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Casino Saltillo; Simbolo de la elegancia y del paso histórico coahuilense

  Por Elena Hernández

Publicado el domingo, 27 de julio del 2008 a las 18:32


Dos imponentes gárgolas de bronce de aproximadamente un metro de alto resguardaban la entrada del Casino de Saltillo

Saltillo, Coah.- Dos imponentes gárgolas de bronce de aproximadamente un metro de alto resguardaban la entrada del Casino de Saltillo, un edificio ubicado en el corazón de la ciudad, y que desde su inauguración alberga los mejores festines de la sociedad saltillense de abolengo.

Este inmueble, que hoy conserva un estilo neoclásico, fue el resultado de los ratos de ocio de un grupo de generales y jefes militares seguidores del general y del también gobernador Carlos Fuero, durante la época de la Revolución Mexicana.

Juegos de ajedrez y de baraja unieron así a varios personajes emblemáticos de la sociedad, así como a miembros de la sociedad civil, que se unieron a sus reuniones ofrecidas en la Sociedad Mutualista Manuel Acuña, primera sede de este grupo que formó la sociedad del entonces llamado Casino Militar.

De acuerdo con el artículo “La Vida del Casino”, de Jorge Fuentes Aguirre, el incrementos de integrantes se hacía notable, por lo que se tomó la decisión de hacer un cambio de domicilio a la residencia de don Leonardo de los Santos, sitio en donde el nombre de la sociedad cambia a Casino de Unión y posteriormente Casino García Carrillo, siempre continuando con el mismo fin de esparcimiento y diversión, y en ocasiones para realizar estrategias militares, esto en el año de 1874.

Los militares que formaban parte de la sociedad casino, para esta época tuvieron la necesidad de continuar en la guerra, dejándolo en manos de los socios honorarios como Miguel Arizpe y Ramos, Encarnación Dávila, Guillermo Purcell, Juan O’Sullivan, entre otros, quienes tomaron la decisión nuevamente de cambiar de residencia por cuestiones de mejoras del grupo, esta ocasión hacia el domicilio de don Isidro López (padre), ubicado sobre la calle Hidalgo y Aldama (hoy Funerales Martínez).

Durante esta época, en sesiones se acuerda entre los socios la adquisición y construcción de su propio edificio, y para ello compran por 15 mil pesos, el inmueble ubicado sobre la calle de Hidalgo y Juárez, antes propiedad de la señora Agustina del Bosque viuda de Pereyra, esto ocurrido en el año 1895.

El cambio de sitios de reunión entre los socios continuó, mientras se arreglaban los detalles de la construcción, y otro sitio donde también lo socios se establecieron fue en el domicilio de doña Ángela Amaya viuda de Garza, localizada en Hidalgo sur 107.

Para 1897, la construcción del edificio comienza gracias al empeño y entusiasmo de la directiva, donde fungía como presidente, don Francisco Arizpe y Ramos, y de secretario, José García Rodríguez, así como del apoyo e interés de los socios, siendo su inmueble inaugurado el 26 de diciembre de 1900.

Esta inauguración fue a través de un baile de gala, donde los vestidos largos en colores blanco y negro, y los trajes de etiqueta marcaron un ambiente de elegancia y distinción, que hoy en nuestros días continúa entre la gente que asiste a los bailes principales.

El Casino fue construido por el arquitecto inglés Alfred Gyles, estableciendo en el edificio un estilo neoclásico, que denota en sus ventanas verticales y rematadas con frontones, columnas de estilo jónico y grandes muros de sillar blanco extraído de la sierra de Arteaga, que hoy todavía conserva.

Las paredes y los pisos estaban cubiertos de madera, así como una decoración al estilo francés de la Belle Epoque, en la que sobresalían detalles como grandes espejos, pisos de parquet y mármol de Carrara, cortinajes de brocado, techos de viga, candelabros de gran tamaño, así como mesas y sillas de exclusivo estilo y elegancia.

Uno de los bailes por de más inmemorable es el del año de 1911, que se realizó en honor de don Francisco I. Madero, quien para entonces era candidato a la Presidencia de la República..

Como la época revolucionaria no había concluido, simpatizantes huertistas visitaron la ciudad de Saltillo, por lo que solicitaron se les festejara su llegada en el Casino, situación que les fue negada.

Ante esta prominente llegada, los socios se alejaron del inmueble, y dicha ausencia se aprovechó por el general huertista Joaquín Maas, pues mandó al coronel Enrile y a la gente a su mando, para rociar petróleo y prender fuego al casino en venganza a esta negativa de celebración, acabando así con casi la totalidad del edificio, y con ello sus muebles y su decoración de gran valor. Este acto tan deprimente ocurrió el 20 de mayo de 1914.

Luego de la catástrofe, los socios nuevamente se dieron a la tarea de andar de un lugar a otro para continuar con los ideales primordiales, para lo cual siguieron sus encuentros en lugares como el Teatro García Carrillo, el Jockey Club, el Hotel Imperial, mientras que las fiestas se celebraban en los jardines de la Quinta Narro, propiedad de Segundo Rodríguez Narro, ubicada sobre la calle Murguía.

Para 1916, la idea de la reconstrucción surgió entre los socios, así como del entonces gobernador Gustavo Espinosa

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