Clasificados
Por
Yadira Leos
Publicado el miércoles, 28 de agosto del 2013 a las 12:59
Saltillo.- La necesidad de alimentarse de la sangre humana, de no reflejarse en los espejos y del miedo que le tienen a los crucifijos, ajos y algunos otros artefactos católicos son sólo algunos mitos que envuelven a los vampiros.
Esas personas misteriosas y sangrientas que resaltan en miles de historias y leyendas no sólo de México, sino de Europa, cautivan la atención de grandes y chicos, sus grandes colmillos y el poder para hipnotizar los vuelve atractivos.
VER VIDEO: Carlos, un vampiro con sangre saltillense
NACE UN VAMPIRO
Desde que tenía 5 años Carlos Humberto Gil Castillo se inclinó por el gusto de este personaje, la serie de televisión “Los Monsters” fue la que a su corta edad lo llevó a adentrarse en el mundo de la oscuridad y desde entonces comenzó a familiarizarse con los vampiros.
“Me llamó mucho la atención cómo adaptaron la vida de los monstruos de las películas clásicas a una vida de una familia, aparte uno de mis ídolos mexicanos es el Santo”.
Su infancia quedó marcada con la serie, además de las películas que protagonizaba el luchador enmascarado de plata, quien la mayoría de las veces tenía que combatir con mujeres hermosas de colmillos grandes y gusto por morder el cuello para obtener sangre.
“En las pláticas, muchos me dicen que es mejor Van Helsing, pero yo les insisto que los mexicanos también tenemos nuestro personaje propio, que es el Santo, de aquí viene en gran parte mi gusto”.
Desde que mostró esta inclinación por la cultura de vampiros no tuvo problemas con sus padres, al contrario, lo apoyaron en sus decisiones que tomaba en cuanto al vestir, peinar y simbología que plasmaba.
“Sólo me recalcaban que el trabajo lo respetara, que no me fuera vestido como vampiro a trabajar, desde entonces formé el criterio de ‘cada cosa tiene su lugar’ y de respetar el entorno y el criterio de la gente”.
Cuando llegó a su juventud las ideologías y similitudes de pensamiento encontraron empatía con nuevos amigos, llegando a formar un grupo de personas que se inclinaban por lo gótico, vampiros y la masonería.
Pocas veces acudían a bares de la ciudad, preferían reunirse en las casas de ellos mismos, pues es donde tendrían tiempo para platicar, intercambiar libros, datos y expresar sus ideas fuera del bullicio de las noches alocadas que se suelen vivir en la ciudad.
“Somos varios a los que nos gusta todo este mundo, empezamos un grupo de amigos ahora cada quien tiene su vida y sus actividades, nos seguimos comunicando por Facebook, porque la mayoría ya somos profesionistas y tenemos otras actividades”.
VIVIÓ DE LA SANGRE
Un vampiro es un ser físicamente fuerte, de una virilidad extraordinaria y que debido al consumo de sangre humana permanece joven eternamente. Se le conoce como el señor de los murciélagos, del lobo, la rata, el zorro y el búho, además un vampiro no puede entrar a cualquier casa salvo que sea invitado.
La mayoría de las lecturas que devoraba Carlos Humberto las trataba de llevar a su vida, siempre supo que un vampiro es de buen vestir, por lo que puso especial atención en su guardarropa complementando su aspecto físico, siempre impecable.
Hace cerca de 10 años decidió colocarse colmillos por la simple razón de parecerse un poquito más a estas figuras, “la decisión de ponerse colmillos se asemeja a cuando una persona no le gusta su nariz y decide arreglársela, así lo veo, no podemos nacer con los colmillos largos, pero sí tenemos la posibilidad de ponerlos”.
Contó que era un viernes cuando salió de su trabajo y acudió con el dentista, cuando regresó el lunes a la oficina ya tenía porcelana en los dientes que figuran los colmillos largos y filosos de los vampiros y que son usados para alimentarse.
Al colocar los colmillos, recordó que en un principio hubo gente a la que le pareció extraño, se le quedaban viendo en la boca tal vez por el cambio tan drástico, encontrando en su vida gente que directamente le preguntaba el por qué de su aspecto, alguna otra lo respetaba.
A pesar de ya no vestir con camisas de escarolas y capas de vampiro, todavía hay gente que al ver su aspecto se asusta, “una vez iba caminando por Catedral, no traía capa y me topé a dos personas ya grandes de edad, quienes al verme inmediatamente se persignaron y se pusieron a rezar. Sí te topas gente que drásticamente hace sus conjeturas”.
