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Publicado el domingo, 4 de enero del 2009 a las 15:14
Monclova, Coah.- Mientras que no faltan los comentarios del buen trabajo que realizan otros cuerpos de auxilio, la Cruz Roja es altamente criticada por condicionar sus servicios a cambio de un pago.
El pasado 1 de noviembre, cuando regresaba de limpiar las tumbas de su madre y de su suegra en el panteón, don Guadalupe Martínez Ojeda resbaló y cayó en la puerta de su casa ubicada en la colonia Borja, lo que le ocasionó una fractura en la cadera.
Martínez Ojeda, que desde entonces se encuentra en cama porque tuvo que ser intervenido del lado izquierdo de su cadera, contó que al siguiente día, cuando ya no aguantó el dolor, su esposa Ofelia Almanza Gallegos llamó a la Cruz Roja para que lo llevaran al Hospital Regional por atención médica, respondiendo positivamente esta institución.
Sin embargo, señaló que después de la intervención fue necesario su traslado a su hogar, pero en la Cruz Roja le cobraban 300 pesos por llevarlo, mismos que no le fue posible pagar ni a él ni a su esposa porque carecen de un ingreso.
Ofelia Almanza Gallegos contó que cuando llegó a la Cruz Roja, en la ventanilla le dijeron que para trasladar a su esposo a su hogar debía pagar 300 pesos.
“Yo le dije, ‘hay oiga, pues fíemelos, yo me comprometo a pagárselos’, pero se negaron”, dijo la mujer que vive en la calle Tomexsa de la colonia Borja, que agradeció la intervención de las Águilas Doradas que sin pretexto alguno la apoyaron con el traslado de su esposo.
“Les dimos 40 pesos, pero ellos no nos pidieron nada, sino qué hubiéramos hecho”, dijo.
Ofelia Almanza Gallegos vive junto con su esposo Guadalupe Martínez Ojeda de la recolección de PET de los contenedores de basura que luego vende en las recicladoras, pero desde que se accidentó su esposo no sale por el riesgo de infectar la herida de su cónyuge al tratar los desperdicios.
Además, Almanza Gallegos es el sustento de su hermano, Isaías Almanza Gallegos, que rebasa los 50 años y desde muy chico tiene parálisis cerebral.
En una segunda ocasión, cuando fue necesario trasladar a su esposo a que le quitaran las puntadas en el Hospital Regional, la Cruz Roja otra vez se negó a apoyarlos porque cobraba 300 pesos por el traslado, finalmente, fueron los Bomberos de Frontera quienes los auxiliaron.
“Ellos (los bomberos) nos dijeron que así son los de la Cruz Roja, que son bien rigurosos que cobran por todo, a pesar que se benefician con el programa de redondeo de las tiendas”, dijo Guadalupe Martínez.
Precisamente, Isaías Almanza Gallegos dio a su hermana Ofelia Almanza Gallegos la oportunidad de comprobar la falta de sensibilidad y la rigidez con que trabajan en la Benemérita Institución.
Contó que apenas el pasado 1 de enero del presente año, las vecinas le regalaron un recipiente con frijoles rancheros del recalentado del festejo del Año Nuevo.
“Yo siempre le tiento la comida a Isaías, el huevito, lo que sea, pero ese día se me pasó, cuando de repente lo veo que se pone blanco, morado y de todos colores, me llevé el susto de mi vida”, dijo la mujer.
Señaló que con urgencia le llamó a la Cruz Roja para que la auxiliaran a darle atención médica a su hermano que se estaba ahogando ante su impotencia.
“Nunca llegaron, tuvimos que hablarle a un familiar que vive cerca para que nos llevara”, dijo.
Ofelia comentó que en la Cruz Roja les cobraban 220 pesos por una radiografía, lo cual obviamente no tenía, finalmente atendió a su hermano en el Hospital Regional donde también asegura que a pesar que no le hicieron la radiografía porque al final no tenían el aparato, le cobraron 70 pesos que se negaron a reembolsarle porque ya se había registrado el ingreso.
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