Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el miércoles, 24 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo.- Su trabajo más importante hasta hace un año había sido como mesero de un centro de eventos sociales, donde las propinas le eran suficientes para ayudar con los gastos básicos de su casa y aprovechar para darse uno que otro lujo.
Sin embargo, desde hace cinco meses se topó con el que ha sido su trabajo más difícil: tener que acostumbrase a estar fuera de casa, con personas desconocidas y sin libertad. Para Pedro Chávez Muñoz, la cárcel era el último lugar en el que le hubiera gustado estar, aunque ahora tendrá que sobrellevarlo por encima de su negativa.
Aunque aún no se le ha dictado sentencia, fue detenido a causa de su irresponsabilidad para el cuidado de un paciente en una casa particular, luego de haberse sumado como voluntario, con el fin de ganarse la confianza de la familia y con el tiempo obtener un trabajo extra.
La denuncia llegó días después, cuando los familiares de la víctima hicieron pública su inconformidad, y después de las investigaciones, Pedro resultó responsable. “Estoy aquí por homicidio imprudencial, porque el señor al que yo estaba cuidando se asfixió y yo no me di cuenta, y como yo era único responsable, pues me aventaron toda la bronca a mí”.
Durante cinco años, su única actividad había sido la de mesero, pero dadas las condiciones económicas de su familia, decidió ingresar a trabajar a ese centro particular para obtener algunos pesos extras, sin imaginar que meses después terminaría en la cárcel.
“Estoy esperando que me den una resolución y ver si me puedo ir con una fianza, porque no fue mi culpa que el señor se haya muerto, si yo hubiera sabido que todo iba a quedar en mis manos, ni siquiera me hubiera metido a trabajar ahí, porque yo no soy ni enfermero”.
Para Pedro, los últimos meses de este año han sido los más difíciles, en primer lugar, por los problemas monetarios en que se ha visto involucrado junto con su familia, “tenemos algunas deudas y mi familia no está como para estar gastando todavía en venir a verme, traerme despensa y hasta dinero para hablar por teléfono. Más bien tendría que ser yo el que les mande”.
De acuerdo con su relato, como mesero de un centro social del norte de la ciudad, las propinas eran mayores a los mil pesos por evento, por lo que en temporadas altas, como primavera o verano, podía deshacerse de preocupaciones y ayudar a su familia sin mayores problemas.
“Además aquí adentro no hay jale. La maquiladora está parada y con los cuadros de madera no se saca más que para los gastos de uno, aquí tiene uno que andar inventando de todo para que le den unas monedas o algo… todo de manera honrada”.
Mientras tanto, esta tarde hará sus festejos de Navidad en compañía de unos cuantos familiares, para luego retirarse a dormir y pasar por primera vez este festejo en soledad, o en su defecto, en compañía de personas en las que no confía.
“Será la primera Navidad que paso fuera de mi casa y la verdad no era la experiencia que a mí me hubiera gustado tener. No aquí. Pero al menos esto me va a servir para madurar más, hacerme más responsable y tener más cuidado cuando tenga trabajos como ése”.
EN BREVE
» Como mesero, obtenía hasta mil pesos de propinas por una noche.
» Su propósito de año nuevo es obtener su libertad.
» Lleva 5 meses en el Cereso.
» Fue acusado por homicidio imprudencial.
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