilómetros del epicentro, para ser tratados en hospitales con mayor capacidad y medios.
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