Lo que en realidad le gusta de los vampiros es la vestimenta, la cultura, antes de casarse dormía en su cama de ataúd. “De hecho trabajo normal, soy químico farmacobiólogo y mucho tiempo me dediqué al área clínica y vivía de hacer análisis de sangre, indirectamente viví de la sangre, porque mi trabajo ese era”.
DE LAS TINIEBLAS A LA LUZ
Carlos Humberto Gil Castillo salió a la luz y desde entonces se le conoce como “El Vampiro de Saltillo”, cuando hace tiempo un comunicador de televisión hizo una investigación sobre la gente de la ciudad que gusta de las cosas góticas como los vampiros, él encajó perfectamente.
“Llegó al laboratorio en donde trabajaba y me entrevistó de mi ideología y gustos, soy un vampiro no tanto por las característica y acciones de estos, sino más bien por la cultura”.
Gil Castillo describe un vampiro como aquella persona que se viste bien, no puede salir de día por lo que de noche es cuando hace las cosas y, sobre todo, con mucho conocimiento, pues se supone que ha vivido largos años y se ha empapado de tanta sapiencia.
Respecto a que un vampiro debe ser muy culto, Carlos Humberto se ha esperado en acrecentar su cultura, “la gente me dice cómo le has hecho para hacer tantas cosas en la vida, a lo que yo respondo, queriéndolas hacer, si quieres aprender en la vida te das tus habilidades”.
La cultura del vampirismo va más allá de sólo comprar una capa y de salir en Halloween vestido de vampiro diciendo que te gusta, es algo más extenso y de mucho conocimiento, explicó Carlos Humberto, quien desde hace dos años imparte conferencias sobre este personaje.
“En México también tenemos un vampiro, muchos no sabían, pero los aztecas contaban historias que tenían que ver con los no muertos, no nada más existen los que nos trajeron de Europa, que es Drácula, en México también tenemos cultura relacionada”.
‘CAZAN’ AL VAMPIRO
La bibliografía que más le agrada es la escrita por Anne Rice, autora de “Entrevista con el Vampiro”, ella describe a estos seres como personas que viven en el mundo de los seres humanos integrados en la misma sociedad, sin que los humanos estén enterados.
“En esta misma novela se destaca que el vampiro es rockero y de ahí se cree que a todos los rockeros les gustan los vampiros y no es cierto, a cualquier persona le puede gustar el tema”.
Desde hace 14 años padece de migraña y batalla para los espacios con mucha luz, por lo que recurre a los lugares cerrados o con luz apagada para que no le lastime.
Afuera de su casa, ubicada al sur de la ciudad, tiene pintado un símbolo conocido como la Estrella de David y depende de hacia dónde se ubique el triángulo será dirigido a hombre y mujer.
El que está en su casa, cuenta con un triangulo hacia arriba y otro hacia abajo, “en este caso representa la unión y el equilibrio de dos personas”.
Fabiola Hernández es la joven que además de compartir el gusto por la cultura de los vampiros, desde hace algunos años comparte la vida.
Explicó que su esposa también se inclina por esta cultura por lo que busca vestirse de negro y aunque todavía no cuenta con colmillos, pues diferentes etapas de su vida se han interpuesto para colocarlos, en próximas fechas los colocarán.
La familia es católica por herencia, por lo que han cumplido con ciertos requisitos, pero no están todos los días en misa. En su pecho cuelga el símbolo de los masones y acepta que Fabiola, su esposa y él son masones.
En su hogar resaltan figuras, símbolos y colores oscuros. Al entrar inmediatamente puedes observar unos dibujos egipcios que plasmó en la pared, “también soy pintor y escultor por herencia de mi padre”.
Las figuras, relató, es sobre la cultura de los vampiros que relata Anne Rice, la novela “La Reina de los Condenados”, pues ella escribe su propia idea del origen de los vampiros en Egipto.
“Describe la existencia de dioses y demonios, a quienes no los podemos ver solamente los sentimos como un viento; dice que hay un demonio que le gustaba rodear al ser humano y le dejaba piquetes como los mosquitos. Un día una reina que era mala le provoca daño a una hechicera que vive en ese pueblo y resulta que este demonio es muy amigo de la hechicera, que era bruja blanca; el demonio llega a vengarse, pero la reina yace tirada, apuñalada en un enfrentamiento con su esposo, el demonio aprovecha y se mete por la herida, se posesiona de ese cuerpo y la convierte en el primer vampiro del mundo”.
