Arte

Publicado el martes, 27 de enero del 2026 a las 04:02
Ciudad de México.- La artista peruana Grimanesa Amorós trae el espíritu neoyorquino a la fachada de los grandes almacenes de lujo Printemps en la Gran Manzana, donde una gran estructura de luces refleja la energía y el apresurado ritmo de la ciudad.
Este cuidado proyecto estilo Art Decó, que Printemps expondrá hasta marzo en el interior de su escaparate del Distrito Financiero, recuerda con sus colores rojo, verde y amarillo a los semáforos de la metrópoli.
“
La ciudad está llena de semáforos. Todas estas señales nos hacen cuestionarnos cosas, sobre todo a los neoyorquinos, que siempre tenemos un ritmo muy apurado”, dice EFE Amorós, nacida en Perú, pero residente en Nueva York desde hace décadas.
Por ello, la energía de los habitantes fue una de sus fuentes de inspiración a la hora de elaborar el proyecto, titulado Perfect Timing: “Muchas veces tenemos prisa, otras avanzamos más lento, pero cada segundo es importante en la vida de todos los neoyorquinos”.
Bajo el brazo de ese espíritu neoyorquino, el conjunto de luces led pasa de un color a otro y funciona como una puerta luminosa que da la bienvenida al edificio, instalado hace apenas un año en la Gran Manzana.
La artista integró la estructura en la estética de Printemps, y así rodean a las luces varios maniquíes con los conjuntos que se venden: “Creo que hay que tener en cuenta la sensibilidad de Printemps”, dijo.
Hemos tenido una colaboración muy cercana, sobre todo en lo que respecta a los colores, el lugar donde iba a estar la pieza instalada y la relación con los maniquíes», apunta al respecto Grimanesa Amorós.
Pero más allá de Printemps y de París, la ciudad en la que se fundó esta cadena de almacenes, sobresale en la pieza el recuerdo de Perú: «Siempre llevo conmigo mi propia cultura, no solo ahora en ‘Perfect Timing’ sino en todas las obras que he hecho anteriormente, como la de la Filarmónica de Los Ángeles», explica la artista.
Y es que Amorós ha aterrizado en la Gran Manzana después de colaborar con la Filarmónica de la ciudad de las estrellas en ‘Radiance’, una gran secuencia de luces que acompaña a los músicos en la obra de Alexander Scriabin ‘Prometeo: El poema de fuego, op.60’.
Su relación con la música va más allá de esta alianza, explica la artista: «La secuencia de luz no viene de ciertos algoritmos ni de un equipo electrónico, sino que es como un compositor: vas nota por nota, y la luz está programada para que, de cierta forma, tú como ser humano puedas responder a ella».
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