Salud

Publicado el martes, 30 de septiembre del 2025 a las 20:00
Ciudad de México.– A pesar de los avances médicos y las campañas de prevención, el cáncer de mama se mantiene como la principal causa de muerte oncológica entre las mujeres mexicanas. Especialistas alertan que la mayoría de los casos son diagnosticados en etapas avanzadas, lo que reduce drásticamente las posibilidades de curación y obliga a tratamientos más agresivos.
Un estudio de la Universidad de Guadalajara y la experiencia clínica del sector confirman esta alarmante tendencia: el 75% de las mujeres buscan atención médica cuando la enfermedad ya se encuentra en estadios avanzados (Estadio 3 o 4).
El doctor Manuel Cortés Anguiano, jefe de la Clínica de Mama del Antiguo Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, advierte que llegar en fases tardías, con tumores que superan los cinco centímetros, limita las opciones terapéuticas y hace que el objetivo del tratamiento pase de ser curativo a ser paliativo.
Detectar el cáncer de mama en fases avanzadas tiene consecuencias críticas, tanto médicas como emocionales:
1. Menor Supervivencia: Las tasas de supervivencia a cinco años en etapas tempranas (1 o 2) superan el 90%. En contraste, al llegar al Estadio 4, esta cifra cae a un 22% o menos.
2. Tratamientos Agresivos: Se requieren combinaciones de quimioterapia, radioterapia, terapias hormonales y cirugías extensas.
3. Mayor Impacto Emocional: El diagnóstico tardío intensifica el miedo, la ansiedad y la carga física por los efectos secundarios de los tratamientos.
Los especialistas insisten en dos estrategias clave para revertir esta situación:
1. Acceso a Mastografías: Es el estudio más eficaz para la detección en fases iniciales, incluso antes de que el tumor sea palpable. La Secretaría de Salud recomienda realizarla cada dos años a partir de los 40 años, o antes con antecedentes familiares.
2. Autoexploración Estructurada: Aunque no sustituye al estudio médico, la autoexploración periódica permite detectar cambios sospechosos a tiempo.
Múltiples barreras sociales, económicas y culturales explican por qué las mujeres no se realizan los estudios a tiempo. Entre ellas destacan la falta de información, el temor al diagnóstico y los estigmas sociales que generan vergüenza a la hora de ser examinadas.
Los oncólogos señalan que, aunque existen las herramientas para la detección temprana, su potencial no se aprovecha mientras la mayoría de las pacientes siga llegando en etapas avanzadas. Es fundamental normalizar el diálogo sobre el cáncer de mama para derribar mitos y salvar vidas.
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