Sabe que hoy en día los vampiros no existen, sin embargo la cultura que los rodea es muy bonita y es lo que Carlos Humberto y su esposa buscan rescatar y cuando le preguntan que si consumen sangre él contesta que se alimentan normal y que los vampiros como tal no existen, es su cultura la que hay que preservar.
UN PADRE VAMPIRO
Hace cerca de un año y medio nació Gabrielle Alexandra, situación que vino a cambiarle la vida, a decir de él “vino a sentar cabeza”, comenzó por cortarse su larga cabellera, la cual fue donada a una fundación contra el cáncer en la ciudad de Monterrey.
Dijo que cuando todavía no nacía la bebé, varios tíos de su esposa les regalaron vampiritos de peluche y de juguete, los cuales guardaron y ahora se los prestan a la pequeña. Carlos y Fabiola dicen estar conscientes que si a la niña no le gusta esta cultura no la forzarán.
“Decimos no vamos a educar a nuestra hija ni a tu manera ni a la mía, vamos a complementarnos los dos y cuando llegue a una edad y si la niña decide no vestirse igual que los padres, respetaremos la decisión, para nosotros desde que nació sabemos y entendemos que es un ser humano, con una forma de pensar distinta a nosotros”.
Relató que así como el vivió sus etapas, pues procuró vivir su niñez y adolescencia, y ahora que es papá y que sentó cabeza ya no se viste todo el día de vampiro, espera que su hija haga lo mismo.
“La bebé tiene que ver que su papá trabaja, que tiene ciertas actividades, que su mamá también tiene actividades, procuramos que la niña vea que no siempre somos vampiros, que es una cosa que nos gusta bastante, pero que tenemos una vida como cualquier otra persona y que tenemos que aceptar las reglas que se dan en la sociedad.
“No puedo ir a dar un curso de criminalista vestido de vampiro, tengo que tener ciertos cánones, si buscamos los estilos de vestir, pero no tan marcado como cuando traemos ropa de escarolas”.
De su cama de sarcófago explicó que tienen planes de convertirla en un librero para mantener el recuerdo y dentro de sus planes está mandar hacer una matrimonial.
Carlos Humberto dijo que fue un primo que vive en el Estado de México y que se dedica a fabricar muebles el que le construyó su cama en forma de sarcófago.
“Me dijo no te cobro, nada más por la curiosidad de hacértela, me acompañó a comprar el material y le dibujé la forma que yo quería y se tardó un mes en elaborarla”.
Al cambiar de cama sí ha sentido la diferencia, pues ahora en la que comparte con su esposa hay más espacio, mientras que en el ataúd como está adaptada de otra manera no se puede dormir igual.
“La ventaja es que en las mañanas cerraba la tapa y no tenías que tender la cama”.
UN VAMPIRO SIN MALDAD
Es conocido por todos que los vampiros están en el mundo de la oscuridad, la maldad y la brujería, sin embargo para Carlos Humberto hay vampiros buenos como malos.
“Es como lo describe Ann Rice, cuando empieza la reina a morder y distribuye ese espíritu por más gente, la cual se convierte en vampiros. La novela describe que ese espíritu tiene un tamaño y entre más se va dividiendo hay más fuerza humana en un vampiro que fuerza de este espíritu, lo que hace pensar que aún sigue teniendo sentimientos humanos y que no necesariamente es malo”.
Ahora bien, si recordamos la “Entrevista con el Vampiro”, el papel que hace Brad Pitt es bueno, no mata gente, prefiere chuparle la sangre a las ratas que matar, en cambio Lestat de Lioncourt es un vampiro más viejo y es malo.
¿Existe la maldad en la gente que le gusta el vampirismo? Sí la hay y ejemplificó con un asesino serial de Rusia, el cual se tomaba la sangre de la gente que mataba. “Así que habemos de todo en este rollo, existen quienes no hacen cosas malas y también hay personas que sí las hacen”.
Por su manera de vestir y la ideología que practica, hasta el momento no ha enfrentado serios problemas, según Carlos Gil la gente de hoy en día está más abierta, “ahorita nos invadió más la tecnología y eso nos ha abierto la mente y ver que en el mundo hay más cosas, por lo que aceptamos lo que se ve, aunque todavía batallamos poquito porque la cultura mexicana es muy arraigada”.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Clasificados