Coahuila
Hace 5 meses
Si partimos de que las instituciones con menor aprobación en México son los diputados y los senadores, entendemos porque una propuesta de reforma para eliminar a los diputados plurinominales, aquellos que llegan al congreso, pero nadie vota por ellos, es atractiva para el electorado: ¡Si, que los eliminen! Aunque también la policía, los partidos políticos, son instituciones con menor aprobación, pero no por ello podemos pensar en eliminarlas.
Debemos recordar que, los primeros “pluris” en México vinieron de la reforma electoral de 1963 que se llamaban diputados de partido y solo admitían un máximo de 20, y que gracias a esa reforma las primeras figuras de oposición pudieron llegar a una curul tales como Manuel Gómez Morín y Carlos Castillo Peraza del PAN. Posterior llegó la reforma de 1977 donde inició la figura de los plurinominales y se admitieron 100 curules, que ahora si ejercían un peso importante, cuando el PAN era oposición al PRI, e iniciaron en la política figuras como Diego Fernandez de Ceballos. Así mismo, la izquierda arribo con figuras como Pablo Gómez Álvarez, Gilberto Rincón Gallardo, el coahuilense Evaristo Pérez Arreola quien posteriormente fuera de los primeros plurinominales en Coahuila junto con Guadalupe Céspedes, por el PRD. La pregunta es ¿Qué hubiera sido de la oposición sin los plurinominales en los tiempos de dominio hegemónico del PRI? Ya que, así inició la oposición, ganando diputados de representación proporcional, luego ya alcaldías, gubernaturas, hasta la presidencia de la república.
Podemos decir, eso era antes, ahora gobierna morena. Si, pero ¿qué pasaría si morena tomase un mal rumbo? -vamos a decir- y no se dejasen las bases constitucionales para que la oposición pueda ejercer su derecho a ganar representatividad en las cámaras. No importa quien gobierne, la representación de minorías debe prevalecer como contrapeso al poder, de lo contrario sería un retroceso democrático.
Actualmente México cuenta con 500 diputados. De estos 300 son electos por mayoría relativa (uninominales) y 200 por representación proporcional (plurinominales). Así mismo tenemos 128 senadores. De los cuales 64 son electos por mayoría relativa, 32 por primera minoría y 32 por representación proporcional. La reforma plantea recortar de 500 a 300 diputados y de 128 a 64 senadores. Esto implicaría que cada diputado tenga que atender a mas electores, y a que contrate mayores equipos de trabajo para poder sacar las iniciativas, además que habría menos especialistas para las comisiones.
Estados Unidos con 343 millones de habitantes: 435 diputados y 100 senadores.
Brasil con 218 millones de habitantes: 513 diputados y 81 senadores.
Rusia con 143 millones de habitantes: 450 diputados y 170 senadores.
México con 130 millones de habitantes: 300 diputados y 64 senadores (de aprobarse).
Japón con 123 millones de habitantes: 465 diputados y 248 senadores.
No quieren a los “pluris” porque los partidos políticos han usado los escaños para colocar en el Congreso a socios, cómplices, y amigos sin rendir cuentas al electorado.
Llegaron sin ser elegidos en las urnas por lo tanto carecen de legitimidad.
Se les acusa de falta de conexión con el ciudadano o con sectores de la sociedad.
Porque significan un gasto oneroso con cargo a los contribuyentes.
Los han usado para darles fuero a políticos con acusaciones de corrupción tal es el caso reciente de Alejandro Moreno del PRI, o a Marko Cortés y Ricardo Anaya del PAN.
Los argumentos de quienes no quieren a los plurinominales son fuertes y están sustentados porque sí se ha dado un mal uso a los elegidos, ojo no siempre, sin embargo, por esos casos la llevan todos. Aun así, estos “detalles” creo no están por encima de la importancia de la representatividad democrática, porque México adoptó este sistema tras décadas de hegemonía de un solo partido, con el objetivo de asegurar que las minorías políticas tuvieran voz en la toma de decisiones.
Eliminarlos podría consolidar el poder de los partidos grandes, especialmente en regiones como Coahuila donde dominan electoralmente, marginando a las minorías y reduciendo la diversidad ideológica.
Mas allá de desaparecerlos, buscar cambiar los mecanismos sobre a quienes elegir.
Hay partidos que parecen no darse cuenta de que cuando abusan de las cuotas plurinominales nombrando impresentables en esos espacios, pierden votos. Ese es el castigo que debemos dar los ciudadanos al logotipo que no elija bien.
Ya que si, por el contrario, se exigiera que cada partido nombrase una cuota de ciudadanos ejemplares, perfiles especializados, académicos, activistas, expertos, que tal vez no tengan acceso a una maquinaria electoral pero que quieran contribuir al país en áreas estratégicas como lo son la tecnología, la industria, salud, educación, etc.
De ser así, no solo enriquecerían la pluralidad legislativa, sino que pondrían en las sillas a gente que tal vez no sean políticos, pero que sepan y quieran resolver los temas reales que requiere el país.
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