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Notimex
Publicado el miércoles, 23 de marzo del 2011 a las 21:06
Ciudad del Vaticano.- El Vaticano convocó a unos 700 sacerdotes católicos de diversos países del mundo para entrenarlos en el sacramento de la confesión, durante un curso sobre “fuero interno” organizado por la Penitenciaría Apostólica.
El seminario, que se lleva a cabo en el Palacio de la Cancillería de Roma, comenzó el pasado 21 de marzo y se extenderá hasta el viernes 25, cuando los participantes serán recibidos por el Papa Benedicto XVI en una audiencia especial.
Gianfranco Girotti, regente de la Penitenciaría, aseguró que la confesión “es una de las tareas más difíciles y extenuantes para el sacerdote”, cuya dimensión humana –con sus defectos y virtudes- tiene un “peso notable” al confesar.
“El deber afrontar a personas, la mayoría de las veces desconocidas y diversas entre sí, tiene solo pocos minutos para desenredar nudos complejos, sobre los cuales los mismos penitentes muchas veces hacen bien poco para ayudarle a ver claro”, dijo.
En la conferencia introductoria del curso, que este año llegó a su edición número 22, Girotti reconoció que el ministerio de la reconciliación es un servicio pesado, “difícil pero exaltante” que “por una parte atrae y por otra da miedo”.
“En el confesionario el sacerdote vive la alegría de la ayuda que puede dar a la conciencia de otras personas, pero experimenta también una responsabilidad que exige un profundo conocimiento de lo que la doctrina enseña”, estableció.
Según el regente, los confesores deben llevar a cabo su misión de padres, de consejeros, de jueces y animadores, procurándose la ciencia necesaria a este objetivo y procediendo con prudencia, discreción, paciencia, discernimiento y bondad.
Consideró necesario evitar el riesgo de infundir la “angustia del pecado” o el “complejo de culpa” en los penitentes, los cuales, por el contrario, tiene necesidad de ser animados a poner toda su confianza en la “infinita misericordia de Dios”.
Censuró actitudes de los confesores como la rapidez, la escasa disponibilidad, la dureza excesiva e inmotivada o, al contrario, la debilidad así como el no cumplimiento de la obligación de portar la estola (faja litúrgica que cuelga del cuello) mientras se confiesa.
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