Coahuila

Publicado el domingo, 9 de abril del 2023 a las 19:24
Saltillo, Coah.- El sueño de muchos lo viven Damián, Carolina y Baco, quienes a bordo de su camión Mercedes Benz de 1970, viajan, trabajan y descubren lugares inimaginables del continente americano.
Al conocerlos dan ganas de abandonar el trabajo y sumarse a la aventura, despertar en pueblos mágicos, ver la aurora boreal, pescar salmón, tejer pulseras, beber mate… pero la realidad de las cuentas por pagar alcanza a la utopía, o quizá, este estilo de vida no sea apto para todos.
La idea surgió hace muchos años, cuando Damián Stoppani era apenas un estudiante de laudería, o luthería como se le conoce al arte de fabricar y reparar instrumentos clásicos de cuerda como violines, violas y violonchelos.
Le tomó tres años acondicionar al “Señor Mercedes” y hace 8, él y su perro Baco emprendieron la aventura, a la que hace un año se sumó Carolina.
“Salí de Argentina hace 8 años y recorrí Uruguay, Paraguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, México, Estados Unidos, Canadá y Alaska, en ese orden, fui trabajando de orquesta en orquesta reparando instrumentos y construyendo”, cuenta desde Arteaga, donde ayer estuvieron estacionados.
“Y luego de llegar a Alaska, regresé por Canadá, Estados Unidos y aquí en Saltillo justamente, me detuvo la pandemia, y en ese tiempo aproveché para escribir este libro que se llama ‘Crónicas de un viaje en el tiempo’, que voy a estar presentando el 1 de mayo, día del trabajador, a las 16:00 horas en la Feria del Libro”, expresa Damián.
A esta pequeña familia le gusta mucho México, y en Saltillo han hecho grandes amigos con los integrantes de la Orquesta Filarmónica del Desierto, a quienes construyó dos violonchelos, una viola y ha reparado varios instrumentos; ahora, previo a su presentación en la FIL Coahuila en Arteaga, visitarán algunos pueblos mágicos del Estado.
“Estaremos recorriendo un poco los pueblos de Coahuila, vamos a ir a Cuatro Ciénegas el martes, probablemente volvamos para acá el domingo, no lo sabemos”, dice riendo, “es que nadie sabe qué va a pasar al día siguiente, aunque se quede en su casa”.
Damián explica que en su camión tienen estufa, camas y agua caliente para bañarse, por lo que el gasto más grande es el de la gasolina, así que fuera de eso, es más barato vivir viajando que establecerse en algún lugar.
“Yo lo disfruto, me gusta vivir de este modo, no es tan extraño como uno puede llegar a pensar, yo tengo mi taller acá adentro y trabajo todos los días, a veces vendemos postales o los libros, o pulseras o cosas para el día a día, pero la vida es bastante similar a la que tiene cualquier persona, con la diferencia de que nos despertamos en lugares diferentes”.
Mientras Carolina hace pulseras y atiende su pequeña mesa con objetos traídos de Perú y Argentina, Damián se anima a leer un fragmento de una crónica, esa que escribió la primera vez que conoció Saltillo:
“13 de marzo de 2019, Saltillo, México, no estaba dentro de los planes, pero tampoco es que tenga tantos planes, me invitaron a Saltillo y quién es uno para negarse, así que aquí estaré unos días trabajando para la Orquesta Filarmónica del Desierto de Coahuila”.

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