Coahuila
Por
Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 20 de octubre del 2021 a las 03:56
Saltillo, Coah.- “Tú eres muy fuerte, eres una guerrera”, estas fueron las palabras de aliento que Yolanda Lucio escuchó en los momentos más difíciles de su vida, mientras luchaba contra el cáncer de mama.
Yolanda tenía 46 años cuando fue diagnosticada, fue el 12 de septiembre de 2012 cuando escuchó su diagnóstico, palabras que resonaron en su cabeza y que marcaron su vida.
“ En ese momento el doctor seguía hablando y yo lo miraba que él seguía hablando, pero no lo estaba escuchando. Yo me agarré a llorar como una niña porque no podía creer lo que me acababan de decir”, relató.
Desde aquel momento inició la travesía, fueron tres años largos y dolorosos en los cuales tuvo que someterse a quimioterapia, radioterapia y mastectomía para salvar su vida. Pero nunca estuvo sola, su familia siempre estuvo a su lado apoyándola y dándole fuerza para seguir adelante.
Sobreviviente
Su vida misma es un milagro, fue desahuciada por los médicos, quienes la canalizaron a cuidados paliativos, pero nunca perdió la fe y siguió luchando pese a todo pronóstico, hasta lograr vencer al cáncer.
“ Llegaba al hospital y en lugar de estar asustada me sentía como que había una esperanza, aún sabiendo que ya todo estaba dicho, iba con la idea de que podía haber algo”, señaló.
Hoy rinde testimonio
Ahora da su tiempo, su testimonio y su trabajo a prevenir que otras mujeres pasen por lo mismo, forma parte del Grupo Reto en Saltillo, asociación que auxilia a mujeres que sufren cáncer y que realizan campañas de prevención y detección oportuna.
Decidió apoyar este proyecto, porque ella misma recibió apoyo incondicional de las mujeres que lo atienden, fue beneficiaria y ahora colaboradora, ya que desea retribuir todo lo que en algún momento recibió.
A sus 35 años, Érika Mora no imaginó padecer cáncer, sin embargo sus autoexploraciones continuas le salvaron la vida. Fue en abril de 2018 cuando se detectó una bolita en uno de sus senos y de forma inmediata buscó ayuda médica.
“ Era algo que no podía creer, uno piensa que nunca le va a pasar y no sabes cuando estás expuesta. Fue muy rápido, yo me doy cuenta en abril y para junio ya estaba en cirugía”, detalló.
Érika se sometió a quimioterapia y radiaciones, situación que fue difícil, pero fue cuando decidió luchar y salir adelante por sus hijos y su familia, que estuvieron con ella en todo momento.
“ A mis hijos, ellos fueron mi motor y siempre han sido mi motor. Fue lo principal pensar en ellos, en mis hijos, en aquel momento estaban más chicos, mi hija estaba más chiquita. Eso era lo que me movía, salir adelante por ellos”, indicó.
Oportuna detección
Considera que el éxito de su tratamiento se debió a la oportuna detección del cáncer, que la autoexploración podría salvar a muchas mujeres como a ella, por lo que las invitó a acudir con su médico de forma periódica y revisarse continuamente.
Inesperadamente, Verónica Govea se encontró frente a la batalla más difícil de su vida, de un día para otro, tras descubrirse una “bolita” en el pecho acudió a realizarse exámenes para descartar algo grave. Tras varios exámenes, incluida una biopsia, se descubrió que el cáncer ya estaba avanzado, pues tenía un tumor casi pegado al tejido óseo.
“ Se vinieron muchas preguntas a mi mente, qué iba a pasar, decirnos la palabra cáncer causa mucho miedo, pensamos primero en la muerte”.
Después del aturdimiento, la mujer, que en ese entonces tenía 58 años, apeló a su lado espiritual para afianzarse en la esperanza y con su fe armar un escudo para lo que vendría.
“ Llego aquí a mi casa y me pongo a hacer oración y le doy la bienvenida al cáncer, porque yo tengo un escudo más fuerte que tú: mi fe”, comentó la mujer.

En pleno año de la pandemia, en 2020 Verónica fue intervenida quirúrgicamente en una clínica del IMSS, donde le extirparon el tumor cancerígeno, pero el viacrucis no había terminado, ahí faltaban las quimioterapias y radiaciones.
“ Me tenía que quitar el tumor, me tenía que quitar mi seno, y pues, para nosotros las mujeres es muy difícil que nos tengan que quitar una parte de nuestro cuerpo”.
Su hijo menor, Edgar, se convirtió en su fiel escudero.
“ Es fuerte lo que pasamos, es fuerte el hecho de tener que vernos al espejo y decir pues fui mutilada, y duele, duele mucho, pero yo les digo estamos de pie.
Hacerse estudios de manera periódica fue la manera en que San Juana Pérez Zamarripa pudo tener un diagnóstico temprano, ya que hace tres años, en 2018, le fue detectado un tumor en su seno derecho.
San Juanita es originaria de Múzquiz, sin embargo, lleva muchos años radicando en Saltillo, y además de ser madre de cuatro hijos y abuela de 9 nietos, es un ejemplo a seguir al ser una sobreviviente del cáncer.
“ Lo tomé tranquilamente, no me alteré, ni me asusté, pues dije, que sea lo que Dios quiera”, explicó la mujer de 65 años.

Fue en 2018, tras la mastografía que cada dos años se realizaba de manera preventiva, que los médicos detectaron una mancha en uno de sus senos, por ello, le pidieron estudios más detallados donde finalmente dieron con un diagnóstico.
“ Me hicieron una biopsia, a los 10 días me dijeron que viniera por mis resultados, me dicen ‘le tenemos dos noticias, una buena y una mala. La buena es que usted trae el tumor pequeño, estamos muy a tiempo y le va a ir muy bien, y la mala es que sí es cáncer’”, recordó San Juanita, que esta fue la manera en que a sus 62 años inició la lucha contra esta enfermedad.
Con información de Diana Martínez, Diana Rodríguez y Carlos Rodríguez
Notas Relacionadas
Hace 21 minutos
Hace 17 horas
Hace 17 horas
Más sobre esta sección Más en Saltillo
Hace 17 horas
Hace 17 horas
Hace 18 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias
Hace 2 dias